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Pisos levantados, ascensores oxidados y placas caídas: los problemas de un edificio de viviendas públicas de Tamaraceite preocupan a sus vecinos

El Consistorio analiza los daños del edificio entregado en 2021 que forma parte del Plan de Reposición municipal

Humedades en edificio de viviendas de Tamaraceite

ANDRES CRUZ

Las Palmas de Gran Canaria

Pisos levantados, ascensores con filtraciones de agua o placas caídas en el exterior, ese es el estado en el que se encuentra el inmueble de 24 viviendas de la calle General Gutiérrez Mellado, las últimas entregadas como parte del Plan de Reposición de Tamaraceite, a las familias procedentes de uno de los edificios ya demolido del Paseo de los Mártires.

«Este es el bloque que más problemas ha dado», asegura Antonio Gallego, presidente de la comunidad de vecinos que hace esquina con la calle Pintor José Jorge Oramas. El edificio consta de cinco pisos, un patio central interior de uso común, dos locales en la planta baja que siguen inutilizados y dos ascensores.

El presidente de la comunidad de vecinos señala que los ascensores quedan expuestos a la lluvia y al sol.

El presidente de la comunidad de vecinos señala que los ascensores quedan expuestos a la lluvia y al sol. / ANDRES CRUZ

El también presidente de la plataforma de vecinos integrantes de las viviendas del extinto Patronato asegura que los problemas empezaron a surgir desde el primer año. «Se levantaban los pisos del patio, al punto que los técnicos del Ayuntamiento tuvieron que venir a arreglarlo ya entonces».

Aún así, Antonio señala los puntos que quedaron desnivelados y que, a su juicio, «provoca que, cada vez que llueve, el agua no desahogue bien y se formen unas piscinas tremendas». Él mismo acaba de intentar sellar algunos de los pisos y muestra cómo están inflados por el agua que acumulan debajo.

Ascensores «a la intemperie»

No es el único problema, este vecino explica que los ascensores, al no tener una barrera que impida que el viento, el agua y el sol les de directamente, se han visto dañados. «Están a la intemperie, además no hay canaletas para drenar el agua, solo hay un agujero en lo bajo de la barandilla que no es suficiente. Todo el agua se va hacia los ascensores», describe.

Ese agua, continúa, «se filtra en el cuadro de motores y por el hueco». En la planta baja, una mancha de humedad destaca en el techo. «Esto es del agua que ha ido filtrándose hasta llegar aquí», mantiene.

Humedad en la zona del ascensor, en la planta baja del edificio.

Humedad en la zona del ascensor, en la planta baja del edificio. / ANDRES CRUZ

Desde el Ayuntamiento subrayan a este periódico que tuvieron conocimiento de las quejas «a finales del año pasado». Añaden que ya han iniciado la valoración técnica de los daños «para determinar si los desperfectos reportados obedecen a posibles deficiencias constructivas»; y , en su caso, ver si se encuentran dentro de los plazos de garantía establecidos en la Ley de Ordenación de la Edificación; o, por el contrario, derivan de una falta de mantenimiento del propio edificio. Desde el Consistorio aclaran que, una vez se haya analizado la causa , «procederá, en su caso, a la tramitación del correspondiente expediente de obra».

Pero Antonio le preocupa, sobre todo, la fachada exterior. «Hace seis meses se cayó una de las placas y otras se están despegando». Teme que alguna más pueda caer y dañe a quien paso por la acera. «Me da miedo porque, además, es el lado que da a una escuela infantil». Gallego asegura que la cayó la atornillaron. «¿Y el resto?», se pregunta.

Antonio señala la fachada del inmueble del que se han caído algunas placas.

Antonio señala la fachada del inmueble del que se han caído algunas placas. / ANDRES CRUZ

Las viviendas fueron adjudicadas y entregadas en el año 2021 durante el anterior mandato. Desde entonces, este vecino señala que la respuesta obtenida por el municipio y el distrito es que «se está estudiando». Tira de ironía y añade: «Parece que desde Javier Doreste lo están estudiando», pero advierte: «Hasta que pase una desgracia».

Lamenta que la ilusión con la que llegaron a vivir se haya desvanecido. Al mismo tiempo, teme que el siguiente bloque de pisos a entregar, las últimas 76 que quedan en Tamaraceite, «se encuentren con la misma situación».

Los pisos, de 67 metros cuadrados, tienen entre dos y tres dormitorios. «Entiendo que las viviendas son para pobres, pero al menos queremos vivir en ellas con dignidad».

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