"Desde que era un chiquillo no lo veía así": el barranco Guiniguada corre de lado a lado hasta Las Palmas de Gran Canaria
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria mantuvo un dispositivo de vigilancia en el barranco Guiniguada tras el paso de la borrasca Therese, que obligó al rescate de tres personas por la crecida del cauce

Las Palmas de Gran Canaria vivió este sábado una paradoja. Mientras el cielo lucía prácticamente despejado -y la gente acudía a la playa de Las Canteras-, el barranco Guiniguada bajaba cargado de agua. Tanto que fue necesario rescatar a tres personas que quedaron atrapadas por la corriente ante la crecida ocasionada por el paso de la borrasca Therese por Canarias. Además, numerosos curiosos se acercaron hasta las inmediaciones del cauce desde distintos puntos para ver un espectáculo insólito que no contemplaban desde hacía«muchos años», según vecinos de San Juan o San Roque.
«Esta mañana no había agua, pero poco a poco empezamos a ver un hilo desde la azotea», cuenta Francisco Baez, vecino de San Juan, apoyado en una valla de la GC-110 mientras contempla el paso del Guiniguada bajo la autovía homónima antes de entrar al tramo soterrado entre Vegueta y Triana. El caucel fue tal que llenó la represa previa a las cuatro bóvedas de hormigón, por lo que el agua circulaba tanto por los dos desagües como por el rebosadero; en cualquier caso, la situación estuvo contralada en todo momento por los técnicos de Emalsa.
Y es que, pese a que las precipitaciones de estos días sobre la capital grancanaria han sido casi testimoniales, las persistentes lluvias en la cumbre, donde se encuentra la cabecera del barranco, provocaron que la riada bajara hasta el mar. La desembocadura junto al teatro Pérez Galdós se tiñó de marrón durante toda la tarde a medida que la corriente iba arrastrando sedimentos traídos desde el interior de la Isla, donde Therese ha dejado estos días más de 400 litros en algunos puntos.
La fuerza del agua irrumpió de imprevisto
La fuerza del agua que irrumpió a mediodía en el Guiniguada que pilló de improvisto a varias personas que frecuentaban la zona, como suele ser habitual cada fin de semana. La riada también ha dejado incomunicadas las fincas de plataneras y varios vehículos han quedado atrapados al haberse desbordado el cauce.

Un helicóptero del Grupo de Emergencias y Salvamento (GES) tuvo que rescatar a eso de las 13:00 horas a una mujer. Esta se encontraba atrapada en el cauce a la altura del barrio capitalino de La Matula al no poder cruzar el barranco por la cantidad de agua que bajaba. Tras ser trasladada a un lugar seguro fue atendida por personal sanitario del Servicio de Urgencias Canario (SUC).
Bomberos y Policía Local de la capital grancanaria también rescataron a dos ciclistas que se encontraban aislados a la altura de la Albiturría, muy cerca de los puentes de la circunvalación. Los agentes tuvieron que actuar con el apoyo de equipos especializados en rescates acuáticos, mediante cuerdas y arneses, para poder sacarlos de donde se encontraban y llevarlos a una zona seca. En las labores de rescate intervinieron dos sargentos, un cabo, ocho agentes y el jefe del servicio.
Dispositivo de vigilancia
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria mantiene cerrados los accesos al Maipez, la Albiturría y el Pambaso ante la gran cantidad de agua que baja por el barranco. El concejal de Seguridad, Josué Íñiguez, indicó este sábado que, «como consecuencia de las precipitaciones registradas en la cumbre, se está produciendo una importante escorrentía de agua hacia el Guiniguada, incrementando el riesgo en su cauce».
El Ayuntamiento mantuvo durante la tarde un dispositivo de vigilancia permanente del barranco, con especial atención a su desembocadura en el tramo final de la GC-110. Unas tareas en las que tuvieron la colaboración de los técnicos de Emalsa. El agua llenó la represa y circuló con normalidad hacia el mar a través de la bóveda bajo el casco histórico.
Numerosos curiosos se acercaron hasta barrios como San Roque, Casablanca III, Cruz de Piedra o el Lugarejo en el Lomo Apolinario para presenciar una estampa que no es nada habitual. Francisco Baez y Carmelo Reyes son vecinos de San Juan y no dudaron en acercarse hasta el puente de la GC-110 para ver con incredulidad como el agua llenaba de banda a banda el canal del Pambaso.
«Desde que era un chiquillo, más 40 años, que no lo veía así», resaltó Francisco. «Esta mañana subí a recoger la ropa a las 9 y no había nada, al rato se veía un hilo y ahora es una pasada», añadió Carmelo, «es una pasada, sorprende porque aquí hemos jugado toda la vida y lo vemos ahora así».
El espectáculo del agua
Junto a ellos, Saray Hernández no paraba de contarle a un familiar por teléfono la estampa «espectacular». Natural del barrio de La Calzada, sabe lo que es ver el barranco Guiniguada con agua, pero pocas veces lo ha visto tan cargado como este sábado. «Era muy bonito, verlo así ahora es increíble, desde que me enteré vine corriendo para recordar los momentos de la niñez y los viejos tiempos», apuntó. «Esto es una bendición porque Canarias vive mucha sequía, es precioso», sentenció.
Pero no todo eran viejos recuerdos entre los curiosos que se acercaban hasta la valla de la GC-110. Caso de Carlos, vecino de la zona del Terrero, junto a Triana, quien llevó a su hija pequeña para que presenciara el espectáculo del agua. «Estábamos en casa y como nos enteramos que llevaba agua nos acercamos con las chiquillas para que pudieran verlo y tuvieran la experiencia, hacía muchos años que esto no se veía así».

Desagüe del barranco Guiniguada previo a las bóvedas entre Vegueta y Triana. / LP/DLP
Eso sí, el agua bajaba por el Pambaso turbia mezclada con los residuos que hay en el barranco. Y no solo naturales, puesto que mezcladas con la vegetación pudieron verse botellas y todo tipo de residuos. El cauce del Guiniguada es un lugar que habitualmente es utilizado como depósito de escombros y todo tipo de basuras.
Lodo, basura y arena
Precisamente, la denuncia de un vecino ante la Fiscalía a principios del año pasado permitió que la ciudad tomara conciencia de la situación en la que se encontraba el barranco. Emalsa acometió el verano pasado una limpieza integral de las bóvedas y la zona aledaña, la primera en 50 años. Retiraron 3.400 toneladas de residuos entre lodo, basuras y arena depositada por las corrientes marinas. Además, el servicio de Limpieza retiró otras seis toneladas en el cauce abierto que discurre de manera paralela al Pambaso.
Esta estampa inusual del barranco llevando agua a pesar de lucir el sol en la capital se repitió en el barranco de Tenoya, donde el agua también llegó a su tramo bajo procedente de los altos de Teror y Valleseco. También en Telde, donde el agua llegaba desde la parte alta del municipio y de Valse quillo pese a lucir el sol en la costa. El Ayuntamiento teldense lanzó una advertencia a la ciudadanía avisando del peligro que suponen este tipo de escorrentías.
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