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El caso de Juana Ramos, más cerca de llegar a juicio tras casi una década

La jueza tumba el último recurso de la defensa y da traslado a la Fiscalía y a la familia para presentar sus escritos de acusación

Juicio por el asesinato de Juana Ramos

FOTOS: Quique Curbelo

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Benyara Machinea

Benyara Machinea

Las Palmas de Gran Canaria

El caso de Juana Ramos, la vecina de Las Palmas de Gran Canaria que desapareció hace más de nueve años, está más cerca de llegar a juicio contra el único sospechoso del crimen, su expareja Miguel Ramos. La magistrada de la plaza 2 de la Sección de Violencia Sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Las Palmas de Gran Canaria, María Auxiliadora Díaz, ha rechazado el recurso de reforma interpuesto por la defensa, al considerar que ya se han practicado todas las pruebas necesarias para llevar al investigado frente a un jurado popular.

Con el último auto, notificado este martes, la jueza ha dado traslado a la Fiscalía y a la acusación particular, que ejerce la familia de la víctima, para que soliciten la apertura de la vista oral y para que presenten sus escritos de acusación. En estos informes de conclusiones provisionales, las partes podrán calificar los hechos como un homicidio o un asesinato y sostendrán si concurren otros delitos relacionados.

Mientras tanto, la defensa podrá preparar su propio escrito, en el que previsiblemente reclamará la libre absolución de Miguel Ramos, quien desde el comienzo de la instrucción ha negado su participación en los hechos.

Desaparecida en 2016

Pero, antes de que el caso recaiga en un jurado popular, será necesaria la celebración de una audiencia preliminar, a la que solo puede renunciar la defensa si así lo solicita.

La vecina del barrio de La Paterna desapareció en el año 2016 y, desde entonces, se han producido búsquedas intensivas y numerosos esfuerzos por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado para intentar encontrar el cadáver, aunque no ha habido resultado. Debido a este hecho, ha sido una instrucción especialmente compleja porque no se ha podido practicar una autopsia para averiguar las causas de la muerte y determinar cómo se pudo haber producido el crimen.

La letrada del investigado, María Teresa Macías, reclamó parar los trámites para el enjuiciamiento mediante un Tribunal del Jurado porque, alegaba, no se le ha dado entrega de las actuaciones. Sin embargo, la magistrada desestima este motivo, que recuerda que ya ha sido resuelto en ocasiones anteriores, y entiende que la defensa busca dilatar el procedimiento mediante la interposición de "numerosos recursos sin fundamento alguno".

El auto rechaza que las acusaciones y la defensa no tengan acceso a la misma documentación

"Nada tiene que ver la incoación de un procedimiento ante el jurado con una cuestión formal (la cual ha sido resuelta con anterioridad), referente al traslado de las actuaciones", resuelve el auto. Por otra parte, tacha de "absolutamente incierto" que las acusaciones tengan actuaciones a las que la defensa no tenga acceso y señala que la causa está digitalizada y revisada por la letrada de la Administración de Justicia.

La instructora también recuerda que en la providencia del 10 de noviembre de 2025 se dio traslado a las partes para solicitar nuevas diligencias dentro de los cinco días siguientes al de la comparecencia, un plazo que ya ha transcurrido.

Impulso al procedimiento

Así, acuerda desestimar el recurso y señala que "es necesario impulsar el presente procedimiento y dar traslado al Ministerio Fiscal para que informe sobre la apertura de juicio oral, formulando escrito de conclusiones provisionales".

El 20 de agosto de 2016 fue el último día en que se tuvo noticias de Juana Ramos. La mujer había quedado esa tarde con su expareja para poner fin a un conflicto económico por una deuda generada en la pizzería que regentaba el varón y que estaba a nombre de la desaparecida. Miguel dejó de pagar las cotizaciones a la Seguridad Social y tampoco abonó una indemnización por despido a un trabajador, lo que generó una carga de 24.000 euros que la administración pública le reclamó a ella.

La magistrada considera que los numerosos recursos del investigado pretenden alargar la causa

Juana tuvo que pedir un crédito al banco para poder seguir pagando su cuota y su expareja le pagaba el dinero mes a mes. Por este motivo, nunca pudieron romper los lazos porque, según la familia, cuando ella intentaba cortar el contacto su expareja le amenazaba con no seguir ayudándole a pagar la deuda.

Precisamente, el día de su desaparición la mujer había decidido hablar las cosas con Miguel para poner fin al conflicto. La versión del investigado es que pasaron la tarde juntos y que dejó a su expareja en la puerta de su vivienda a las doce de la madrugada. Sin embargo, la última señal registrada en sus teléfonos móviles sitúa a ambos al norte de la Isla a altas horas de la madrugada.

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