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Amigos y compañeros rinden homenaje a Agustín Medina, el hombre de la bata blanca y la sonrisa permanente

Después de décadas dedicado a la atención al paciente, Agustín Medina se despide con una profunda huella en el Hospital Insular y en el corazón de quienes lo han acompañado

Amigos y compañeros homenajean a Agustín Medina en Las Canteras.

Amigos y compañeros homenajean a Agustín Medina en Las Canteras. / LP/DLP

La Provincia

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Este viernes, amigos y compañeros de Agustín Medina le rindieron un emotivo homenaje durante una comida celebrada en el Restaurante La Marinera, en reconocimiento a su jubilación. Agustín es una de esas personas que deja una huella profunda. Altruista y filántropo, ha sido durante años un verdadero defensor del ser humano y de la atención al prójimo, según destacan quienes han trabajado a su lado. Tras décadas al servicio de los pacientes, se despide del Hospital Insular, dejando una trayectoria ejemplar marcada por su dedicación y entrega incondicional.

Desde la instauración del sistema de atención al paciente a nivel nacional por parte del INSALUD, el 15 de octubre de 1989, Agustín se hizo cargo del servicio y ha liderado la atención al paciente de manera ininterrumpida. A lo largo de este tiempo, se ha convertido en una figura fundamental, no solo para los pacientes, sino también para sus compañeros de trabajo.

Con su marcha, el hospital inicia una nueva etapa y se enfrentará a un antes y un después. Todos lo echarán de menos: familiares, amigos, médicos, enfermeros, personal sanitario y, especialmente, sus compañeros de equipo, como Rita Suárez, Bibiana Suárez, Isabel Codello, Carmen Perdomo, Juan Antonio Llamas, Carmelo Rodríguez y Miguel Rodríguez, entre otros.

Amigos y compañeros homenajean a Agustín Medina en Las Canteras.

Amigos y compañeros homenajean a Agustín Medina en Las Canteras. / LP/DLP

A lo largo de estos años, Agustín ha dedicado su vida a hacer el bien con su experiencia y su profesionalidad, atendiendo a cerca de 500.000 personas. Su labor ha ido mucho más allá de la gestión cotidiana del hospital. Ha sido esa persona que te abre puertas en los momentos más difíciles, que te resuelve problemas con una sonrisa, que te ofrece palabras de aliento cuando te sientes decaído, y que, si es necesario, te deja un mensaje escrito, un pequeño eslogan que te reconforta y te da la energía para comenzar el día con ilusión renovada.

Su capacidad para conectar con los demás, para ofrecer consejos oportunos y, sobre todo, su inquebrantable optimismo, han sido un faro para todos los que han trabajado a su lado.

Agustín Medina deja una estela, un sello y una huella difícilmente reemplazables, que perdurarán en la memoria del hospital y de todos aquellos que han tenido el privilegio de conocerlo y trabajar con él. Su legado de humanidad, profesionalismo y dedicación quedará marcado en el Hospital Insular y en el corazón de aquellos que lo han tenido como compañero y amigo.

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