La Junta de Obras de los Puertos cumple 120 años
La historia del organismo que impulsó la modernización de la capital grancanaria está marcada por obras y mudanzas para tener una sede

Ala oeste de la sede de la Junta de Obras de los Puertos de La Luz y de Las Palmas en 1955. / LP/DLP
Juan Francisco Martín Naranjo
La Junta de Obras de los Puertos (plural) de La Luz y de Las Palmas (en adelante JOP) cumple estos días 120 años de su constitución. Este organismo es el origen de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, que es su heredera. La creación, a instancias del Ayuntamiento de esta ciudad, fue mediante Real Orden del Ministerio de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas, el 16 de junio de 1905, con el fin de hacerse cargo del flamante y recién construido Puerto Refugio de La Luz cuyas obras habían finalizado en 1903, aunque por parte de la Administración central no se hizo entrega para su administración a la Junta de Obras hasta 1907.
El acto de constitución tuvo lugar, según se refleja en el primer libro de actas de la JOP: «En la ciudad de Las Palmas a las diez y seis horas del día siete de diciembre de mil novecientos cinco en el despacho y presencia del señor Delegado del Gobierno D. Salvador Álvarez de Sotomayor ….», en la Delegación del Gobierno de S.M. que este distrito de la provincia de Canarias tenía en la calle Obispo Codina esquina a San Marcial.
Prosigue el acta nombrando a los allí reunidos que formarían la primera junta ejecutiva de la Junta de Obras de los Puertos de La Luz y de Las Palmas: el presidente Miguel Curbelo Espino, el vicepresidente Enrique Sánchez Gaviria y el interventor Sebastián Castillo Santana. Los vocales electos por el Ayuntamiento eran Ambrosio Hurtado de Mendoza y Juan Hernández y González. Los vocales electos por la Cámara de Comercio eran Matías Reina Lorenzo y Manuel Torres Santana. Y el comandante de marina del distrito, Rafael Cabeza Sarabia. Fue ratificada la constitución de la primera JOP, un año después, por Real Orden de 8 de diciembre de 1906.

Oficinas de la Junta de Obras de los Puertos de La Luz y de Las Palmas, en 1930, en el muelle de Santa Catalina. | LP/DLP
En su larga historia, el organismo portuario no ha tenido sede propia hasta principio de los años 60 del siglo XX. Su primera sede en arrendamiento fue en Vegueta en la calle Armas número 4, en 1907, después en la calle La Pelota número 1, en 1915. Con posterioridad se trasladan desde Vegueta para instalarse en la calle Buenos Aires, 4, en 1929, pasando por último a la calle Bravo Murillo, 13, en 1934. Desde los años veinte, la dirección facultativa del puerto se establece en el edificio neomudéjar que fue la Estación de Emigrantes (proyecto de Jaime Ramonell, 1917) y situada en el Muelle de Santa Catalina.
A la JOP le costó tener sede propia 55 años. Parte del personal técnico y de explotación portuaria ejercían su trabajo en los pabellones del muelle Santa Catalina desde el principio de los años 20, pero las oficinas administrativas y la sede continuaban en Las Palmas en casas alquiladas sin condiciones apropiadas para sus funciones. Esta situación ocasionaba las protestas de los vocales de la Junta cada vez que se reunían, como recoge alguna de las actas. También dan cuenta de las molestias que se causaban a los funcionarios que allí tenían su trabajo. Además, no había salón para las sesiones de la Junta, o sufrían ruidos de la calle, vehículos, etcétera. En julio de 1951 se redacta el proyecto de «tinglados y oficinas» del edificio a levantar en la Explanada Tomás Quevedo (en «el ensanche»), aprobado por O.M. del 26 de diciembre de 1952 y se adjudican las obras por importe de 11.990.000 pesetas. El reconocimiento final de obra llega en 1959. Y por fin la sede propia de la JOP a principios de los años sesenta del siglo XX.
Desde que se constituyó en 1905 la primera JOP el organismo ha tenido distintas denominaciones administrativas, como junta de obras, junta de obras y servicios, junta de puerto, junta de los puertos del estado, etcétera. En estos 120 años de vida administrativa han sido miles los empleados públicos de las más variopintas profesiones que dedicaron su trabajo, tesón y buen hacer para el engrandecimiento del Puerto, entre ellos treinta presidentes y casualmente el mismo número de directores, siendo la número treinta Beatriz Calzada Ojeda. La primera y única mujer que ha presidido el Puerto.
Ciento veinte años de historia que los habitantes de esta cosmopolita ciudad atlántica —de marinos, comerciantes y armadores, marítima y portuaria, en suma, una ciudad de mar y de cultura—, merecen ser recogidos en un museo marítimo propio que dé a conocer su trayectoria de ciudad atlántica, y no únicamente que nos cuenten las de otros.
Mi agradecimiento al personal del archivo de la Autoridad Portuaria, y en especial al que fue su responsable, José Medina Medina.
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