La historia de Astican: así nació el astillero que transformó el Puerto de Las Palmas
El libro "Astican 1975-2025" conmemora el 50 aniversario repasando su historia desde la compleja construcción hasta su consolidación

Los dos primeros buques de la marina que fueron reparados en la inauguración de Astican. / Cedida
Complejas obras disputadas al mar, cuentas en negativo, teléfonos pinchados y viajes a la Unión Soviética. La creación del astillero Astican en el Puerto de Las Palmas fue tan intensa como fascinante. El libro Astican 1975-2025 repasa la trayectoria de la compañía con motivo de su 50 aniversario. Su autor, Antonio Zamora, reconstruye los principales hitos a través de quienes mejor conocen la historia: los trabajadores.
Entre imágenes, recortes de prensa y entrevistas, Zamora revisa los momentos que marcaron a la empresa. Astican se registró en 1972 bajo la Sociedad de Astilleros Canarios. Aunque el Puerto de La Luz ya contaba con una larga tradición en reparación naval y varios varaderos, faltaba un gran centro capaz de dar respuesta a todas las necesidades. En aquella época el tráfico marítimo de avituallamiento, mercancías, actividad interinsular y pesca no dejaba de crecer. A eso se sumó el cierre del Canal de Suez, que disparó aún más la actividad portuaria en la capital grancanaria. Por lo que era evidente la urgencia de disponer de un punto de reparación integral que cubriera todas las necesidades.
Una obra compleja
Uno de los principales impulsores de esta idea fue el ingeniero naval Casiano Manrique de Lara. Zamora, por su parte, llegó a la empresa en 1974 para gestionar unas obras que ya auguraban complejidad y que, con el tiempo, le llevarían a desempeñar distintos cargos dentro de la compañía.

Cena en el buque ‘Aytudor’ en la ciudad rusa de Yalta. / Cedida
La construcción del astillero se levantó sobre terrenos ganados al mar. Y fue todo menos sencilla, ya que costó más de lo previsto y acumuló retrasos. «Fue un reto porque el terreno ganado era principalmente con picón, un tipo de piedra muy porosa, que incluso flota», recuerda Zamora. Ante esa dificultad, tuvieron que aplicar hasta tres procedimientos distintos para compactar el suelo y garantizar que soportara el peso de grandes embarcaciones.
Una plataforma de récord
El desafío era aún mayor porque, en aquel entonces, la plataforma, que midió 175 metros de eslora y 30 de manga, era la mayor del mundo. Su ingeniería exigía precisión absoluta. Esta instalación funciona como un ascensor capaz de elevar barcos del mar a tierra firme, un proceso que requiere vigas de enorme resistencia. Dichas vigas llegaron desde la Península sin ensamblar, y un equipo de soldadores de submarinos, trasladados expresamente desde Cartagena, se encargó de rematarlas en el Puerto.

Construcción de los astilleros Astican. / Cedida
En 1975, el astillero ya estaba operativo y recibió sus primeras embarcaciones. Comenzó entonces una etapa de trabajo intenso que, sin embargo, no se traducía en números positivos. La elevada inversión inicial, los sobrecostes de la obra, los intereses bancarios y una economía marcada por la inflación lastraban las cuentas. «La empresa se endeudó mucho y tenía que pagar unos gastos financieros muy grandes. Y además teníamos unos criterios muy severos de amortizaciones», explica Zamora. Aun así, sostiene que, descontando esas amortizaciones, Astican sí era rentable.
Negocios con la Unión Soviética
Pese a los números rojos, el trabajo no faltaba. Uno de los clientes clave era la flota pesquera de la Unión Soviética, incluso en algunos meses, más de la mitad de la facturación procedía de esos barcos. Pero nada escapaba a la vigilancia del régimen franquista, contrario al bloque comunista. «El entonces Centro Nacional de Inteligencia nos entrevistó porque querían saber hasta qué punto podían confiar en nosotros», recuerda Zamora, que añade que incluso llegaron a pincharles los teléfonos.
La compañía nació para cubrir las necesidades de un creciente tráfico naval en la ciudad
La compleja situación económica del sector naval a nivel nacional desembocó en la privatización de los astilleros. Tras un proceso de saneamiento, Astican fue adquirida en 1989 por la empresa Itlalmar. Pero la normalidad no llegó de inmediato: las cuentas tardaron años en estabilizarse y la conflictividad laboral era elevada. Sin embargo, a partir de 1999 comenzó una etapa de crecimiento y consolidación.
Astican en la actualidad
Hoy, Astican dispone de tres concesiones en el Puerto de Las Palmas, ha internacionalizado sus servicios en Panamá y se ha convertido en un referente moderno y prestigioso en el ámbito de la reparación naval. Zamora asegura que eran optimistas durante la creación de la empresa, pero nunca llegaron a imaginar Astican al nivel que ha llegado actualmente.
Suscríbete para seguir leyendo
- Un compañero de la princesa Leonor: 'Estamos todos muy unidos
- La Policía acude a un local de Las Palmas de Gran Canaria que estaba abierto a altas horas de la noche
- Un barco partido en dos y 587 contenedores: la increíble operación que cambió el Puerto de Las Palmas para siempre
- Ni uno, ni dos: una niña de Gran Canaria consigue tres funkos dorados de Harry Potter que valen miles de euros
- Jaleo en Las Alcaravaneras: 'Ha tenido que venir un Borbón para que arreglen la playa
- Diez días para abandonar el Muelle Deportivo: la Autoridad Portuaria inicia el desahucio de las personas que viven en sus barcos
- Una canaria tras superar las oposiciones al Registro de la Propiedad: 'Cuando vi que tenía la plaza, sentí que respiraba otra vez
- Desalojo en el campus de Tafira de la ULPGC tras el envío de un correo con amenazas terroristas