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María Ángeles López: "La escuela sufre las consecuencias de una crianza hiperprotectora”

María Ángeles López

María Ángeles López

La Provincia

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Las Palmas de Gran Canaria

El colegio Claret acoge hoy una ponencia suya denominada ‘Claves de liderazgo para conectar con las familias de la generación blandiblú’. ¿Qué mensaje quiere transmitir?

Resumiendo mucho, que las familias también necesitan ser acompañadas y guiadas en la crianza desde la empatía y la escucha activa. Que tenemos que trabajar en equipo, docentes y familias, para que nuestros niños, niñas y jóvenes reciban una educación integral, que les enseñe a ser personas, ser parte del mundo, ser para los demás y, por extensión, ser felices en compañía.

¿Cómo definiría exactamente a la llamada generación blandiblú?

Como esa generación de padres y madres nacida entre los setenta y noventa, caracterizada por la comodidad, el miedo al compromiso, la impulsividad y la huida del sacrificio, lo que los convierte en padres “blanditos y pegajosos” como el blandiblú, hiperprotectores y posesivos. Papás y mamás “helicóptero” que “revolotean” constantemente alrededor de sus hijos, resolviendo emergencias y preocupándose en exceso, incluso cuando los hijos se acercan a la edad adulta.

¿Qué rasgos caracterizan a los jóvenes y niños de hoy en día? ¿Son realmente más frágiles emocionalmente o simplemente más expresivos y conscientes de sus emociones?

No me gusta el calificativo que se les asigna de generación de cristal porque todos somos más frágiles, nos sentimos más solos y desamparados, tenemos más problemas de autoestima y andamos distraídos en medio de tantos estímulos audiovisuales de consumo rápido e imposiciones de felicidad y perfección por parte de las redes sociales en este momento. Nuestros jóvenes no son ni más ni menos que los hijos de este tiempo. Pero su corta edad les hace más vulnerables a estas amenazas y riesgos. Aún no han tenido tiempo de construir una personalidad sólida que resista estos embates.

¿Es justo hablar de una generación “blanda” o deberíamos hablar de una generación “diferente”?

Cuando hablo de la generación blandiblú no me refiero a los jóvenes, sino a sus padres, que están (o estamos) criando, educando desde la hiperprotección, interviniendo en todas y cada una de las facetas de la vida de los hijos, sin darles margen para que aprendan a ser autónomos, resistentes a los vaivenes de la vida, y tolerantes a la frustración. Pensando que así los cuidamos más y mejor, estamos en realidad dejándolos a la intemperie. Y sí que creo que estamos ejerciendo la crianza de forma muy diferente a generaciones anteriores. Las redes están llenas de memes que hacen comparaciones con sentido del humor. Lo cierto es que nosotros nos sentimos responsables hasta de que nuestros hijos se diviertan, mientras nuestros padres nos decían aquello de “si te aburres, búscate un burro”. Esto se traduce en falta de autonomía, madurez y sentido de la responsabilidad en los hijos, lo que se manifiesta en dificultades para asumir responsabilidades básicas y para afrontar problemas.

¿Qué responsabilidad tienen las familias en la formación de esta generación?

Muchísima, aunque no toda, por supuesto. Pero en el seno de la familia se sientan las bases, o deberían sentarse, del modelo ético de comportamiento de sus hijos, de su construcción psicoemocional y su capacidad de establecer apego, vínculos y relacionarse con los demás. En la familia se establece (o debería) el concepto de autoridad. Que no hay que confundir con autoritarismo. Y que permite aprender a respetar. Creo que también debería enseñarse en el seno familiar el valor de vivir en democracia y los derechos y deberes que esta lleva aparejada. Pero esto desde luego no está pasando y requiere un esfuerzo extra por parte de la escuela para que no perdamos sus efectos beneficiosos para el bienestar individual y colectivo que hemos minusvalorado y ahora corremos el riesgo de perder. Pero, como digo en el libro, tampoco se trata de examinarnos duramente cada día ni de mantenernos siempre al borde del abismo. Sino de afrontar la educación de los hijos con amor y sentido del humor.

¿Cuál es el papel de la figura femenina —madres, maestras, líderes educativas— en la configuración emocional de esta generación?

Por desgracia, a nivel familiar, sigue recayendo en nosotras como madres la mayor parte de la carga educativa y de crianza. No existe un reparto equitativo y esto nos perjudica a todos. A las mujeres, porque están absolutamente agotadas de compaginar trabajo, tareas del hogar, acompañamiento escolar, agenda médica, educativa, extraescolar y social de sus hijos. A los padres, porque se pierden la maravillosa aventura de estar implicados en el crecimiento y el aprendizaje de sus hijos. Y a los niños porque heredan ese desequilibrio. En general, creo que necesitamos más mujeres en puestos de liderazgo y, en el caso de los docentes, dar más valor a las etapas educativas en las que predominan las mujeres como docentes.

¿Qué consejo final le daría a la comunidad educativa —familias, profesorado y alumnado— para reconstruir ese liderazgo compartido y reforzar los vínculos que sostienen la educación?

Escuchémonos más, mirémonos a los ojos cuando nos hablamos, practiquemos la empatía y cambiemos la mirada para explotar las potencialidades de cualquier alumno o alumna, en lugar de fijarnos en las carencias y necesidades, como recomienda el filósofo Francesc Torralba. Convirtamos la escuela en un lugar de intercambio constructivo enfocado en el bienestar, y no en las salidas profesionales.

Claret

Claret / La Provincia

Cuidar los vínculos es preparar a nuestros jóvenes no solo para aprobar, sino para vivir plenamente, y es con este propósito que los Colegios Claretianos convocan a su V Encuentro Provincial Pedagógico.

Los Colegios Claretianos de la Provincia de Fátima celebrarán los días 17, 18 y 19 de noviembre el V Encuentro Provincial Pedagógico, que reunirá a docentes de los centros de Oporto (Portugal), Don Benito (Badajoz), Sevilla y Las Palmas de Gran Canaria.

Claret

Claret / Miguel Henriquez

Claret

Claret / Miguel Henriquez

En un momento educativo lleno de cambios, retos y nuevas sensibilidades —marcado por la irrupción de la Inteligencia Artificial y la paradoja de una escuela hiperconectada, pero emocionalmente dispersa—, la educación necesita más que nunca conexión real: con el alumnado, con las familias y entre los propios equipos docentes. La apuesta firme de los Colegios Claretianos es la de una educación integral, actualizada y de calidad, convencidos de que solo así es posible responder a los retos educativos de hoy, que no son otros, a su juicio, que la de una educación que prepare, cuide y acompañe a cada persona en todas sus dimensiones dejándole huella.

Claret

Claret / Miguel Henríquez

Para los Colegios Claretianos, cuidar y fortalecer estos vínculos forma parte de su identidad y de la fuerza de su misión, tal como recoge su Ideario y Proyecto Educativo. Desde esta convicción organizan este encuentro, diseñado para que los docentes puedan parar, reflexionar, formarse y compartir experiencias, reencontrándose también con la dimensión cristiana de su vocación educativa. Bajo el lema “Liderar el aula con conexión: vínculos que transforman”, el encuentro propone un itinerario formativo que anima a renovar la mirada y a fortalecer nuevas formas de liderar el aula, la relación con las familias y el trabajo en equipo, todo ello desde el vínculo, desde el corazón y desde una visión educativa compartida.

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