Navidad
Las limitaciones horarias en el ocio nocturno en Las Palmas de Gran Canaria 'desplazan' las cenas de empresa en Navidad
El presidente de la Asociación de Restauración de Gran Canaria (Ares) destaca la cancelación del 30% de las reservas en zonas con limitaciones horarias como Joaquín Costa, en el Puerto

Mesa decorada en D'Melian Grill para una comida de empresa de Navidad. / José Carlos Guerra
Si hay algo tradicional al llegar diciembre son las reuniones navideñas, entre ellas, las organizadas por las empresas para homenajear a sus trabajadores. Sin embargo, las limitaciones horarias establecidas para el ocio nocturno en algunas zonas de la capital grancanaria están desplazando las cenas de lugar, incluso, de municipio, y modificando también los modelos de celebración.
«Se ha notado un bajón bastante grande de reservas en zonas concretas, como Joaquín Costa, en el Puerto, donde casi un 30% de ellas han sido canceladas porque saben que no se pueden tomar la copa después», subraya el presidente de la Asociación de Restauración de Gran Canaria (Ares), José Miguel Sánchez.
Eso ha orillado, según el también hostelero, a que las empresas hayan desplazado sus reuniones a otros municipios de la Isla. «Alquilan guaguas, por ejemplo, y van a restaurantes de Ingenio o Arucas donde además alguno de sus restaurantes tiene música en directo».
Zonas con limitación horaria
La limitación horaria en Las Palmas de Gran Canaria es de obligado cumplimiento municipal en tres zonas muy concretas: la calle Joaquín Costa, en el Puerto; la plaza de Las Lagunetas y la calle Cano, en Triana. Pero, en otras áreas y, dependiendo de los acuerdos entre partes, hay empresarios y vecinos que han establecido también un tiempo máximo de disfrute en terraza.
Así lo explicó recientemente en una entrevista con este periódico el concejal de Seguridad, Josué Íñiguez, quien puso como ejemplo un caso concreto en el Puerto donde, a través de las Unidades de Mediación y Convivencia de la Policía Local (Umec), un empresario llegó a un entendimiento verbal con los vecinos para moderar el aforo de celebración en el exterior. Si se trata de una celebración de más de cuatro personas, estos pasan al interior; si es de menos, pueden quedarse en la terraza.
«Pero todo esto está causando un malestar y ya no solo entre los empresarios de la restauración, sino también entre los clientes. La gente quiere salir en Navidad, son días especiales», añade Sánchez.
De cenas a comidas
El hostelero subraya que «nos olvidamos que no todos los que se van de cenas son funcionarios, hay trabajadores de franquicias de ropa, por ejemplo, que salen a las 10 de la noche de trabajar y no pueden celebrar nada, ni un brindis». En el caso de Joaquín Costa, los restaurantes «son pequeños y las terrazas les supondría contar con dos o tres mesas más».
Ese cambio ha provocado, a su vez, otro, que en lugar de cenas, las empresas opten por comidas, «pero se trata de un giro obligado», matiza. Y a ese, le añade otra vuelta de tuerca más, la elección de espacios amplios para compartir con una oferta que va más hacia el cóctel que a la cena tradicional.
Uno de esos espacios amplios que organiza eventos de empresa es Nankurunaisa Cafetería, en el centro comercial Las Ramblas, en Siete Palmas. Su responsable, Dácil Mireles, resalta que en tan solo tres años que llevan abiertos las reservas para este tipo de actos en Navidad «van a más».

Mesa decorada en Nankurunaisa Cafetería para un evento de empresa de Navidad. / La Provincia
La empresaria destaca que lo que buscan las empresas son ambientes más relajados, tipo cóctel, en donde puedan compartir estando de pie, con música en el mismo lugar donde están celebrando. Su local cuenta con un aforo de hasta 200 personas y explica que las reservas le empiezan a llegar entre uno y tres meses antes de las fiestas. «Piden más almuerzos que se estiran hasta la cena, que empiezan por ejemplo a las 15:00 y llegan a las 23:00».
Aun así, queda claro que la comida ha desplazado a la cena. «Cada vez más quieren algo tipo bufé, para compartir y hablar entre todos».
Facturación
Los eventos de este tipo suponen una importante facturación para el sector de la restauración. «En general, entre un 20% y un 50% de aumento de la facturación mensual habitual», resalta el presidente de Ares. También subraya que siguen siendo las empresas las que costean las celebraciones. «Aunque haya sido más o menos a la par, entre las que pagan ellas y las que costean los propios trabajadores, en su mayoría siguen siendo los primeros los que las asumen».
Según la tipología de restaurante, la oferta de platos a consumir también varía. «Las tascas suelen poner más para compartir cada cuatro personas con opción de barra libre durante 90 minutos. Otros, en cambio, ofrecen entrantes con plato individual».
«Piden más almuerzos que se estiran hasta la cena, empiezan a las 15:00 y llegan a las 23:00»
Dácil Mireles añade que incluso los actos de team building o ‘fomento del trabajo en equipo’ se animan desde el mes de octubre y que al ser tipo cóctel suponen un coste menor para ellas. Tablas de quesos, humus, ensaladas, croquetas, pinchos de pollo y un principal suele ser la oferta gastronómica, a la que suelen añadir una barra libre de bebidas durante la comida. La contratación de música en vivo es aparte. «Tenemos menús desde hasta 60 euros, depende de lo sofisticado que se quiera el menú».
Al estar dentro de un centro comercial, los asistentes disfrutan de la amplitud del horario hasta las 02:00 horas, «y eso también es un aliciente», añade. Dácil organiza en su local hasta cinco eventos de empresa al día durante las fiestas.
Las tradicionales en Triana
Aun así, las tradicionales comidas - o cenas - siguen siendo habitual en la zona de Triana. Gustavo Martín es uno de los dueños de D’Melian Grill. «Sí se ha notado un pequeño el bajón respecto al año pasado, pero las empresas siguen homenajeando y agasajando a sus trabajadores».
Él también coincide en que octubre es el mes donde los teléfonos empiezan a sonar para reservar mesa. Los menús, de dos tipos. Gustavo los ofrece en función de lo que quiera la empresa. «O bien, un picoteo como entrante y un principal para cada persona, e incluye una degustación de postres».
Mientras monta varias mesas para un grupo de 30 personas, admite que cada vez más son los propios trabajadores quienes eligen el lugar y asumen el costo de la comida.
«El año pasado empezamos a notarlo y éste ha sido todavía más». Ese cambio lo cifra en un 70% asumido por los empleados y un 30% por las compañías, cuyos precios oscilan en su caso entre 30 y 40 euros por persona.
Un año en el que el empresario destaca que la materia prima ha subido el costo de los platos. «Una cena de 25 euros ya no existe».
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