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Vikingos, piratas y hasta un tiburón se dejan ver en el Muelle Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria

La Dinghy Race, celebrada en el Muelle Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria, rindió homenaje a Pedro Pérez Abrante, impulsor de la cita, antes de la salida de la ARC rumbo al Caribe

Regata de Dinguies de la ARC en el Muelle Deportivo de LPGC

Adzubenam Villullas

Las Palmas de Gran Canaria

Caribeños, hawaianos, piratas, un par de vikingos y hasta un tiburón. Todos ellos y más se dejaron ver en la mañana de este domingo en el Muelle Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria. La Dinghy Race volvió a las aguas de la bahía capitalina tras varios años sin celebrarse. El evento más divertido de la Atlantic Race for Cruises (ARC) regresó por todo lo alto a modo de homenaje a Pedro Pérez Abrante, más conocido como Pedro Texaco ‘no problem’, quien fuera impulsor de esta cita cargada de humor y sarcasmo antes de que muchos de los participantes se lancen al océano rumbo al Caribe.

La banda Guiniguada fue la encargada de abrir la cita entre banderas de Suiza, Suecia, Australia o Reino Unido al ritmo de la charanga. Acto seguido, los participantes se lanzaron a sus barquillas, botes, kayaks o precarias neumáticas que en cualquier momento podían volcar. Los más atrevidos se decantaron por la tabla de paddle surf. Todo en un ambiente festivo lleno de gorros de vikingo, pirata o collares de flores, tras haberle hecho el agosto a los chinos de la calle León y Castillo. Carnaval acuático en pleno noviembre.

Los vikingos de La Isleta

«Nos dijeron que éramos candidatos para que nos volcaran, así que nos pusimos las pilas y salimos escopeteados», apunta Begoña, la vikinga, junto a su marido, Carlos, también con el mismo atuendo del Carolan. Aunque no participan en la ARC, esta pareja de La Isleta alcanzó la meta los terceros a bordo de un kayak, «como nos hicieran algo, darnos la vuelta habría sido imposible».

Los vikingos de La Isleta.

Los vikingos de La Isleta. / ANDRES CRUZ

Y es que la locura de esta competición incluye cañones de agua desde un bote de la organización y huevos lanzados como granadas desde el muelle, a los que había que añadir las pistolas de agua que llevaba más de un equipo participante contrario. «La salida fue muy estresante, pero fuimos en modo competitivo», matiza Carlos el Vikingo isletero.

A sus espaldas, sus hijos Héctor y Jaime llegaron los cuartos en una tabla de paddle surf, aunque en su caso el atuendo de vikingo se lo dejaron en la tienda o en casa, «breve pero intenso», subrayaron todos ellos. Y esto ha sido el calentamiento, «quién sabe, igual el año que viene nos animamos a cruzar el Atlántico», aclara Carlos. En cualquier caso, entre los dinguies había locales, escuelas náuticas e intrépidos marineros que en unos días partirán al Caribe.

El premio a los más divertidos

Este era el caso del pirata Robin junto a su amigo Simon, el hawaiano recién salido de un todo incluido -en realidad recién llegado del bote de donde lanzaba chorros de agua-. El atuendo de estos dos británicos y el de las otras dos acompañantes de la travesía les valió el premio a los más divertidos. «Esto ha sido fantástico y competitivo» subraya Robin, «y muy mojado», matiza Simon.

Estos jubilados británicos sí forman parte de los participantes en la 40.ª edición de la ARC. Tras la salida de las primeras 89 embarcaciones el pasado 9 de noviembre, la segunda regata partirá de Las Palmas de Gran Canaria el próximo domingo, 23 de noviembre, rumbo a la isla caribeña de Santa Lucía. Una edición redonda que la organización ha querido celebrar recuperando esta divertida carrera y, además, haciendo homenaje a quien fuera pieza fundamental durante años.

Pedro ‘Texaco’ fue el impulsor de los dinguies. Durante décadas fue el alma del Muelle Deportivo, querido por todos desde el puesto en el que suministraba combustible a los barcos, siempre dispuesto a ayudar a quien decidía cruzar el Atlántico en un bote y hacía escala en la capital grancanaria. Este domingo estuvieron presentes en la vuelta de esta particular regata Peyo y Mapi, hijos de Pedro, además de otros familiares.

Caras nuevas en el Atlántico

Y es que el Muelle Deportivo se respiraba un ambiente festivo y familiar. Es más, entre el público asistente había una delegación venida desde la isla de Santa Lucía, meta real de los participantes de la ARC. Un rally transatlántico que no deja indiferente a nadie y que, cada año, suma caras nuevas en esto de surcar los mares. Es el caso de William y Marley, quienes apenas llevan unos meses experimentando la nobleza de la náutica.

«Ha sido muy divertido», repiten exhaustos nada más llegar al muelle. De Cornualles y Norfolk (Reino Unido), respectivamente, William y Marley fueron los primeros en cruzar la línea de meta. El primero remaba con una pala y el segundo a nado tumbado sobre la tabla, un método coordinado que les hizo tomar el impulso. Y aunque en esta carrera no hay ganadores propiamente dichos, el mérito se lo llevaron.

Estos dos jóvenes acaban de terminar sus estudios y esta será la primera vez que crucen el Atlántico. «¿En la náutica? Llevo 10 meses», reconoce Marley. Pese a ser unos auténticos novatos la travesía promete ser épica, al menos eso afirman ambos. Tras llegar a Santa Lucía seguirán hasta Panamá, donde cruzarán el canal para adentrarse así en el Pacífico, así hasta llegar a Australia.

Unos Elvis Presley canadienses

Para la tripulación del Perdika —en honor a la isla griega homónima— esta también será la primera vez que crucen el Atlántico en la ARC, aunque ya llevan unos años a sus espaldas en esto de la náutica. «Nos encanta el mar», cuenta Simon, el particular hawaiano que no paró de tirar cañonazos de agua junto a sus amigos. Además, al igual que los otros chicos, pretenden cruzar el canal de Panamá.

Por allí también destacaron unos Elvis Presley canadienses y hasta unas chicas británicas con un oso panda de peluche. Eso sin contar con la tripulación en la que uno llevó el pijama de tiburón para dar la nota. También un par de piratas ondeando su bandera con calaveras y tibias cruzadas sobre una precaria neumática que parecía querer volcar en cualquier momento. En esto de los dinguies todo puede pasar, o eso dicen.

Esta carrera supone la antesala de la salida mayor de la ARC, que tendrá lugar el próximo fin de semana. Esta 40.ª edición cuenta con 1.200 participantes repartidos en 239 embarcaciones, de las que 89 ya partieron al Caribe la semana pasada. El evento está organizado por la World Cruising Club y cuenta con la colaboración de la Autoridad Portuaria de Las Palmas y la concejalía de Turismo del Ayuntamiento, cuyo titular, Pedro Quevedo, estuvo este domingo.

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