Las Palmas de Gran Canaria expropia una vivienda en el pasaje de Las Chapas para hacer un parque
El inmueble, en ruinas, permite dotar de zonas verdes a un barrio marcado por la alta densidad urbana y la degradación

La vivienda expropiada en el Pasaje de las Chapas, 26. / José Carlos Guerra / LPR
Arenales está más cerca de sumar un nuevo parque que aliviará las necesidades de espacios de esparcimiento. El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha aprobado el inicio de la expropiación forzosa de una vivienda en el pasaje de las Chapas, 26. Este enclave está registrado en el Plan General de Ordenación Urbana (PGO) como zona verde, y a lo largo de los años, el Consistorio capitalino ha ido haciendo con las casas contiguas para reconvertir el espacio. Así las cosas, este inmueble era la última adquisición en la cuña entre este pasillo y las calles Molino de Viento y Castrillo.
La vivienda, en realidad, está en ruinas, ya que fue demolida parcialmente hace algunos años y ahora lo que queda en pie son prácticamente los restos del inmueble, que según el catastro son unos 48 metros cuadrados. Los dos herederos de la parcela serán recompensados con de 76.196 euros. En la década de los 90 este pasaje estaba sumido en la inseguridad y era un punto negro de delincuencia. Las crónicas de la época cuentan que de día era una calle transitada, pero por la noche los viandantes evitaban el camino por su peligrosidad. Como en otros puntos de Arenales, la prostitución era una actividad habitual, y los problemas con la droga empeoraron la situación, lo que convirtió al enclave en escenario de recurrentes peleas nocturnas. Por aquel momento, en el pasaje se cifraban 32 viviendas en su mayoría terreras, aunque también las había de dos plantas.
Otra expropiación
No es la única parcela expropiada en el barrio de Arenales. En la Junta de Gobierno de principios de diciembre, el gobierno municipal aprobó el expediente de un edificio de cuatro plantas en la calle Matías Padrón, número 39. En este caso, también está prevista la dotación de un parque de unos 100 metros lineales en la zona que quedará libre. Esta operación viene con retraso, ya que este parque está contemplado desde los años 90 en el Plan General de Ordenación. De esta forma, una vez que se lleven a cabo ambos proyectos (aunque previsiblemente habrá que esperar varios años para verlos hechos realidad), Arenales disfrutará de dos espacios verdes.
Antes de acabar el año, el Consistorio también adquirió solares y viviendas en Guanarteme y los Riscos
La alta densidad urbanística del barrio es una realidad, que se suma el problema de marginalidad. Aunque Arenales está bien situado, en medio de los dos puntos neurálgicos de la ciudad: el casco antiguo y el Puerto, la prostitución y la droga, han relegado al barrio a un segundo plano. Sin espacios de ocio como parques, huertos urbanos o plazas, las ofertas para disfrutar de lugares de encuentro y momentos de recreo son mínimas. Por ello, la asociación de vecinos Pamochamoso ha insistido en la necesidad de políticas de regeneración para el barrio, aunque sean temporales mientras llegan acciones más contundentes.
Un barrio degradado
A pesar de la degradación, desde hace algunos años el barrio de Arenales está experimentando una renovación urbanística tanto pública como privada. Algunas promotoras inmobiliarias han puesto los ojos en el lugar para construir edificios residenciales que dejan atrás la antigua tipología del barrio de viviendas terreras. Lo que se suma al trabajo del Consistorio capitalino de nutrir el espacio con parques y zonas libres.
Cabe destacar que muchas edificaciones del barrio se encuentran sin habitar, deterioradas y tapiadas. La prostitución y la droga han provocado un fenómeno de expulsión de vecinos y ha frenado el crecimiento poblacional de su callejero. Sin embargo, en los últimos años las nuevas promociones parecen mostrar un mayor interés en la zona, que también puede estar influido en la crisis habitacional que experimenta la capital. Así, quedan pendientes por iniciar las expropiaciones en el número 45 de Matías Padrón, un edificio de 1970 compuesto por 16 apartamentos; dos casas terreras de principios del siglo XX -de la tipología clásica del barrio- y otro inmueble de tres plantas y un bajo comercial en la esquina con Carvajal.
Arenales no es un caso aislado en cuanto a cambios urbanísticos. A lo largo de los últimos meses el Ayuntamiento capitalino ha ordenado varias órdenes de expropiación a lo largo de la ciudad. En Guanarteme, se iniciaron dos trámites con el objetivo de construir el paseo peatonal sobre el barranco de La Ballena; una vivienda en el número 20 de la calle Castillejos y otra en Vergara. Además, antes de acabar 2025 aprobaron expropiaciones de solares y viviendas en los Riscos para aumentar el número de plazas de aparcamiento.
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