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Un pedacito de Cuba en Gran Canaria sin billete de avión

En A lo cubano, situado en la calle Joaquín Costa, el matrimonio Ross-Santana apuesta por la cocina casera, con platos como el cerdo a la cazuela o la ropa vieja, además de ofrecer desayunos y postres típicos de la isla

Rajiv Felipe Ross y Mari Santana, dueños de 'A lo cubano'.

Rajiv Felipe Ross y Mari Santana, dueños de 'A lo cubano'. / Andrés Cruz

María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

A poco más de año y medio de su llegada a Gran Canaria desde Holguín (Cuba), Rajiv Felipe Ross y su esposa, Marianela Santana, conocida por todos como Mari, han conseguido abrir en la calle Joaquín Costa de Las Palmas de Gran Canaria un pequeño restaurante con una idea clara: acercar la cocina cubana más casera a quienes quieran descubrirla. En A lo cubano, como han llamado al local, la propuesta es sencilla: platos criollos, recetas tradicionales y un ambiente familiar que busca que el cliente entre como un cliente y salga como familia.

La historia del restaurante comenzó poco después de que la familia llegara a la isla junto a su hijo de ocho años. Al observar el entorno, Felipe percibió que Cuba era conocida en Canarias por su música o por el deporte, pero mucho menos por su gastronomía. De ahí surgió la idea de abrir un restaurante que permitiera compartir esa parte de la cultura cubana.

Algunos de los platos de 'A lo cubano'-.

Algunos de los platos de 'A lo cubano'-. / Andrés Cruz

Ladrillo a ladrillo con mucho cariño

El proyecto empezó con ilusión y también con esfuerzo. «Poco a poco fuimos construyendo el proyecto con mucho trabajo y esfuerzo y cariño», recuerda. La ayuda de amigos que ya vivían en Gran Canaria también fue clave en los primeros pasos del negocio. «El esfuerzo del día a día lo pudimos obtener gracias también a unas amistades y a unos amigos que nos ayudaron mucho», comparte con agradecimiento.

El restaurante lo gestionan en pareja, aunque su dueño reconoce que su esposa domina mejor el conocimiento de los ingredientes y la cocina. La propuesta gastronómica del local busca reproducir los platos que se preparan en los hogares cubanos. «La cocina cubana es una cocina llena de sabor», explica Felipe. Para conseguirlo, intentan mantener las recetas tradicionales al pie de la letra «Preparamos todo lo más criollo posible, lo más natural que se pueda, como se hace en Cuba. No utilizamos nada artificial».

Entre los productos que más emplean destacan el arroz, el ajo, la cebolla, el limón natural y los distintos tipos de pimiento. Con ellos elaboran una carta sencilla, adaptada a las dimensiones del local y de la cocina, pero centrada en algunos platos tradicionales muy reconocibles.

Uno de los platos combinados de 'A lo cubano'.

Uno de los platos combinados de 'A lo cubano'. / Andrés Cruz

Una carta cubana tradicional

Entre los más representativos se encuentran el cerdo a la cazuela y la ropa vieja cubana. «Son los platos más cubanos y los que más gustan aquí», explica. Muchos de ellos se sirven en platos combinados, una fórmula habitual en los hogares de la isla caribeña. «Son unas raciones completas, como come el cubano en casa, que lo pone todo en el mismo plato», explica.

La oferta también incluye desayunos desde las nueve de la mañana. Entre las opciones destaca el llamado El prohibido a los cubanos. El nombre tiene una referencia histórica: «Lo llamamos prohibido porque en Cuba es prohibido consumir la carne de ternera», explica.

Otro de los clásicos es el sándwich cubano, preparado a la plancha con cerdo asado, jamón, queso, mostaza, mayonesa y pepinillo. La carta se completa con postres tradicionales como el flan de leche, el dulce de papaya con queso, la tarta de limón o los conocidos pastelitos de guayaba.

Además de los platos fijos, en ocasiones incorporan otras recetas típicas como el cerdo asado, el pollo en salsa o el arroz imperial. También ofrecen platos de cuchara como el ajiaco cubano, un guiso tradicional muy vinculado a la región de Holguín, de donde procede la familia.

Aunque intentan mantener la cocina lo más fiel posible a la tradición cubana, también han introducido algunos guiños al entorno local. «Tratamos de tener en nuestra cocina lo más criollo posible y a lo cubano, pero también incorporamos el tema de las papas arrugadas porque hay gente que las pide», explica.

El sándwich cubano, desayuno estrella del restaurante.

El sándwich cubano, desayuno estrella del restaurante. / Andrés Cruz

Las dificultades de crear un negocio propio

El camino, sin embargo, no ha sido sencillo. Para Felipe, uno de los mayores retos de abrir un restaurante es darse a conocer. «Lo más difícil es que tienes que aguantar, hay que estar, hay que seguir trabajando con el mismo ímpetu», afirma. Los comienzos suelen ser complicados porque el público aún desconoce el local. «Cuando inicias es bien difícil porque las personas no te conocen», reconoce.

Con el tiempo, las reseñas en internet, las redes sociales y el boca a boca han empezado a atraer a nuevos clientes. «Eso nos ayuda muchísimo, pero es un proceso lento», explica.

A pesar de las dificultades, hay momentos que compensan todo el esfuerzo. «Lo más gratificante es ver a los clientes complacidos, ver a los clientes que repiten», asegura. En muchos casos se crean vínculos que van más allá de la simple relación entre restaurante y comensal. «Se crea un vínculo que hasta nos escriben de otros países», cuenta.

Ese ambiente cercano es precisamente el objetivo del restaurante. «Nos gusta mucho que el cliente entre como cliente y salga como familia», resume.

Para quienes nunca han probado la cocina cubana, Felipe tiene clara su recomendación: el cerdo a la cazuela o la ropa vieja. «Siempre hago énfasis en el cerdo a la cazuela porque queda muy rico», explica.

Con el tiempo, la clientela cubana también ha empezado a aparecer con más frecuencia en el local, algo que para ellos tiene un valor especial. «Nos gusta mucho extender a los paisanos», comenta.

Un nuevo hogar

Más allá del negocio, la experiencia de vivir en Canarias también ha sido positiva para la familia. «Canarias se ha convertido en una segunda casa», asegura Felipe De hecho, encuentra muchas similitudes entre ambos lugares: «El clima, las playas, todo se parece mucho a Cuba, a un Cuba del pasado».

El proyecto de A lo cubano acaba de empezar, pero la intención es seguir creciendo con calma. «Queremos seguir dándonos a conocer poco a poco, pero siempre mantener la esencia», explica.

Esa esencia pasa por conservar lo que, para ellos, define la cocina cubana: comida casera, sabores intensos y un trato cercano que convierta cada visita en algo más que una simple comida. «Queremos transportar a los clientes a Cuba sin necesidad de un boleto de avión», concluye.

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