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Sanciones

El gestor de la terraza El Atlante niega que haya bloqueado el paseo marítimo con su establecimiento

El concesionario se enfrenta a una multa de 149.796 euros por parte de la Agencia Canaria de Protección al Medio Natural

Terraza El Atlante

Terraza El Atlante / José Pérez Curbelo

Las Palmas de Gran Canaria

El concesionario del bar ubicado en el mirador de El Atlante asegura que "no se ha bloqueado el acceso del paseo marítimo" con su establecimiento ni ha dejado de pagar el cánon municipal por la concesión del quiosco, como aseveró este miércoles el concejal de Hacienda, Francisco Spínola, durante la comisión de pleno Económico-Financiera y Especial de cuentas.

El edil explicó que el local incurre en una serie de infracciones que van desde el exceso de mesas y sillas a obras sin autorizar, además del supuesto impago de la renta. Presuntas irregularidades por las que la Agencia Canaria de Protección al Medio Natural sanciona al propietario con una multa de 149.796 euros.

"De esa cantidad, unos 111.000 euros se deben a que, supuestamente, ha ocupado el paseo marítimo. El resto tiene que ver con instalaciones de aluminio y de luz y una pérgola de madera", destaca su representante legal, quien asegura a este periódico que ya han iniciado la presentación de alegaciones ante el organismo dependiente del Gobierno de Canarias y añade que harán lo mismo ante el Consistorio por la incoación de un expediente donde les solicitan la aclaración de algunas de las condiciones de la concesión.

Destaca que el problema comenzó cuando un inspector de Costas estuvo por la zona y comprobó que el paseo marítimo estaba bloqueado. "Ese inspector inicia su propia diligencia y la remite a dicha agencia. Es entonces cuando, presuntamente, achaca al concesionario una serie de actuaciones que entiende que no cumple".

Cuando llega se encuentra un quiosco abandonado. Decide repararlo sin ganar más espacio.

Su abogado

Su defensa asegura que han aportado la documentación que les exime de esa responsabilidad. "El Ayuntamiento mandó hace más de un año a una contrata a arreglar la zona, que se encontraba en estado deplorable. Esas mismas personas fueron quienes ocuparon la parcela para aparcar sus camiones y colocar una bomba de cemento en lo que es el talud hasta el mar".

Añade que la zona de jardines que forman parte del Bien de Interés Cultural quedó entonces convertida en una "zona de parking transitoria". Costas detiene entonces las obras al tratarse de un entorno que afecta al área de Patrimonio "porque considera que no tiene los títulos habilitantes para eso".

En ese lapso de tiempo, el gestor adquiere la concesión del quiosco. Asegura que las lonas y el bloqueo del paseo marítimo son consecuencia de la obra inacabada de esa supuesta contrata.

"Cuando él llega se encuentra un quiosco abandonado, al que incluso se había metido gente. Decide repararlo sin ganar más espacio y asumiendo también el coste económico".

Respecto al incumplimiento del aforo, destaca que la presunta irregularidad podría estar en que la concesión establecía un número de mesas para cuatro personas y no para dos, "lo que supone que haya más mesas, pero no más aforo", y sobre las pérgolas, "la concesión establecía sombrillas, pero con el viento terminaban en la Autovía o directamente en el mar".

El representante jurídico del concesionario espera que, una vez acabe el proceso administrativo, "se aclare muy bien el régimen de responsabilidad de cada una de las partes".

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