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“Si eso pasa, morirá”: el director artístico alerta sobre el futuro del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria tras el veto judicial

Josué Quevedo, director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, llama a la movilización de diseñadores, reinas, comparsas y ciudadanía ante la sentencia, defendiendo la esencia de la fiesta en la calle.

Carnaval de día en 2024 en Manuel Becerra.

Carnaval de día en 2024 en Manuel Becerra. / José Carlos Guerra / LPR

Jacobo Corujeira

Jacobo Corujeira

Las Palmas de Gran Canaria

El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria entra en zona de conflicto. La sentencia que obliga a sacar los actos del Puerto y La Isleta no solo reordena el mapa festivo para las próximas ediciones, también abre un debate directo sobre el modelo de ciudad. En ese contexto, el director artístico, Josué Quevedo, ha elevado el tono con un mensaje público en Instagram a medio camino entre la advertencia, la identidad popular y una llamada a filas. “Hoy amanecemos con tristeza”, arranca, pero el fondo es otro: la sensación de que el Carnaval vuelve a estar “en peligro” después de años intentando devolverlo a la calle.

Un fallo que rompe el tablero del Carnaval

La resolución del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 5 obliga al Ayuntamiento a mover piezas. Quedan fuera del circuito carnavalero Manuel Becerra, Los Patos y la plaza de La Luz. En otras palabras: queda fuera parte del núcleo duro del Carnaval nocturno tal y como se ha entendido en los últimos años, tras otras sentencias judiciales que habían obligado a sacarlo de zonas como Vegueta o el entorno de Santa Catalina más allá de las galas.

El juez asume el relato vecinal y fija una idea clave: la convivencia, en esos términos, no es viable. En la sentencia, habla de “niveles de música extremadamente altos”, de una “extraordinaria afluencia de público” y de un ruido “constante y prolongado” que rebasa los límites legales. La imagen que queda en la sentencia es contundente: un espacio residencial sometido a presión continua durante días.

“El carnaval no es un recinto”: la línea roja de Quevedo

Quevedo no discute cifras ni decibelios. Va a la esencia de una fiesta con encaje popular que ha logrado sobrevivir a prohiciones como las de la dictadura de Franco. “Esto no va de escenarios ni de galas. Va de la calle. Va de la gente”. En este sentido, insiste en que el problema que parece traslucir tras la judicialización no es el dónde, sino el cómo, y este, para él, pasa inevitablemente por la ocupación del espacio público.

“El carnaval no es un recinto. El carnaval es la calle”, afirma en su post. El traslado, en su lectura, no es solo logístico. Es conceptual, casi existencial. “Si eso pasa… el carnaval, tal y como lo conocemos, morirá”, advierte.

De la queja a la movilización

Josué Quevedo da un paso más. Más allá de la reacción emocional, llama a la organización de todos los amantes del Carnaval en la ciudad: “Algo tendremos que hacer. Algo tendremos que defender”. En su mensaje, concreta los destinatarios de ese exhorto: diseñadores, reinas, comparsas, murgas, grupos… y ciudadanía. Es, en la práctica, un intento de activar al ecosistema del Carnaval frente a una decisión judicial que altera su base operativa. El concepto que sobrevuela todo el texto es el de pertenencia. “El carnaval es del pueblo”.

El Ayuntamiento prepara recurso y amplía el foco

En paralelo, el Ayuntamiento ha movido ficha este miércoles, un día después de conocerse la sentencia. La alcaldesa, Carolina Darias, confirma recurso y eleva el debate. “No solo se está cuestionando una fiesta tan importante como el Carnaval, sino también todo un modelo de convivencia y de vida en la ciudad”. La lectura municipal va más allá del evento concreto: si el criterio judicial se consolida, puede afectar a cualquier actividad festiva en entornos urbanos consolidados.

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