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Dos años sin Alejandro y Yassine, los menores desaparecidos en El Confital: "Quedará la eterna incógnita de qué fue lo que pasó"

Los familiares de los adolescentes, a los que se les perdió la pista una mañana en la que fueron a pescar, expresan que su marcha abrió una "herida que nunca va a cerrar"

Los familiares siguen el dispositivo de búsqueda desde El Confital.

Los familiares siguen el dispositivo de búsqueda desde El Confital. / José Carlos Guerra

Benyara Machinea

Benyara Machinea

Las Palmas de Gran Canaria

Una de las actividades que más disfrutaban Alejandro y Yassine, dos amigos de 17 y 16 años, era adentrarse en El Confital a darse un baño y pescar. Ese era su plan el ocho de marzo de 2024, cuando llegaron a la zona militar de La Hondura, en el extremo norte, para aprovechar que no tenían clases esa mañana y poder capturar algunos peces. Sus padres debían recogerlos en Las Coloradas para ir a comer juntos unas horas más tarde, pero nunca llegaron al punto de encuentro. En ese momento, saltaron todas las alarmas.

Pese a las intensivas búsquedas por tierra, mar y aire, lo único que se recuperó de los dos adolescentes fueron las cañas de pescar, sus teléfonos móviles, unas botellas de agua apenas empezadas y algo de picoteo. La principal teoría es que una ola los sorprendió y cayeron al mar o, incluso, que uno de ellos cayó y el otro se precipitó al intentar ayudarlo.

Ahora, que se cumplen dos años de la desaparición, la familia de Alejandro reconoce que este suceso abrió una "herida que nunca va a cerrar" y pide conciencia a la hora de adentrarse en el mar. "A veces pecamos de una falsa sensación de seguridad cuando la naturaleza es indomable. Muchas veces intentamos predecirla, pero lo cierto es que da sorpresas como esta, en la que el mar se ha llevado a dos jóvenes", asegura Ancor Morán, portavoz de la Policía Local de La Palmas de Gran Canaria y primo del joven.

"Han pasado dos años, pero hay ausencias que el tiempo no consigue borrar", recuerda el padre de Alejandro

Su familiar recuerda que esa mañana los dos adolescentes salieron desde temprano a una zona a la que se dirigían siempre los pescadores y que es conocida por su fuerte oleaje. Bea, la madre de Alejandro, quedó en recogerlos a las tres de la tarde, pero cuando se presentó en el lugar no estaban ahí. Pasaron las horas y, con ellas, fue aumentando la angustia.

"Me llamó. Yo no estaba trabajando en ese momento, pero me contó que les había pasado algo porque no aparecieron en el punto de encuentro. Me temí lo peor y fui corriendo a ver qué pasaba", afirma Morán. Esa misma tarde, llamó a sus compañeros del Centro Municipal de Seguridad y Emergencias (Cemelpa) y activaron los recursos necesarios para dar con el paradero de los jóvenes.

Yassine y Alejadnro, los dos menores desaparecidos en El Confital

Yassine y Alejandro, los dos menores desaparecidos en El Confital. / LP/DLP

Al momento se inició un amplio despliegue que involucró a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a los vecinos de la zona, familiares y amigos de los adolescentes. Los militares permitieron el acceso a la zona restringida esa misma noche y enviaron incluso una patrulla para colaborar. También fue clave la ayuda del padre de una exnovia de Alejandro, que había ido con él a pescar en múltiples ocasiones y sabía exactamente dónde buscar.

Una búsqueda intensiva

En cuestión de dos o tres horas, lograron dar con los enseres, que estaban asombrosamente ordenados. En los terminales móviles, se encontraban los vídeos que grabaron los menores al llegar a la cala esa misma mañana. "Podemos lanzar mil suposiciones, pero eso ya es la eterna incógnita de qué fue lo que pasó. La realidad más tangible es que los dos cayeron al mar por circunstancias que nunca llegaremos a conocer", señala el agente.

Este hallazgo confirmó sus peores presagios y acreditó que habían desaparecido. Desde el mirador de Las Coloradas, los familiares siguieron con preocupación cada avance de una intensiva búsqueda que se prolongó durante dos semanas. Emplearon todos los medios disponibles pese al mal estado del mar, como drones, cámaras térmicas, helicópteros o buzos, pero no hubo resultado.

El lado humano

"Es curioso como el canario siempre ha sido muy amigable y cercano y la gente de Las Coloradas tiene fama de serlo todavía más. En sucesos como este, se vio todavía más el lado humano. Los vecinos traían dulces, agua, café y ofrecían sus casas a la familia para ducharse o lo que hiciera falta. Fue increíble cómo la civudad se volcó con los dos tras la desaparición", destaca el primo de Alejandro.

Su familia lo recuerda como "un muchacho normal y corriente, desobediente cuando lo tenía que ser y muy cariñoso con su madre y con sus abuelos". "No tenemos nada que abrazar, más que fotos y recuerdos. Los padres están intentando seguir con su vida, pero es algo que vamos a arrastrar todos para siempre", señala Morán.

Deben transcurrir diez años sin noticias para dar por fallecido a un menor tras su desaparición. "Han pasado dos años, pero hay ausencias que el tiempo no consigue borrar", recuerda en una carta el padre de Alejandro.

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