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Música | Cierre de gira 'Fasssilito Tour'

La Pantera y Lucho RK lo hacen 'fasilito' con Quevedo: 15.000 personas y una gira de locos para "hacer historia"

Lucho RK y La Pantera, los golden boys de Schamann y Triana, cerraron su exitoso Fasssilito Tour en Gran Canaria, reuniendo a 15.000 personas y contando con Quevedo como invitado sorpresa

Concierto de Lucho RK y La Pantera, con Quevedo de invitado sorpresa

La Provincia

Las Palmas de Gran Canaria

Lucho RK y La Pantera, el binomio de los golden boys que lideran las listas virales de Spotify. Alrededor de 15.000 personas regadas por el Anexo del Estadio Gran Canaria y un Quevedo por sorpresa. Es la fórmula mágica para el cierre del Fasssilito Tour, la gira más grande de la carrera de dos pibes de Schamann y Triana, Sergio y Emilio, hecha en casa. Un sábado aparentemente normal que sirvió a los cantantes para ratificar lo escrito en Bane: 2025 es un pleno/ 2026 dará miedo.

La gira, fruto del EP Ta facil, había arrancado meses antes, con paradas por Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia, en recintos que para estos dos chiquillos eran hitos como el Palacio Vistalegre. «Gran Canaria, ¿cómo dice?», arrancó la moto Lucho. El show reventó con Lucy y Tu Canción, coreadas a pleno pulmón por un público enfundado en la elástica de la UD Las Palmas, que hizo cola desde primera hora del mediodía.

Como no podía ser de otra manera, la borrasca Quevedo, estrella invitada de la velada, desató una lluvia de gritos. Era la «sorpresita» que tenían preparada Lucho RK y La Pantera, lo que volvió a reunir sobre el escenario a esta trilogía de showmans como parte de la guinda final de la noche para cantar Halo, Guaya y Ni Borracho, en ese orden. «Tenía mucho fomo por cantar en Las Palmas de Gran Canaria. Quiero felicitar a estos cabrones [Lucho y La Pantera], porque están haciendo historia. Hay muchos pibes haciendo cosas aquí. Espero verles pronto», fue el recado del número uno, atentamente Quevedo.

Por otro lado, en uno de los conciertos del tour, ya en el tramo final de la vuelta por la Península, esta dupla de locos de la L y la P hizo como hito crowdsurfing, tipo rockstar, de los que uno asocia con estadios y no con promesas canarias del género urbano que empezaron grabando en un cuarto de Los Brezos. «Somos dos chiquillos de aquí que hacemos música y gracias a Dios se nos está dando», se sinceraron. Que La Pantera y Lucho RK generen un tipo de locura que da para juntar a 15.000 en un recinto cerrado dice mucho del alcance de su directo.

Antes del Anexo, La Pantera rugió por Infecar el año pasado, ante 3.000 fieles. Pero esta noche era diferente. Era el concierto final de la gira. Y el cierre en casa, como cualquier canario sabe, siempre es otra cosa. Por eso, se pusieron tiernos: «Nos han cambiado la vida». Y eso que son los «asesinos de Cupido», como se autoproclaman.

Hubo rap, reguetón y trap. Hubo un ‘tartazo’, al estilo Steve Aoki, por el cumpleaños del productor Izak, la «joya de los beats», que ha producido el grueso de sus hits. Hasta hubo un pequeño susto médico entre el público para el que los cantantes pararon un momento el show. De vuelta al set list, le siguieron Descará, Lip Sync y Traumas e Indica, con algunas pausas para respirar, y luego Acelerá, Ojos Cristal y Que Hago apretando. 2030, Matrícula y Cupido llegaron en el tramo central de la fiesta. «Esto es una pausa para Ta fácil. No saben lo improbable que es que esto se dé hoy. Hemos parado todo», y el resultado ha sido un mes entero de juerga por España a título de Emilio y Sergio.

Party Privado y No Sigue Modas cerraron el primer bloque, con un brindis de por medio porque «nunca se sabe si mañana estaremos vivos». La new age de la música hecha en Canarias le dejó un recado a Juan Magán, histórico del electrolatino. Y así, los golden boys de las listas virales volvieron a la isla que los parió, con el hit de Pepe Benavente para amenizar el interludio, y Quevedo, que no quiso quedarse fuera de la verbena.

Aaunque la comparación pueda resultar tramposa por responder a públicos diferentes, para que pueda entenderse la magnitud del dato de asistencia, Lucho y La Pantera llenaron anoche un Gran Canaria Arena y medio. Solo el Teatro Cuyás tiene 943 butacas, el Guiniguada 461, la sala sinfónica del Auditorio Alfredo Kraus llega a 1.656 y el Teatro Pérez Galdós ronda el millar. Súmelos todos, con calculadora si hace falta. Da algo así como 4.060.

Lucho RK y La Pantera juntaron el sábado casi tres veces todos los coliseos culturales de Las Palmas de Gran Canaria en una noche, todo en el mismo recinto. Emilio y Sergio, dos chiquillos de Gran Canaria que hace un lustro podían ser uno de los que rapean en El Hoyo. Si alguien todavía necesitaba argumentos para tomarse en serio la nueva ola canaria, ahí los tiene.

La media de edad del Anexo para la velada era, a ojo de buen cubero, de unos 18 años. Una clase entera de segundo de la ESO, a la que pertenecían Marta Sánchez y su amiga Daniela Rivera, algún veinteañero que anoche tendría que sentirse el veterano de la fiesta, y en última instancia, los padres de los chiquillos, responsables de subir la media de edad.

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