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Gastronomía

El restaurante Quebeque, el clásico de Guanarteme que lleva 21 años ofreciendo gastronomía tradicional a sus clientes

El local ofrece una variada carta con platos como la ternera gallega y el codillo asado, además de opciones fuera de carta para sorprender a sus comensales

Las Palmas de Gran Canaria

Ser un clásico en Guanarteme es cada vez más difícil en un barrio en constante cambio y donde los locales de restauración suelen ser pasajeros. El Quebeque lleva 21 años dando de comer a sus comensales tan solo a dos minutos de Las Canteras. Empezó como una pequeña tasca con picoteo y con los años consiguió adquirir el local contiguo para expandir su propuesta gastronómica. El propietario del restaurante, Fran González, explica que primero gestionaba el local La Chimenea, en Arucas, pero tenía claro que quería trasladarse a la capital. Su círculo cercano le aconsejaba que instalara el nuevo local en Vegueta, pero él tenía claro que lo haría en Guanarteme.

A lo largo de los años ha conseguido adquirir una clientela fija a la que ha visto crecer y evolucionar: «Tengo clientes que antes venían con los hijos pequeños y esos niños ya se han casado y vienen con sus hijos pequeños». Para González conocer a los clientes es una de las mayores satisfacciones en su profesión porque consigue aportar un servicio más familiar.

Restaurante Quebeque

Terraza del restaurante Quebeque. / José Pérez Curbelo / LPR

La carta es variada, pero tiene algunos platos que no pueden faltar como son la ternera gallega, las papas arrugadas con mojo, las aceitunas fritas, el codillo asado o los diferentes pescados, entre los que destaca la sama o el cherne. Pero también hay platos fuera de carta que preparan para no aburrir al comensal habitual y también para no aburrirse ellos mismos en la cocina. Uno de los platos que acompañan el restaurante desde su apertura son los filetes de gallo en tiras con gofio.

A la hora de elaborar la propuesta del día, González detalla que suele mirar la Aemet para que el tiempo acompañe con el plato. «Si es un día en el que hay 35 grados, no vas a hacer unos judiones», apunta. En el concepto del restaurante todos los platos están pensados para compartir y probar de todo.

Hecho con cariño

Para González, lo más importante del servicio es entregar las comidas con cariño. «Siempre le digo al personal que deberían servir los platos como a ellos les gustaría para sí mismos, es decir, con la carne como le gusta al cliente y la guarnición bien hecha, por ejemplo», detalla.

González considera que abrir un local es fácil, pero mantenerlo es lo complicado. Y el secreto para lograrlo es, en su opinión, «el sacrificio» de buscar los mejores productos, mantener la comida fresca y atender a los clientes de forma cercana. Cuando ese esfuerzo tiene recompensa es gratificante, y para González, la mejor recompensa es que el servicio salga bien y, por tanto, ver a los clientes disfrutando.

Además de una buena gastronomía, en el Quebeque también cuidan las opciones de maridaje. «Hay vinos canarios, Ribera del Duero, Ribera Sacra, o de Castilla La Mancha, entre otros», enumera. González detalla que buscan aportar variedad en la carta para aquellos clientes que les gusta probar nuevos sabores y texturas.

Postres caseros

Asimismo, para los amantes del dulce también hay opciones caseras que elabora la repostera Violeta Pérez. «Ella hace un tocinillo de cielo muy bueno, el strüdel y la tarta de almendra. Son postres que no se pueden dejar de hacer porque le encantan a la gente», defiende. González apunta que detrás de cada empresa hay un trabajo compartido que saca adelante cada día para que sea mejor que el anterior.

El nombre del establecimiento surgió cuando González ojeaba el diccionario de canarismos y al llegar a esa acepción supo que así llamaría a su proyecto culinario. Quebeque es una vasija de barro que se utilizaba antiguamente para salar la comida y así evitar que se echaran a perder. «Es un recipiente ancho y plano en el que se salaba y se metían los pescados como el cherne o las costillas y, entonces, se mantenía en cuevas», explica González. Con Quebeque, González mantiene el espíritu de los restaurantes de toda la vida en un entorno en el que la gentrificación homogeneiza todo a su alrededor.

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