¿Quién fue Ñito Ojeda, el vecino de Tamaraceite al que Las Palmas de Gran Canaria ha dedicado una calle?
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria recuerda con una calle a Ñito Ojeda, fallecido en 2024, por su compromiso con Tamaraceite y su contribución a la cultura del barrio

Antonio 'Ñito' Ojea. / LP/DLP

Tamaraceite conservará para siempre el nombre de uno de sus vecinos más queridos. El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria aprobó este martes la denominación de una nueva vía como calle Antonio Ojeda, ‘Ñito’, un reconocimiento que fija en el callejero la memoria de un hombre estrechamente ligado a la vida cultural, social y vecinal del barrio.
La nueva calle, de reciente construcción, discurre entre la Avenida 8 de Marzo y la calle María Arencibia Cabrera, paralela a la calle Hermanos Domínguez Santana. Con este acuerdo, promovido desde el Distrito Tamaraceite-San Lorenzo-Tenoya y avalado por el Servicio de Cultura, la ciudad rinde homenaje a una figura muy vinculada a la identidad de Tamaraceite.
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria dedica una calle a Ñito Ojeda
Porque Ñito Ojeda no fue solo un vecino popular. Fue, para varias generaciones, una de las almas de la cultura local.
Su nombre quedó unido desde muy joven al teatro y a la agitación cultural del barrio. Ya en los años 60 participaba en la vida de La Sociedad de Recreo y formaba parte de la Compañía Lope de Rueda, junto a otros jóvenes de la época, bajo la dirección de Mariquita González y, más tarde, del maestro Raimundo del Moral. Aquellos años están considerados por muchos vecinos como una etapa dorada del teatro en Tamaraceite.
Ñito Ojeda y su papel en la historia cultural de Tamaraceite
Sobre los escenarios, Ñito y sus compañeros representaban zarzuelas como La Dolorosa, Los Claveles, La Rosa del Azafrán o Los Gavilanes. No se trataba solo de montar funciones: aquellas representaciones, además de dinamizar la vida cultural del pueblo, servían para recaudar fondos para la parroquia y reforzar el tejido comunitario. El grupo incluso adaptaba letras a la actualidad del momento, sin perder el respeto por la música original, en un ejercicio de creatividad que aún permanece en el recuerdo de quienes lo vivieron.
Su implicación fue más allá del teatro aficionado. También participó como actor en montajes ambiciosos como La del manojo de rosas, en la que interpretó el papel de Espasa, en una producción que contó con dirección musical de Francisca Jiménez y con la participación de músicos de la Orquesta Sinfónica de Las Palmas. Aquel hito cultural llegó incluso a llamar la atención de Francisco Kraus, hermano del tenor Alfredo Kraus.
Colaborador de LA PROVINCIA y referente del movimiento vecinal en Tamaraceite
Pero si algo definió a Ñito Ojeda fue su compromiso con Tamaraceite en un sentido amplio. Fue colaborador de publicaciones como El Eco de Canarias y de LA PROVINCIA/Diario de Las Palmas, desde donde dio voz a la actividad cultural y social del barrio, pero también a sus necesidades y reivindicaciones vecinales.
En la década de 1970 presidió la Asociación de Vecinos Aytamy, una etapa en la que impulsó la actividad cultural y festiva, además de fomentar la unión entre los vecinos. También fue uno de los artífices de la creación de la Federación Medianías, considerada la primera Federación de Asociaciones de España, y participó en la fundación de la Agrupación de Asociaciones del Distrito San Lorenzo.
El legado de Antonio Ojeda, ‘Ñito’, en Las Palmas de Gran Canaria
Cuando falleció en junio de 2024, a los 82 años, Tamaraceite despidió a un hombre al que muchos recordaban como una persona culta, sencilla y humilde. En el obituario firmado por Esteban Gabriel Santana Cabrera se le definía como uno de los vecinos “con más cultura” que ha dado el barrio y como una figura que dejó “una huella imborrable” en su vida social y cultural.
Aquel texto también rescataba una imagen especialmente simbólica: su último saludo al santo durante las fiestas de San Antonio Abad de Tamaraceite, asomado a la ventana junto a su familia, su mujer Margarita y sus hijos. Un gesto pequeño, casi íntimo, que quedó en la memoria de muchos vecinos como una despedida silenciosa.
Ahora, menos de dos años después de su muerte, la ciudad convierte ese recuerdo en homenaje permanente. El nombre de Antonio Ojeda, ‘Ñito’, pasará a formar parte del callejero de Tamaraceite, el mismo lugar al que dedicó su tiempo, su voz y su pasión por la cultura.
No será solo una placa. Será la manera de recordar, cada día, a uno de esos vecinos que ayudaron a construir barrio.
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