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Las Palmas de Gran Canaria ordena la clausura de la histórica panadería Miguel Díaz

La Dirección General de Edificación y Actividades del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria constató la carencia del título habilitante de la panadería, tras una denuncia vecinal por molestias de ceniza hollín procedente de la chimenea

Cierre de la histórica panadería Miguel Díaz en Triana

La Provincia

Las Palmas de Gran Canaria

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha ordenado a la Policía Local la clausura mediante precinto de la emblemática panadería Miguel Díaz, situada en la calle Viera y Clavijo. Ante la resolución emitida por la Dirección General de Edificación y Actividades a finales de febrero, el documento especifica que no cabe interposición de recurso.

El documento hace referencia a un auto del pasado 15 de enero por parte del Tribunal de Instancia nº5 en el que hace constar que "no cabe lugar a adoptar las medidas cautelares", como reclamaban los responsables del establecimiento y eso, debido a una razón: la carencia del título habilitante o declaración responsable para el ejercicio de la actividad, conforme al artículo 22 del Reglamento de Servicios de las Corporaciones locales.

Una denuncia vecinal

El 15 de octubre de 2025 el área de Urbanismo había dictado una resolución mediante la cual se requería a los responsables de la panadería la paralización de la actividad en el plazo de dos días, con advertencia de clausura y precinto en caso de incumplimiento.

Una advertencia que surgió a raíz de una denuncia por parte de la comunidad de propietarios del Edificio Kühner en el que se encuentra la centenaria panadería. La queja provenía por las molestias ocasionadas de las cenizas y hollín procedente de la chimenea del horno.

Fachada de la panadería Miguel Díaz, en la calle Viera y Clavijo.

Fachada de la panadería Miguel Díaz, en la calle Viera y Clavijo. / ANDRES CRUZ

Tras esa denuncia, el Ayuntamiento, constata otra serie de irregularidades, como la carencia del título habilitante. "Se constata la inexistencia de título habilitante, infracción contra el orden jurídico de mayor gravedad que la denunciada, lo cual margina a un segundo plano los hechos descritos por el denunciante aunque no le resten importancia".

Además, en las resoluciones posteriores, la Dirección General de Edificación y Actividades, área dependiente de Urbanismo, añade que en las alegaciones presentadas "no se aporta certificación técnica sobre la ejecución de medidas correctoras", sobre las obras llevadas a cabo para solventar los problemas denunciados por los vecinos; por lo que desestimaron dichas alegaciones.

Un siglo de historia

En ellas, los dueños aportaban también fotocopia de recibos de pago municipal de 1990 donde se leía «recaudación ejecutiva» y por el que se abonaba 22.690 pesetas a las arcas municipales; sin embargo, el Consistorio especificó que "la documentación de naturaleza tributaria no faculta ni avala la apertura del establecimiento".

Desde que se conociera la situación del histórico establecimiento, tanto la clientela como los propios trabajadores iniciaron una recogida de firmas solicitando al Ayuntamiento que mantuviera abierta el comercio que suma más de 100 años de historia en Triana, sin éxito.

La hija de la propietaria, Ana Díaz Sosa, aseguraba a este periódico que están haciendo lo posible para llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento y evitar el cierre. "Vivimos cada día con la preocupación de que venga la Policía y nos precinte", señalaba entonces.

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