Paulino Martín, juez a los 64: de Zárate a romper moldes en la nueva promoción judicial
Natural de Las Palmas de Gran Canaria, se convierte en juez tras más de 30 años como abogado y destaca en una promoción con media de edad de 29 años

Europa Press
En un momento histórico para la justicia española, Paulino Jesús Martín Alonso, natural del barrio de Zárate en Las Palmas de Gran Canaria, ha logrado convertirse en juez por oposición con casi 65 años, desafiando las estadísticas de edad y sirviendo de ejemplo de esfuerzo y perseverancia. Su historia no ha pasado desapercibida ni siquiera para el rey Felipe VI, quien se interesó personalmente por conocerlo durante el acto de entrega de despachos a la nueva promoción de jueces celebrado en Barcelona, según ha informado El País.
Con una media de edad de 29 años entre los 121 nuevos integrantes de la 74ª promoción de la Escuela Judicial, la figura de Paulino destaca no solo por su edad, sino por la profundidad de su trayectoria. A pocos días de cumplir los 65, asegura que ejercerá "mientras pueda", recordando que la jubilación obligatoria en la carrera judicial se sitúa en los 70 años, con posibilidad de prórroga hasta los 72.
Este hito no es resultado de un impulso momentáneo. Su sueño de ser juez nació hace más de dos décadas, aunque las circunstancias de la vida lo llevaron por otros caminos durante años. Treinta años como abogado, etapas como gerente de la mancomunidad de Medianías de Gran Canaria y director nacional de Cruz Roja Juventud, y el papel de padre de un opositor a maestro han marcado su trayectoria profesional y personal.
Un canario en tierra peninsular
Aunque reconoce que "va a echar de menos Canarias", su primer destino como juez será Amposta (Tarragona), al no haber logrado ninguna de las cuatro plazas vacantes en el Archipiélago. Su relato personal está marcado por una gran autodisciplina. Durante los últimos siete años se dedicó al estudio con jornadas que llegaron a ser de 6 a 14 horas diarias, combinando trabajo y preparación cuando su economía así lo requería.
“Estaba cansado de ser abogado”
Martín no oculta que su paso del ejercicio de la abogacía a la judicatura responde a una necesidad de coherencia personal:
“Ser abogado es partidista. A veces implica defender lo indefendible. Ser juez, para mí, es situarse en un sistema donde debe prevalecer la neutralidad del Derecho”.
También recuerda con humor las desventajas de ser canario frente al tribunal examinador. “Yo hablo despacio, y eso juega en contra cuando te evalúan”.
Sin embargo, reconoce que su experiencia como abogado fue una ventaja relativa frente a compañeros mucho más jóvenes, muchos recién salidos de la universidad.
Felipe VI le reconoce el mérito
Durante el acto institucional, el rey Felipe VI no solo se hizo la tradicional fotografía con la promoción, sino que buscó personalmente a Paulino, al que saludó efusivamente reconociéndole su mérito. “Tiene un mérito enorme. ¿Cómo te metiste en esto?”, le preguntó el monarca.
La respuesta de Paulino fue tan honesta como reveladora. “Quizás si me lo hubiera pensado mucho, no me hubiera metido”, apuntó.
También estaba presente Isabel Perelló, presidenta del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y presidenta del tribunal que evaluó a Paulino. Su discurso hizo hincapié en que “no hace falta pertenecer a una casta para ser juez”, mensaje que encuentra eco en la historia del nuevo magistrado nacido en un barrio humilde como Zárate.
Un ejemplo de superación y vocación tardía
Paulino no esconde que fue una travesía agotadora: “Ha sido duro, he sido un verso suelto”. Su constancia durante años y su determinación para lograr un objetivo que parecía improbable a su edad, lo convierten en un ejemplo de superación para muchos opositores y profesionales del Derecho. Incluso uno de los padres de una compañera más joven se le acercó para felicitarlo.
“¡Fenómeno!”, le dijo. Y no fue el único. Muchos lo buscaron para darle la enhorabuena por haber llegado hasta el final.
Justicia sobrecargada y jueces sin descanso
Tras recibir su plaza, Paulino no se hace ilusiones con la carga de trabajo que le espera.
“No creo que tenga mucho tiempo libre. La Administración de Justicia está saturada y los jueces se tienen que llevar casos a casa”. Sus palabras van en línea con las declaraciones de su jefa, Isabel Perelló, quien recordó que España cuenta con 11 jueces por cada 100.000 habitantes, frente a los 17 de media en Europa.
Paulino lo sabe bien: la vocación no basta, se necesita compromiso, capacidad de sacrificio y un profundo sentido del deber. Su historia no es solo una anécdota; es una llamada de atención sobre la pluralidad necesaria en la carrera judicial y el valor de abrir las puertas a trayectorias no convencionales.
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