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Entrevista | Lino Chaparro Presidente del Consejo de Hermandades

Lino Chaparro, presidente del Consejo de Hermandades: "Gracias a los jóvenes, algunas cofradías llevan casi 50 años"

Abogado de profesión, claretiano, costalero durante 13 años y hermano mayor de La Esperanza de Vegueta. Asumió su nuevo cargo el 21 de noviembre y encara ya la organización de la Semana Santa 2026

Lino Chaparro, durante la entrevista en su despacho.

Lino Chaparro, durante la entrevista en su despacho. / J.PEREZ CURBELO

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Laura de Pablo

Laura de Pablo

Las Palmas de Gran Canaria

Ha sido nombrado recientemente nuevo presidente del Consejo de Hermandades, pero ¿quién es Lino Chaparro?

Soy abogado, con más de 30 años de ejercicio. Actualmente, con mi despacho Chaparro y Goshn Abogados somos abogados de, por ejemplo, la Unión Deportiva Las Palmas o la Diócesis de Canarias, entre otros. Yo, en concreto, soy penalista desde 1999 y entre los temas que abordo está el cumplimiento normativo. Después de la reforma del Código Penal de 2010 y 2015, las empresas, como personas jurídicas, son también responsables, no solo las personas físicas. Nosotros nos dedicamos a hacer programas para esas empresas de prevención de riesgos penales.

De ahí que usted haya sido el redactor del Manual de Buenas Prácticas de la Diócesis de Canarias, por ejemplo.

Sí, lo elaboramos en septiembre de este año. La Diócesis tiene su propio código ético, que es evangélico, pero tiene también una ramificación secular que es donde nosotros intervenimos. Ellos contratan, compran, venden, tienen empleados. Hay que abordar desde cómo se tiene que establecer la economía de las parroquias y cómo tienen que actuar, no solo los párrocos, sino todos los miembros de la Diócesis. Establecemos unos códigos éticos y protocolos de actuación también respecto a, por ejemplo, menores y personas vulnerables. De esta manera están todos sujetos a este código ético.

¿Cuál es su formación?

Soy claretiano, pero nunca he sido una persona especialmente apegada, aunque siempre tuve muy claro cuál era mi fe. No me crié en un ambiente estrictamente religioso. Al terminar la carrera, que hice entre Madrid y Las Palmas de Gran Canaria, realicé un Máster para la Dirección de la Seguridad. De ahí surgió mi relación con el presidente de la UD Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez, cuando era propietario de Seguridad Integral Canaria.

¿Cuándo empieza su vínculo con las cofradías y hermandades?

Yo tenía veinte y pocos años cuando un Domingo de Ramos unos amigos me dicen que había una procesión muy bonita que salía de Santo Domingo. Era la época en la que la gente prefería irse a al sur a pasar esos días. Pero yo me animé a ir con ellos. Fue cuando vi salir por primera vez a la Virgen de la Esperanza de Vegueta, con esa energía de sus costaleros. Me llamó tanto la atención que, a partir de ahí, me fui metiendo en este mundo. Tanto la imagen como la salida procesional en sí me impresionaron. Fue cuando entonces empecé a estudiar sobre las cofradías y me hice hermano de la Esperanza y, desde hace cinco años, soy hermano mayor en ella.

¿Cómo diría que ha evolucionado el Consejo de Hermandades desde la primera Junta hasta llegar aquí?

La Semana Santa y las parroquias han pasado por distintas fases. Tenga en cuenta que en el siglo XIX, con la desamortización de Mendizábal, se le quita todo a los monasterios y a los conventos, con lo que no tenían dinero para sacar a la calle las procesiones. Quienes lo hicieron fueron las pocas hermandades y cofradías que había. La Semana Santa volvió a tener un ascenso hasta que de nuevo hubo otro hito que le afectó. En los 70, la gente empezó a marcharse al sur a pasar esos días y muy pocos acudían a las procesiones. Hasta que en 1979 se fundó la Cofradía de la Esperanza de Vegueta, que atrajo a mucha gente, y otras cofradías se vieron beneficiadas de ese avance.

¿Cuántas cofradías hay actualmente en Gran Canaria?

Hay seis, cinco cofradías y una hermandad. Nunca ha sido como en Tenerife, donde solo en La Laguna existen 25 cofradías.

¿Cómo ve actualmente la relación de los jóvenes con la Iglesia y la Semana Santa?

Creo que la necesidad de espiritualidad la tienen todas las personas, al igual que la caridad, por eso solo hace falta abrir una puerta para saber hacia dónde o a qué vincularla. Las cofradías, en concreto la de la Esperanza de Vegueta o la del Santo Encuentro, tienen un montón de jóvenes. Y gracias a ellos algunas llevan casi 50 años. Como muestra tiene que el Domingo de Ramos las calles están llenas, y no solo ese día, sino siempre que ha habido un acto. Desde que soy presidente el Consejo de Hermandades, la gente me está pidiendo que organice procesiones todos los días de la Semana Santa de 2026 porque va a haber personas suficientes para eso.

¿Cómo asume esta nueva etapa y la próxima Semana Santa?

Llevo vinculado a las cofradías 38 años. En enero empezaremos a hacer el programa de actividades. Además, hay mucho interés por parte del Ayuntamiento en que sea considerada un Bien de Interés Cultural y Turístico por la cantidad de gente que atrae, pero necesitamos ayuda porque la economía de las cofradías es miserable. Hay muy buena predisposición, tanto por parte de la alcaldesa como del presidente del Cabildo, pero es que sacar una procesión a la calle cuesta alrededor de 10.000 euros. Solo las bandas de música suponen 6.000 euros, a lo que hay que añadir las flores con las que se arreglan los pasos. La Diócesis nos ayuda con los planes de seguridad, pero lo que queremos es que también las instituciones se involucren. El Cabildo de Gran Canaria, por primera vez, nos está dando una subvención, para cosas pequeñas como el traslado de guaguas, pero necesitamos una implicación mayor. Queremos que la Semana Santa sea algo importante porque beneficia, no solo a la ciudad, sino a las personas que conviven en ella.

¿Qué futuro le espera a las cofradías y hermandades?

Todo el futuro del mundo. Desde hace 38 años, cuando empecé, esto ha ido más, pero nos hace falta visibilidad. La gente ve las procesiones, pero no sabe todo lo que hay detrás. Son una puerta a la espiritualidad y a la caridad. Pero las cofradías trabajan todo el año, se dedican, por ejemplo, a labores de caridad.

¿Qué aportará usted a esta nueva etapa?

La Semana Santa está en pleno auge, aunque le hace falta cierta mejora. Y de las cosas que me gustaría mejorar es que la Semana Santa sea algo más serio, más formal, que haya actos todos los días. Y no solo me refiero a procesiones, sino a conferencias o a actuaciones. Tenía un amigo que sin ser creyente cuando se perdía en una procesión decía que la ayudaba a encontrarse bien. Necesitamos abrir esa puerta de la espiritualidad.

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