Jerico, un joven canario con discapacidad que se independizó a los 21 años: "Decían que me quedaría en una cama o una silla"
Tras superar una experiencia cercana a la muerte, el joven completó sus estudios y encontró un trabajo como vendedor de cupones en la ONCE

Jerico Ramos Gutiérrez, joven de 25 años con discapacidad / Andrés Cruz

Tiene muy presente la fecha del accidente que le cambió la vida, pero no dejó que fuese un impedimento para seguir andando hacia sus metas. Más madurez, otras maneras de pensar y una nueva perspectiva: esos son algunos de los cambios que Jerico Ramos Gutiérrez destaca tras haber superado una experiencia cercana a la muerte que en 2018 le dejó una lesión permanente en la médula. A sus 25 años, con un ciclo superior bajo el brazo y varios años de trabajo a sus espaldas, este joven de Las Palmas de Gran Canaria está independizado y lleno de vitalidad.
Hace poco renovó su contrato como vendedor de la ONCE, un trabajo que no se limita a vender cupones: "Un día en el que no para de llover, nosotros estamos ahí. Un día muy soleado con mucho calor, nosotros estamos ahí. No es solo estar y vender cupones, sino también todo el trabajo logístico y económico que hay detrás".
En sus diagnósticos iniciales, tras el accidente, le dieron probabilidades muy bajas de caminar
Jerico cuenta que se siente cómodo y satisfecho con su puesto, que suele estar ubicado en la zona de Triana. Sin embargo, ese no era el futuro que vislumbraba para sí mismo hace unos años, cuando cogía olas en la playa de Las Canteras. Fue justo allí donde una mala ola lo embistió y se fracturó el cuello, derivando en una lesión medular en las vértebras C5 y C6. "Cuando intenté levantarme, no pude. Entré en parada cardiaca porque me ahogué y estuve siete minutos bajo el agua", relata.
Esto le dejó secuelas en la mano derecha, donde solo puede movilizar los dos dedos que hacen pinza. Además, tiene una cojera e insensibilidad al dolor y a la temperatura en las dos piernas, a excepción de uno de sus talones. En cualquier caso, aclara que puede caminar y vivir con bastante independencia.
Su día a día se diferencia mucho del futuro que le auguraban en un principio, cuando estaba recién ingresado en el hospital: "Nos dieron una probabilidad muy baja, primero de salir y luego de poder caminar y hacer una vida independiente. Todos los diagnósticos decían que me quedaría en una cama o una silla".
Estudios y trabajo
Una vez salió del hospital buscó acompañamiento a través de Inserta Canarias, una agencia de empleo especializada en personas con discapacidades. Iba con las ideas muy claras, pensando en empezar cuanto antes a vender cupones. Pero su técnica de referencia, Selene García Rivero, le abrió un abanico de oportunidades pensando en su futuro.
"Me ha dado todos los pasos a seguir, me aconsejó que estudiase, me ayudó con los papeles y está ahí para todo. Estoy bastante cómodo con la ONCE, pero nunca está de más seguir formándome o hacer algún curso que otro", explica Jerico.
Jerico destaca el apoyo de su familia y del personal de la planta 5 Sur del Hospital Insular
Cuatro años después de su primera visita a Inserta, regresó para empezar el proceso de selección en la ONCE. En este caso, ya tenía un bagaje mayor: había trabajado nueve meses en una lavandería, había estudiado un ciclo medio de atención a personas en situación de dependencia y, posteriormente, enlazó con el ciclo superior de proyectos de edificación y obra civil.
Su mayor apoyo durante todo ese proceso siempre fue su familia, que estuvo para él en los momentos más duros, así como el personal de la planta 5 Sur del Hospital Insular: "Son una planta increíble, la única que hay en Canarias de lesiones medulares. Me sacaron para adelante y me animaron a que estudiase e hiciese todo. Hay que quitarse el sombrero y darle un gran reconocimiento".
Superación personal
En cualquier caso, la vitalidad y el entusiasmo de Jerico también jugaron un papel fundamental y lo siguen impulsando a estar siempre activo. Entre sus aficiones se encuentra la playa, que se mantiene como uno de sus lugares favoritos, porque no permite que el recuerdo del accidente le quite la sensación de disfrutar del sol, el mar y la arena.
Por otro lado, también emplea una parte de su tiempo libre en conducir o leer a autores como el doctor Sans Segarra, que escribe sobre temáticas relacionadas con el ánimo y la supraconciencia. "Cuando tuve el accidente, vi el famoso túnel que se ve en las películas. Tuve una experiencia cercana a la muerte, el doctor Sans Segarra habla bastante sobre eso. Yo en el túnel vi a mis seres queridos", rememora con serenidad.
Tener 17 años y encontrarse en una situación como la que vivió Jerico no es nada sencillo. Una experiencia como esa puede ser un choque duro de superar para cualquier persona, y más aún en una edad tan temprana, si no se cuenta con las herramientas necesarias para hacerse a la idea de una nueva forma de vida donde todo el diferente. Pero, en su caso, afrontó la realidad con entereza y sin lamentarse por lo ocurrido.
"En un momento dado te ves capacitado para todo, pero de buenas a primeras, de un día para otro, en una hora o en cinco minutos, no puedes hacer nada. Yo tenía el cerebro bastante sano y lo único que me quedaba era estudiar y sacar el mayor provecho. Cuando te ves de esa manera, ¿qué te queda si no es sacar algo de provecho para ti?", reflexiona.
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