El viejo Cine Wood de Tafira quiere ser museo del séptimo arte
La sala de cine, propiedad municipal desde 2021, es una superviviente: Tras sortear la especulación inmobiliaria, ahora anhela una nueva vida como centro cultural

Vista exterior del antiguo Cine Wood. / José Carlos Guerra
La historia del viejo Cine Wood es una de sin sabores y de lucha vecinal. Este edificio racionalista fue durante décadas el principal foco de entretenimiento de Tafira Alta, en Las Palmas de Gran Canaria. Con su cierre, primero como sala en 1977 y luego como centro cultural a mitad de los 80, los defensores que buscan preservarlo y darle un uso comunitario han sorteado la especulación inmobiliaria y la desidia de las administraciones. Propiedad municipal desde 2021, hoy luce abandonado, por lo que vecinos de la zona y los propios descendientes de sus fundadores reclaman darle una nueva vida.
En Las Palmas de Gran Canaria quedan en pie total o parcialmente una veintena de las viejas salas de cine que existieron en la ciudad. A diferencia de la mayor parte de estas, el Cine Wood se encuentra en un barrio de escasa presión urbanística en la actualidad y, además, la justicia le ha dado la razón a los vecinos a la hora de blindar el uso cultural de esta parcela. Enrique Wood, descendiente de la familia fundadora, defiende ahora que este espacio se convierta en un museo del cine, con un archivo donde difundir la historia del séptimo arte en las Islas.
Colecciones privadas con material cinematográfico
La idea permitiría generar un espacio donde acoger las numerosas colecciones privadas con abundante material cinematográfico que existe en Canarias, con el fin último de evitar su pérdida. El propio Wood cuenta con tres cinematógrafos del desaparecido Cine Bahía -que también era de su familia-, así como boletos o carteles originales de películas exhibidos en las salas fundadas por los hermanos Wood.

Las ventans rotas del cine wood. / José Carlos Guerra
Además, recuerda la importancia que está teniendo la actividad cinematográfica en las Islas, conviertiéndose en la última década en un industria que ha ido consolidándose. De ahí, indica, la necesidad de requerir un espacio de referencia y, sobre todo, de archivo donde proteger el patrimonio existente ya en Canarias y que, al tratarse de un arte reciente -con poco más de un siglo de historia-, ha estado desvalorizado, al menos en cuanto a su conservación se refiere.
Obra del arquitecto Rafael Massanet
El propio Wood indicaba en una charla en el Cicca en mayo de 2024 que el cine que fuera de su familia hoy "yace en el abandono y, como los grandes dinosaurios, solo quedan sus huesos bajo un montón de escombros y basuras". De ahí que ya propusiera en aquella cita su recuperación. El edificio, obra del arquitecto Rafael Massanet e incluido en el catálogo municipal de protección arquitectónica, muestra un aspecto demacrado, con vidrios rotos, grietas, desconchones y enredaderas abriéndose paso por las paredes.
La historia de este cine comenzó el 26 de agosto de 1933, promovido por Francisco Wood de Quintana. Con un aforo previsto para 400 espectadores, la sala abrió el 26 de agosto de 1933 con la película Fatalidad, protagonizada por una joven Marlene Dietrich y Victor McLaglen. Fue uno de los primeros cines de la Isla en emitir cine sonoro, el cual llegó a España en 1929. Todo un logro teniendo en cuenta que estaba situado en un barrio rural de la periferia de la capital. De hecho, los rollos de las películas llegaban en coche de hora desde la ciudad.

Entradas del Cine Wood y el Cine Rex / Cinemap Gran Canaria
Hermanos Wood Caballero
El Wood Cinema fue el germen de lo que vendría después. Los hermanos Wood Caballero abrieron en décadas sucesivas una serie de cines repartidos por diferentes barrios de Las Palmas de Gran Canaria: Bahía, hoy derribado; La Luz, completamente abandonado; Rex, cerrado y sin uso; y el Scala, reconvertido en un colegio. De todos ellos, el de Tafira Alta es el más emblemático.
Todos ellos comenzaron a cerrar en la década de 1970, con los cambios de hábitos entre la población -el Bahía y el Rex aguantaron hasta 1986-. En el caso del Wood Cinema, dejó de proyectar películas el 3 de enero de 1977. Comenzó entonces una nueva etapa en la que las instalaciones fueron utilizadas por los vecinos como centro cultural para el barrio. La iniciativa llegó de la mano del Grupo de Amigos de Tafira, bajo el impulso del médico Manuel Lezcano González.

Planos originales del cine Wood. / Cinemap Gran Canaria
En estas instalaciones se dieron algunos de los primeros grandes mítines de la transición. Además, acogió conciertos de rock, ensayos de la Orquesta Filarmónica, actividades culturales con sesiones de cine infantil y talleres, campeonatos de ajedrez, clases de guitara y de timple, festivales de marionetas o funciones de teatro experimental. Así hasta que el edificio fue adquirido por parte de la empresa representante de Cruz Mayor en 1986.
De centro cultural a centro comercial
El Ayuntamiento de la capital rechazó entonces la licencia para convertirlo en un supermercado -el mismo destino que tuvo el cine Litoral, por ejemplo-. Al año siguiente, el Consistorio procedió a proteger el edificio por su valor arquitectónico, mediante decreto del alcalde Juan Rodríguez Doreste. Ya en los 90, la propiedad pasa a los Hermanos Rogelio, quienes pretendían construir en esta misma parcela de 1.100 metros cuadrados un centro comercial.
Urbanismo recalificó el terreno en el nuevo Plan General del año 2000 durante la alcaldía de José Manuel Soria. Los vecinos de Tafira Alta llevaron esta acción a la Justicia tras considerar ilícita la operación de compraventa y con el objetivo de blindar el uso cultural de la parcela. El TSJC les dio la razón en 2006, una sentencia que se vio ratificada en 2010 por el Tribunal Supremo, al considerar que el cambio de uso no respetaría la protección arquitectónica del inmueble. Finalmente, el edificio fue adquirido por el Ayuntamiento en 2021 y poco más se ha sabido desde entonces.
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