Las viviendas de la fase III de Jinámar aguardan por su primera rehabilitación en más de 40 años
El proyecto, que se encuentra en proceso de adjudicación, lleva a la espera más de dos años desde que el Consistorio obtuviera los fondos europeos

La Fase III de Jinámar, pendiente de rehabilitación / Andrés Cruz
Grietas, caída de cascotes y óxido. Mucho óxido. La Fase III del polígono residencial de Jinámar, en Las Palmas de Gran Canaria, aguarda por su rehabilitación integral cuatro décadas después de su construcción. 446 viviendas de este barrio capitalino, uno de los de menor poder adquisitivo de toda Canarias, llevan esperando por el proyecto de mejora desde hace dos años. El proyecto ha sido propuesto para su adjudicación dividido en seis lotes, con una inversión prevista de 4,6 millones de euros, por lo que las obras podrán arrancar en los próximos meses.
«Esto necesita un cambio, con cada temporal de agua que viene se cae un cascote nuevo», apunta José en la puerta del bloque de su madre. Este vecino de Jinámar vive realmente en la fase II, ya en Telde. La estampa de contraste entre una orilla y otra del barranco de Las Goteras salta a la vista. Mientras en un lado la mayoría de los bloques ya han sido rehabilitados y lucen un aspecto colorido y renovado, en el de la capital lo que brilla es el óxido y la pintura amarillenta de las fachadas.
La colonización del óxido de los balcones
En el bloque contiguo al de este vecino han tenido que colocar una malla protectora en la cornisa; y en los bajos, la fachada se desprende, dejando al aire libre el hormigón y las barillas oxidadas de la estructura. Un problema que también es visible en los pilares del pasillo cubierto entre bloques. «Han hecho catas para sacar el agua y evitar que se inunden las zapatas de los cimientos», apunta José.
La estampa en casi todos los bloques es similar. Con la ropa recién tendida por delante desde los tendederos que dan hacia la calle, el óxido de los balcones ha ido colonizando de arriba a abajo los edificios. «Dijeron que iban a empezar la obra en agosto y aquí seguimos esperando», apunta Alberto Santana, junto a sus amigos Óscar y Sergio. Sobrepasan los 80 años y tienen clara una cosa, «ahora es la peor zona del polígono».

Balcones oxidados en Jinámar. / ANDRES CRUZ
Alicia lleva 42 años viviendo en Jinámar, «desde que se dieron las casas», llega cargada de bolsas y muestra su malestar mientras conversa con una vecina. «Dentro de mi casa tengo humedades», apunta; y es que en su caso vive en el bajo del bloque 10, donde las filtraciones se hacen palpables en los cascotes caídos de la fachada. En el bloque 3, en cambio, el problema son los pilares que han colapsado en los soportales.
Convenio de financiación con el Estado
El Ayuntamiento de la capital grancanaria firmó el convenio de financiación para la rehabilitación de la Fase III y el grupo Sanz Orrio (La Isleta) en octubre de 2023. De los 4,7 millones previstos para Jinámar, el 60% los aporta el Estado a través de fondos europeos Next Generation y el 40% restante son fondos propios municipales.
El proyecto salió a licitación el pasado mes de octubre y en febrero fue propuesto para su adjudicación dividido en seis lotes, por lo que quedaría pendiente la formalización del contrato entre las empresas escogidas y el Consistorio. En cualquier caso los plazos apremian, puesto que el Ayuntamiento tiene hasta este año para justificar el gasto ante la UE.
Mejora integral de ocho bloques
La rehabilitación de estas 446 viviendas de Jinámar consiste en la mejora integral de ocho bloques. La idea será reparar las fachadas con pintura aislante de alta resistencia, se repararán las grietas y cornisas con acero galvanizado, se renovarán los bajantes del saneamiento y se repondrán los sumideros. También habrá un aislamiento térmico de las cubiertas para reducir la temperatura de las casas y la instalación de paneles solares para dar energía para autoconsumo colectivo.
Estas medidas buscan mejorar la eficiencia energética de los edificios. La idea será reducir con estas el consumo de energías no renovables en un 60%. También habrá una renovación de los espacios exteriores -donde hoy se acumula en algunas partes la basura en algunos puntos, con escombros u otros restos-, además de medidas de accesibilidad para cumplir con la normativa vigente y se actualizarán las infraestructuras que sirven a las viviendas.
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