"No hay derecho a que en pleno siglo XXI sigamos así": vecinos de Siete Puertas exigen la finalización del alcantarillado
El proyecto municipal para intervenir en una decena de viviendas de Andújar de Los Barranquillos se detiene por "condicionantes técnicos" tras más de una década de espera

Una decena de vecinos de Andújar de Los Barranquillos, en Siete Puertas, en el Distrito San Lorenzo-Tamaraceite-Tenoya, llevan más de una década demandando infraestructuras hidráulicas que conecten sus viviendas a una red de alcantarillado.
Varias generaciones de familias, cuyas casas son de autoconstrucción, llevan viviendo más de 60 años con pozos negros como único sistema de evacuación de las aguas residuales ante la carencia de una red de alcantarillado, lo que supone un riesgo no solo para su salud, sino también al entorno.
«No hay derecho que en pleno siglo XXI todavía estemos así», lamenta una de las residentes del que es considerado uno de los barrios más alejado de Las Palmas de Gran Canaria. A ese lamento se suma el enfado y hartazgo que expresa otra vecina. «Es que parece que no existimos para las autoridades, es una sensación de abandono total».
La solicitud de alcantarillado para el conjunto de viviendas que se encuentran diseminadas por la ladera de la montaña se remonta a más de una década, pero fue en los Presupuestos Participativos de 2019 cuando se aprueba el proyecto para llevar a cabo finalmente la obra de saneamiento después de años de escritos y peticiones.
"Condicionantes técnicos"
Desde entonces, casi seis años después los operarios y la maquinaria llegaron al barrio hace poco más de una semana, pero tras un primer intento, el equipo de la Unidad Técnica de Aguas municipal no pudo empezar los trabajos. Según fuentes municipales, detectaron «condicionantes técnicos que no figuraban en el proyecto aprobado inicialmente».
En concreto, identificaron "construcciones y conexiones ejecutadas en cotas inferiores al nivel del vial municipal que impiden la ejecución de la zanja necesaria para instalar el colector de saneamiento, así como incorporaciones a la red realizadas de manera no prevista».
Desde el Consistorio añadieron que esas circunstancias «afectan» a la viabilidad del diseño existente y «obligan» a elaborar un nuevo proyecto que garantice una solución adecuada y segura para todas las viviendas afectadas.

Las líneas azules marcan los dos tramos que faltan por conectar en Andújar de Los Barranquillos. / La Provincia
Pero esa declaración difiere a lo que asegura el secretario general de la Federación de Asociaciones de Vecinos Las Medianías, Benito Monagas, originario además del barrio. "Hasta llegar aquí hemos acudido a todas las vías administrativas". Según el líder vecinal, el problema radica en que "el Ayuntamiento externalizó la redacción del proyecto a una empresa que nunca puso un pie aquí». De ahí, que subraye que la intervención "no se ajusta" a la realidad del barrio.

Benito Monagas, vecino de Siete Puertas y conocedor del terreno, indica el camino por donde debería transcurrir la canalización. / ANDRES CRUZ
«Parece más que lo hubiesen redactado usando Google Earth o una herramienta similar, porque donde iban a empezar a romper hay un núcleo de viviendas que ya está conectado», recalca mientras señala la montaña con las viviendas diseminadas que son las que sí requieren el sistema de alcantarillado.
Monagas denuncia «incompetencia» por parte de la Unidad Técnica de Agua y de la Concejalía correspondiente. «Estuvimos solicitando a la entonces concejala Inmaculada Medina varias reuniones durante los últimos dos años y nunca nos contestó», mientras muestra un amplio dossier de información, de escritos y de infografías sobre el recorrido que debería tener la red de saneamiento.
Vivir con un pozo negro
Las condiciones de vida en este asentamiento rural se han dificultado por estas carencias. Las familias, generación tras generación, han tenido que vivir sujetas a la construcción de una pozo ciego. "Y gracias a eso, si no, no podríamos estar aquí", comenta una de ellas.
El sistema, instalado tras una excavación en la tierra cercana al baño de la casa, el sistema filtra las aguas residuales de la vivienda. "Lo hicimos dentro de un cercado que es nuestro, ahí se queda todo, pero dios nos libre que eso reviente, por eso queremos tener otra calidad de vida".

