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Embargado, saqueado y hundido: así fue el final de uno de los pecios más importantes del Puerto de Las Palmas

El carguero griego 'Kalais', hundido en 1979, fue durante años un popular pecio para submarinistas, hasta que la Autoridad Portuaria de Las Palmas decidió desguazarlo entre 2019 y 2021

Imagen de archivo del 'Kalais'

Imagen de archivo del 'Kalais' / La Provincia

Las Palmas de Gran Canaria

El 1 de diciembre de 1979 todas las miradas se dirigían hacia el Puerto de Las Palmas donde ya no se divisaba el carguero griego Kalais, que durante esa madrugada había terminado de hundirse tras una larga historia que comenzó en febrero del año antes, cuando sufrió una avería mientras transportaba cemento desde Nigeria. Durante muchos años, fue uno de los pecios preferidos por los submarinistas en Gran Canaria.

El periódico Diario de Las Palmas recogía ese día en su edición una crónica que decía: «Esta mañana el citado barco no se encontraba en el lugar donde se hallaba fondeado».

Origen y trayectoria del carguero griego

El Kalais era un carguero de 109 metros de longitud y 15 de ancho, construido en el astillero inglés Smith’s Docks que empezó a navegar en 1949, aunque lo hizo inicialmente con el nombre de Holberg, que mantuvo hasta 1961 mientras navegaba bajo bandera noruega.

Bajo la misma insignia continuó surcando los mares hasta 1968, pero ya renombrado como Gudvill. Fue entonces cuando la naviera Amyna Special Shipping lo adquirió y le puso su tercer nombre, Amyna, y cambia también la bandera bajo la que navegaba, que fue, a partir de entonces, la griega.

Imagen de una de las inmersiones realizadas para visitar el pecio antes de su retirada.

Imagen de una de las inmersiones realizadas para visitar el pecio antes de su retirada. / La Provincia

Poco después adoptó su nombre definitivo, Kalais, en recuerdo del hijo del dios del viento del norte Bóreas y Oritia de la mitología griega.

A principios del año 1978, el Kalais transportaba sacos de cemento desde Tarragona hasta Warri, en Nigeria, cuando una de sus máquinas sufrió una avería y quedo embarrado cerca de Cabo Bojador, en la costa norte del Sáhara Occidental. Fue el 2 de febrero y dos días después fue reflotado y remolcado por el buque alemán Wotan hasta la dársena exterior del Puerto de Las Palmas, donde permaneció a flote casi dos años formando parte del paisaje del litoral de la capital grancanaria.

Embargo, abandono y deterioro

La estancia del Kalais en La Luz no estuvo exenta de polémicas. Para empezar, poco después de llegar a Las Palmas de Gran Canaria, fue embargado por una deuda de 135.000 marcos alemanes con un particular, lo que hizo que fuera subastado y adquirido por una consignataria local de nacionalidad griega, aunque no se realizó ninguna acción inmediata para intentar recuperar el buque y que volviera a navegar.

Portada del periódico 'Diario de Las Palmas' el día del hundimiento del barco.

Portada del periódico 'Diario de Las Palmas' el día del hundimiento del barco. / La Provincia

La inactividad y la falta de medidas protectoras, entre otros factores, contribuyeron a que este barco griego siguiera deteriorándose poco a poco y a mitad de 1979 se inició el proceso que acabó con su hundimiento.

La proa comenzó a hundirse poco a poco y la vía de agua suponía ya un riesgo importante no solo para este buque, sino para las otras embarcaciones que navegaban o fondeaban en la dársena exterior del Puerto de Las Palmas.

Esto hizo que se destinaran equipos de buceadores para que realizaran inspecciones de forma periódica y estudiaran el estado del casco, y se observara de forma constante la evolución de un proceso que no se pudo detener.

A pesar de este control, la falta de luces y de vigilancia del propio buque favoreció que el Kalais fuera objeto de saqueos constantes y la carga de cemento que aún permanecía en buen estado y no había fraguado fue desapareciendo poco a poco del interior de sus bodegas, al igual que otros elementos.

Traslado y hundimiento definitivo

Cuando el final del barco ya era evidente e irremediable, a finales de octubre de 1979, fue trasladado fuera de la bahía. Los buques Doramas y Punta Anaga fueron los encargados de remolcarlo y dejarlo frente al Sebadal, donde continuaron los saqueos, acelerando todavía más el momento en el que acabaría en el lecho marino.

Artículo firmado por José Ferrera y con fotos de Juan Gregorio.

Artículo firmado por José Ferrera y con fotos de Juan Gregorio. / La Provincia

Finalmente, fue un temporal el que terminó de hundirlo el 1 de diciembre de 1979 para empezar una nueva trayectoria, esta vez como un apreciado pecio.

El Kalais zozobró por la proa y quedó apoyado en el fondo sobre la quilla y con el casco de hierro agrietado por los dos costados, a más de 700 metros del espaldón del dique Reina Sofía y a una profundidad que suponía un riesgo para los barcos que navegaran por la zona.

Para evitar accidentes, se marcó su posición con una boya y se cortaron los mástiles.

Un pecio histórico para submarinistas

Durante su larga etapa como pecio, el Kalais se convirtió en un tesoro submarino en la rada norte del Puerto de Las Palmas.

La profundidad a la que se encontraba, entre 22 y 33 metros, permitía que los buceadores deportivos pudieran hacer inmersiones para visitarlo y adentrarse en su interior que, según las publicaciones que se realizaron entonces, se mantenía en buen estado.

Los buceadores disfrutaban de la fauna marina que había invadido los pasillos, bodegas, camarotes y sala de máquinas, entre otros rincones, que se mantuvieron durante años casi intactos y que ofrecían la posibilidad de un ‘paseo’ seguro para los aficionados a este deporte.

El pecio se había convertido en un refugio para muchas especies marinas como fulas, barracudas morenas, escórporas y chuchos, entre otros muchos peces que hacían aún más atractivas las inmersiones.

La Esfinge y el final del pecio

Sin embargo, el continuo aumento de la actividad portuaria obligaba a la institución de La Luz a seguir ampliando las instalaciones para dar respuesta a la demanda.

La ampliación del Muelle de Las Palmas y la construcción del dique de La Esfinge en 2012 sellaron su destino: el pecio Kalais quedó dentro de la nueva dársena de África, inaccesible para los submarinistas que durante décadas lo habían visitado como punto de inmersión y su presencia continuó planteando problemas operativos debido a los restos que sobresalían y su progresivo deterioro.

Todo ello hizo que la Autoridad Portuaria de Las Palmas decidieran desguazar y retirar definitivamente el barco del fondo marino, unos trabajos que se desarrollaron entre 2019 y 2021, empleando técnicas de corte con hilo de diamante y globos de elevación para extraer los fragmentos del casco. Esta actuación tuvo un coste de un millón y medio de euros.

En abril de 2021, con la extracción de los últimos restos, se puso fin a más de cuatro décadas de convivencia con el pecio Kalais, que desde su hundimiento había pasado de ser un peligro para la navegación a convertirse en un vestigio histórico oculto bajo las aguas del puerto.

Su retirada dejó el fondo limpio y permitió reorganizar el espacio marítimo dentro de la dársena de La Esfinge acorde a las nuevas necesidades portuarias.

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