"No se cortaron, pidieron hasta rones”: habla el dueño del 'simpa' hecho a un restaurante de Las Palmas de Gran Canaria
El restaurante El Timón de los Locos denuncia que los clientes aprovecharon el ajetreo festivo

“No se cortaron, pidieron hasta rones”: indignación en un restaurante de Gran Canaria tras un ‘simpa’ de 57,80 euros / La Provincia

La celebración del Carnaval en Las Palmas de Gran Canaria volvió a llenar calles, terrazas y restaurantes en una de las jornadas más intensas del calendario festivo. Sin embargo, lo que debía ser un día de trabajo marcado por la alta afluencia de clientes acabó convirtiéndose en un episodio de indignación para el equipo de El Timón de los Locos, un restaurante ubicado en el barrio de San Cristóbal, en la capital grancanaria, en donde unos comensales se marcharon sin pagar.
Pocos días después de los hechos, LAPROVINCIA se hizo eco de la denuncia del establecimiento en redes sociales, y el responsable del negocio ha detallado más cosas de lo sucedido en el programa Ponte al Día, emitido por Televisión Canaria.
El local ha denunciado públicamente un caso de “simpa” —la expresión coloquial utilizada en España para referirse a quienes se marchan de un bar o restaurante sin pagar— protagonizado por una pareja de personas mayores que, tras disfrutar de un almuerzo completo el pasado Martes de Carnaval, abandonaron el establecimiento sin abonar los 57,80 euros correspondientes a la cuenta.
La pareja, de edad avanzada, se comportó con total normalidad durante el servicio. Se sentaron, consultaron la carta y realizaron su pedido sin generar ningún tipo de sospecha. De hecho, el propio hostelero reconocía que “uno no se lo espera” y que es imposible juzgar a un cliente por su apariencia.
Durante la comida no escatimaron en consumiciones. Tal y como explicó el propietario, “no se cortaron, pidieron hasta rones”, lo que incrementó la factura final. El importe total ascendió a 57,80 euros, una cantidad moderada en el contexto de una comida completa con bebidas alcohólicas.
El problema llegó cuando el equipo del restaurante, en medio del ritmo frenético propio del Carnaval, dio por hecho que los clientes seguían en su mesa.
La maniobra: salida fingiendo ir al baño y huida por la puerta trasera
El establecimiento se encontraba lleno. El flujo constante de comensales, unido al ambiente festivo en la ciudad, dificultaba un control exhaustivo de cada movimiento en sala.
Fue al intentar acomodar a nuevos clientes en la misma mesa cuando el personal se dio cuenta de que algo no cuadraba: la pareja ya no estaba y la cuenta permanecía sin abonar.
Al revisar las cámaras de seguridad, descubrieron una secuencia que apunta a una acción premeditada. Según el relato del responsable, uno de los miembros de la pareja se levantó simulando que iba al baño. Poco después, el otro aprovechó la situación para abandonar el local por la puerta trasera.
La coordinación de movimientos sugiere que no se trató de un simple olvido, sino de una estrategia para eludir el pago en un momento de máxima actividad del restaurante.
Aún así, el local ha dado margen a los autores por si se tratase de un “despiste”, pero tras varios días, nadie ha aparecido ni se ha puesto en contacto para abonar la deuda.
“Estamos ante un delito de estafa”: las posibles consecuencias penales del ‘simpa’
El debate generado tras el impago en el restaurante de El Timón de los Locos no solo ha sido social, sino también jurídico. Durante el programa Ponte al Día, de Televisión Canaria, el abogado Sergio Choolani explicó con detalle qué implicaciones legales puede tener un “simpa” en España.
Según el letrado, existe la percepción de que este tipo de hechos “no van a llegar a nada”, pero recordó que jurídicamente se trata de un delito de estafa, tipificado en el Código Penal.
“Gente piensa que no va a llegar a nada, pero hay que tener en cuenta que estamos ante un delito de estafa”, señaló Choolani.
El abogado detalló que las consecuencias dependen directamente de la cantidad defraudada. En los casos en los que el importe es inferior a 400 euros, como ocurre en este episodio —57,80 euros—, se considera un delito leve de estafa.
En estos supuestos, la pena puede consistir en multas de hasta tres meses, cuya cuantía final dependerá de la capacidad económica del condenado y de lo que determine el juzgado.
Sin embargo, el mensaje del jurista fue claro: no debe restarse importancia a estos comportamientos por tratarse de cantidades pequeñas.
Si supera los 400 euros, puede haber prisión
Cuando la cantidad defraudada supera los 400 euros —por ejemplo, en el caso de grandes consumiciones o grupos numerosos— la calificación cambia. En ese escenario, las penas pueden llegar incluso hasta tres años de prisión, dependiendo de las circunstancias.
Es decir, lo que muchas veces se percibe como una simple “pillería” puede tener consecuencias penales relevantes.
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