Benito Monagas, vecino del barrio, recorre una de las calles de Siete Puertas que carece de alcantarillado. Las tuberías azules son de abastecimiento de agua. / ANDRES CRUZ
Y lanzan una irónica invitación a los responsables municipales: "Que vengan a vivir aquí una temporada y yo me voy a sus casas con todas las comodidades".
El día a día en uno de los barrios más alejados de la ciudad es complejo para sus habitantes. "La complicación de contar con un pozo negro es que, a veces, el agua que tiene que ir a parar ahí se suelta o va a algún estanque, pero todos procuramos tener cuidado y darle mantenimiento con procesos químicos frecuentes para que no haya ni rebosos ni malos olores".
"A los responsables les diría que vinieran a vivir aquí una temporada y yo me voy a sus casas con todas las comodidades"
A pesar de esas dificultades, el arraigo de las familias a la tierra que les vio nacer es tan fuerte como las raíces de los árboles de su entorno. "Estamos en el campo, sí, y es maravilloso estar en esta naturaleza; pero también tenemos derecho a vivir en condiciones dignas", expresan con anhelo.
Ese sentido de pertenencia hace que, a pesar de todo, no quieran abandonar sus casas, donde los recuerdos de sus padres y abuelos siguen presentes. "Con los años, supongo que me costará más vivir aquí, porque sin coche no te puedes mover, las cuestas son muy empinadas -aunque ya los caminos están asfaltados- y el transporte pasa solo dos veces al día, a las 8:00 horas y a las 14:00 horas", describre esta vecina.
Un camino intransitable
La paradoja de residir en un paisaje idílico, pero que carece de un servicio básico para el ser humano, contrasta con otra realidad. Donde sí hay alcantarillado, pero está en malas condiciones, es en un camino vecinal frecuentado a diario por la población para llegar a cualquier punto de la ciudad.

"Es el Camino Cuesta al Barranco que llega hasta La Calzada y que los vecinos usan todos los días para coger el transporte público", describe Benito Mongas mientras camina por él sorteando los tramos que están al descubierto y por el que salen las aguas residuales. Ese camino llega al barranco Guiniguada, que tienen que atravesar hasta llegar a la parada de guaguas más cercana. "Toda una excursión", matiza.

Uno de los puntos de la tubería roto y que queda al descubierto, por donde hay vertidos de aguas residuales. / ANDRES CRUZ
"Cada vez que pasan por aquí y está desbordado tienen que darse la vuelta y caminar dos kilómetros para ir hasta la siguiente. Por eso reivindicamos una solución urgente".

Una parte de la tubería ha quedado al descubierto. Otras, han sido tapadas con cemento como medida transitoria. / ANDRES CRUZ
La peculiaridad de la zona es que, a su vez, aglutina "a tres microbarrios" como son Siete Puertas, Andújar de Los Barranquillos y La Palma de Siete Puertas. "Aunque parezca que estamos fuera de Las Palmas de Gran Canaria, estamos dentro", recuerda este líder vecinal, que ha nacido y vivido en el barrio toda su vida.
Desde lo que era una antigua era de labranza, reconvertida en un pequeño punto de encuentro, Benito observa las montañas y recuerda con melancolía los orígenes del barrio que le vieron nacer.
La agricultura y la ganadería como modo de vida tradicional. Y una historia vinculada a la cantería y a la construcción de edificios emblemáticos de la capital.
Por eso, las palabras de sus vecinos pesan como losas. "Se trata de tener unas condiciones dignas con las que vivir, no podemos seguir así".
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