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La marquesina fantasma que han construido unos vecinos de Las Palmas de Gran Canaria para que la guagua pase por su barrio

Siete Puertas lleva cinco meses esperando por la línea 335 de Global

Parada de guaguas en la Diseminada de Siete Puertas ideada por los vecinos.

Parada de guaguas en la Diseminada de Siete Puertas ideada por los vecinos. / La Provincia

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Laura de Pablo

Laura de Pablo

Las Palmas de Gran Canaria

El barrio de Siete Puertas, uno de los más alejados de Las Palmas de Gran Canaria, adolece de carencias en movilidad y transporte. A pesar de que la distancia que separa a sus vecinos respecto al centro de la ciudad es de escasos 8 kilómetros, la conexión de guaguas públicas dice todo lo contrario.

«El único transporte que hay es una guagua de Global que pasa a las 8:00 horas -cuando muchos tienen que estar ya a esa hora trabajando- y a las 15:00h», comenta Benito Monagas, secretario general de la Federación de Asociaciones de Vecinos Las Medianías de la ciudad y, además, vecino del barrio. «Esa guagua viene de Santa Brígida, pasa por La Angostura, La Calzada, Tafira y va hacia Vegueta y a la estación de San Telmo», detalla.

Tras 14 años de escritos y solicitudes, Monagas subraya que en la última reunión mantenida el pasado 14 de julio en la sede del Cabildo de Gran Canaria con el Consejero de Movilidad, Teodoro Sosa, el Director Gerente de la Autoridad única del Transporte, Ruimán Santana y el Director Insular de Transportes del Cabildo, Manuel López, «se acordó en aquel momento que el paso de la línea 335 por el barrio se pondría en marcha entre 15 y 20 días, con diferentes horarios y cubriendo los Barrios de Dragonal Bajo, Dragonal Alto, La Calzada, Palma de Siete Puertas y Siete Puertas, todos estos sin conexión».

Añade que actualmente hay dos líneas que pasan por el barrio vecino de El Zardo: la línea 335 de Global y la línea 46 de Guaguas Municipales, la petición se centra en la unidad interurbana. Cinco meses después, los vecinos siguen sin respuesta.

Transbordo para ir al médico

El coche privado se vuelve en esta zona de la periferia de la capital algo imprescindible. «Fíjate si es necesario el transporte público que la mayoría de la gente tiene su médico de cabecera, o bien en Tamaraceite o en San Lorenzo, y no hay guagua que les comunique de forma directa. Tienen que coger una de aquí a San Telmo y hacer transbordo para ir tan solo al médico», relata. A pesar de que el centro de salud más cercano es el de Tafira, no es el que les corresponde. «El 70% de los vecinos pertenece al de Tamaraceite o San Lorenzo y cuando van a Tafira les dicen que el cupo está lleno y que por su código postal tienen que ir a los otros».

Los problemas no quedan ahí. El camino que hacen a pie para coger la guagua supone atravesar un camino vecinal hasta el barranco Guiniguada donde la red de saneamiento es tan deficitaria que cuando se desbordan las aguas sucias se vuelve intransitable. «Es entonces cuando todo se convierte en una auténtica excursión porque se tienen que desviar dos kilómetros para llegar a la parada de guaguas más cercana». Y, al regreso, lo mismo.

La sensación de estos vecinos es de «ninguneo». Benito subraya que «estamos donde estamos y somos pocos habitantes. Aquí no sacan muchos votos».

Añade que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria «puso objeción años atrás para poner un servicio de Guaguas Municipales porque la carretera estaba en mal estado, pero se asfaltó hace más de cuatro años y desde entonces, tampoco nada».

Con los colores de la UD Las Palmas

Pero la ilusión de los vecinos no se desvanece. Aquella promesa hizo que los vecinos cogieron martillo, clavos y láminas para montar ellos mismos la parada. Hasta grabaron el número de la línea: la 335, en uno de los postes. El color, canarión, amarillo y azul y la muestra de una afición deportiva: el escudo de la UD Las Palmas.

En lo alto, lo coronan con tres carteles, los de los tres barrios que reclaman su conectividad: La Palma, Siete Puertas y Barranquillos. «Están tan emocionados que me siguen preguntando, ¿y la 335 para cuándo? Pero no tengo respuesta que darles», lamenta el líder vecinal. Las alternativas planteadas desde los organismos han ido desde taxis compartidos en los que el precio por persona sería igual que el del trayecto en guagua, pero tampoco prospera.

Mientras, quienes más lo sufren son los vecinos más mayores. «O no salen del barrio, o se ven obligados a coger taxis por su cuenta; o, incluso, que otro vecino les haga el favor y les alcancen hasta Las Palmas», añade Benito Monagas. «Pero transcurren los días, las semanas, los meses los años esperando que algún día llegue el Servicio Público del Transporte a este barrio humilde».

En la reciente inauguración del Centro de Control de la Movilidad de Gran Canaria, en Cruz del Ovejero, en Tamaraceite, y que depende del Cabildo de Gran Canaria, el líder vecinal volvió a lanzar la pregunta a los responsables: «¿Y la línea 335 para cuándo?». Sin respuestas, los vecinos -y la parada fantasma- siguen a la espera.

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