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Las dos pandemias que marcaron Las Palmas de Gran Canaria: de la gripe española a la Covid-19

Más de un siglo separa a ambas crisis sanitarias, pero en la capital ambas pandemias dejaron rastros parecidos

Dos hombres caminan con mascarilla en Santa Catalina durante la pandemia de coronavirus.

Dos hombres caminan con mascarilla en Santa Catalina durante la pandemia de coronavirus. / JOSE CARLOS GUERRA

Las Palmas de Gran Canaria

No hay pandemia igual a la otra, pero en Las Palmas de Gran Canaria la gripe española y la Covid-19 cuenta con semejanzas en su desarrollo y consecuencias. Así lo refleja el investigador Marcos de los Reyes Marrero-Santana, en el estudio ‘Pandemias en perspectiva: gestión sanitaria y efectos socioculturales de la gripe española y la Covid-19 en Las Palmas de Gran Canaria’. El informe compara el impacto de la erróneamente llamada ‘gripe española’ y la pandemia de Covid-19 en Las Palmas de Gran Canaria, revelando paralelismos en la forma en que ambas crisis sanitarias afectaron a la ciudad y a su población.

La gripe española surgió, en realidad, en Estados Unidos, pero se bautizó con el nombre de nuestro país porque fue el único que no impuso censura informativa. La Covid-19 surgió en Wuhan, China, y rápidamente se expandió por el resto del mundo. El estudio defiende que la gestión de las crisis sanitarias responde a sistemas de «creencias, estructuras de poder y prácticas culturales específicas».

'Infanta Isabel' de Naviera Pinillos.

'Infanta Isabel' de Naviera Pinillos, el barco en el que se cree que llegaron los primeros infectados de gripe española a Gran Canaria.. / FEDAC / COLECCIÓN JOSÉ A. PÉREZ CRUZ

El estudio destaca que el principal punto de entrada de las enfermedades fue la propia conectividad de la capital grancanaria con el exterior. En 1918 el virus llegó principalmente a través de barcos mercantes y trasatlánticos que atracaban en el Puerto de La Luz, concretamente a través del vapor Infanta Isabel. Más de un siglo después, el coronavirus se introdujo en las islas por vía aérea, vinculado al turismo internacional. En ambos casos, la posición estratégica de la capital grancanaria como nodo de transporte facilitó la propagación inicial de los contagios.

Mismas medidas

Las respuestas de las autoridades también muestran notables similitudes. Durante la epidemia de gripe, el Ayuntamiento decretó el cierre de escuelas, suspendió actos públicos y estableció medidas de aislamiento para los enfermos, muchos de ellos trasladados al Lazareto de Gando, una antigua instalación aislada, concebida inicialmente para el aislamiento de leprosos. En la crisis de 2020 se aplicaron estrategias parecidas como confinamientos, limitaciones de movilidad, cancelación de eventos y controles en puertos y aeropuertos. A pesar de los avances médicos, el distanciamiento social y la restricción de actividades siguieron siendo herramientas fundamentales.

La Calle Mayor de Triana, vacía, el pasado 14 de marzo de 2020.

La Calle Mayor de Triana, vacía, el pasado 14 de marzo de 2020. / José Carlos Guerra

Las pandemias también evidenciaron desigualdades sociales. En 1918, los barrios más pobres del entorno portuario sufrieron con mayor intensidad la gripe debido al hacinamiento, la falta de higiene y la escasez de recursos médicos. Algo similar ocurrió durante el Covid-19, cuando los efectos económicos golpearon especialmente a los sectores más vulnerables y a las familias dependientes del turismo y la hostelería.

Impacto cultural

Por su parte, el impacto cultural fue igualmente profundo. La suspensión de celebraciones populares, reuniones familiares y actividades sociales alteró la vida cotidiana en la ciudad en ambos periodos. La sensación de incertidumbre y el duelo colectivo marcaron a generaciones enteras, recordando que las pandemias no son solo crisis sanitarias, sino fenómenos que transforman profundamente las sociedades. Incluso, ambas pandemias revelaron fallos en el cuidado de la tercera edad, ya que en 1918 los mayores del asilo de Las Palmas fueron azotados por la gripe al vivir en condiciones precarias y con cuidadores religiosas que tenían que seguir con sus tareas, a pesar de estar enfermas.

La investigación subraya, además, el papel de los medios de comunicación en la gestión de estas crisis. Tanto la prensa de comienzos del siglo XX como los medios actuales difundieron recomendaciones sanitarias, campañas de higiene y advertencias sobre la enfermedad, contribuyendo a moldear la percepción pública del riesgo. Aunque también destaca que en ambas crisis los medios de dudosa fiabilidad publicaron una gran cantidad de información falsa, que lograba confundir a los lectores.

Un siglo después de la gripe de 1918, la experiencia del Covid-19 demuestra que, pese a los avances científicos, las sociedades siguen enfrentándose a desafíos similares cuando surge una nueva enfermedad global. La historia de la ciudad ilustra cómo la memoria de las pandemias puede ofrecer lecciones para afrontar las futuras crisis sanitarias.

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