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Teatro | Estreno 'Variables varias'

'Variables varias' explora la dimensión física del amor con X e Y sobre el escenario de El Aparte

El espectáculo de la compañía emergente Fórmula Teatro enfrenta a dos parejas de universos paralelos a la incompresión que enredan los vínculos.

X y X2, incógnitas hermanas, y sus respectivas parejas, Y e Y2, llevan al público a preguntarse qué ocurre cuando la atracción falla y el amor se convierte en una ecuación sin solución.

El elenco de 'Variables varias'.

El elenco de 'Variables varias'. / Fórmula Teatro

Las Palmas de Gran Canaria

X y X2 son dos variables hermanas que habitan mundos paralelos. Aun así, ambas comparten la misma incógnita relacional: una tremenda sensación de incompresión. Sobre este dilema se cruzan en la tangente sus respectivas parejas, o sus casi algo, designados como Y e Y2, con quienes las protagonistas tratan a la desesperada de despejar esa tercera variable extraña en la que se ha enmarañado su concepto personal del amor.

A este mix de ciencia y enredos sentimentales representados por dos pares de incógnitas se le conoce como Variables varias, el rompecabezas sobre el que conjetura la compañía emergente Fórmula Teatro, compuesta por una trupe de cinco jóvenes artistas de Canarias, Diego Guerra, Lorena Arteaga, José Oliva, Laura Cabaro y Aron Rucker.

Tanto en este montaje con el que firman su debut, como el germen artístico de la compañía, la filosofía con la que operan trata de examinar cuánto da de sí la ciencia como eje temático del teatro. En este caso, se centran en estudiar la dimensión física del amor e imaginar cómo se produce la atracción entre dos cuerpos.

Sobre el director

En este sentido, el debut del dramaturgo Diego Guerra como director se produce en el intimísimo local arrimado a una de las orillas de la calle Pérez del Toro, la sala El Aparte, en dos funciones el próximo 29 de noviembre, a las 17.00 y las 20.30 horas. Acontece en el calendario poco después de colaborar junto a un experimentado en las tablas como José Luis Massó, director en Los ecos de Don Juan, que se presentó en Schamann el pasado 29 y 30 de octubre de la mano de 2RC Teatro Compañía. «El Tenorio sirvió para aterrizarme en Variables varias», desliza Guerra, y continúa explicando que echarle una mano a Massó y trabajar en un montaje profesional le ha dado muchas ideas, solo con observar cómo trabajaba el equipo.

X e Y, con Lorena Arteaga y José Oliva.

X e Y, con Lorena Arteaga y José Oliva. / Fórmula Teatro

«Siempre he querido mezclar la ciencia con el arte, porque son mis vertientes favoritas», reseña categórico Guerra, que ha masticado su discurso escénico lo suficiente durante meses para la escritura de este guion que no le supone un problema disertar sobre cuestiones tan complejas como el amor y la ciencia.

En su investigación escénica se preguntá cuáles son las diferencias entre una relación magnética, a la que define con un símil de una atracción polarizada como la de los imanes, o por el contrario, una pareja gravitatoria, en la que dos sujetos se orbitan el uno a otro, sin llegar a tocarse completamente. X e Y, los actores Lorena Arteaga y José Oliva, serían el primer ejemplo; X2 e Y2, a quienes dan vida Laura Cabaro y Aron Tucker, se definen como el segundo.

Y2 y X, con Laura Cabaro y Aron Tucker.

Y2 y X, con Laura Cabaro y Aron Tucker. / Fórmula Teatro

Problemas universales

Guerra decide jugar con el destino azaroso de estas parejas disfuncionales de incógnitas matemáticas arrojándolas al escenario en situaciones cotidianas. Sin ir más lejos, el primer contacto de estos amoríos tiene lugar en el ascensor del trabajo: «Los personajes los entiendo más como una variable, como una teoría científica que responde a comportamientos que cualquiera puede vivir en sus relaciones».

El director de 'Variables varias', Diego Guerra.

El director de 'Variables varias', Diego Guerra. / Fórmula Teatro

En todo caso, no debería de suponer ningún spoiler aventurar que estos dos noviazgos están destinados al fracaso amoroso. En el primer caso, porque bailan en los extremos del frenesí romántico y las discusiones a gritos. En el segundo, porque no se puede forzar a un planeta a salirse de la trazada de su órbita, a pesar de lo platónico de la relación: «Ellos son como una pareja de Disney, lo decimos bastante en el montaje. (...) Lo que les ocurre es que nunca llegan a concretar su relación», termina el director de este dramón.

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