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El Puerto de Las Palmas concentra más de la mitad del negocio de Astican, con 120 proyectos en 2025

El principal operador privado del sector naval español especializado en reparación naval frente a la construcción cerró 2025 con más de 220 millones de euros de facturación

Instalaciones de Astican en el Puerto de Las Palmas

Esther Medina Álvarez

Esther Medina Álvarez

Esther Medina Álvarez

Las Palmas de Gran Canaria

Las instalaciones de Astican en el Puerto de Las Palmas concentran más de la mitad del volumen de negocio del grupo -con presencia también en Santander y en Panamá-, que cerró el año 2025 con más de 220 millones de euros de facturación, consolidándose como el principal operador privado del sector naval en España, especializado en reparaciones y transformaciones.

El presidente de Astican, Germán Suárez, precisa que el grupo solo está por detrás de la empresa pública Navantia, que es la que lidera el sector en términos globales, y compite destacando claramente por volumen de actividad, capacidad operativa y especialización.

Especialización en reparación naval

Gran parte de este éxito, asegura, se debe a la especialización en la reparación frente a la construcción naval. «No podíamos competir con Asia en construcción, pero sí en reparación, donde la proximidad y el tiempo son determinantes», sentencia Suárez, que agrega que la actividad en la que se ha centrado la empresa es un segmento más sostenible y menos expuesto a las competencias en costes. Mientras muchos astilleros españoles orientados a nuevas construcciones han desaparecido o han tenido dificultades para competir con los mercados asiáticos, el grupo ha sabido posicionarse en un nicho más rentable y sostenible.

Dos de los barcos que en este momento están siendo sometido a reparaciones en Astican

Dos de los barcos que en este momento están siendo sometido a reparaciones en Astican / José Pérez Curbelo

Un enfoque en sostenibilidad

Esto le ha permitido mantener una carga de trabajo constante y adaptarse mejor a las dinámicas del mercado internacional. En cuanto a los trabajos que realizan, los astilleros abarcan desde mantenimientos programados hasta reparaciones complejas y transformaciones integrales. Esto incluye revisiones estructurales, de sistemas de propulsión, casco o intervenciones técnicas avanzadas. «Podemos coger un barco y devolver otro completamente adaptado en muy poco tiempo, especialmente en transformación naval», destaca Suárez.

Además, el grupo ha reforzado su especialización en la adaptación de buques a normativas medioambientales, incorporando tecnologías para reducir emisiones y mejorar la eficiencia energética. Estas actuaciones incluyen desde sistemas de filtrado hasta modificaciones estructurales o mejoras hidrodinámicas. «Cada vez hacemos más proyectos ligados a la sostenibilidad y a la adaptación de los barcos a nuevas normativas», concluye Suárez.

Las operaciones en números

Durante el ejercicio pasado, Astican desarrolló 120 proyectos en el Puerto de Las Palmas, de los que 80 fueron en seco —es decir, con el barco varado— y 40 a flote, más que en las otras dos instalaciones juntas. En Santander se realizaron 47 actuaciones, 27 en seco y 20 a flote, mientras que en Panamá fueron 51, una de ellas en el agua. Estas cifras así como el porcentaje de la facturación, demuestran que la empresa de La Luz es «el principal motor del grupo», apunta Suárez.

Germán Suárez, presidente de Astican.

Germán Suárez, presidente de Astican. / José Pérez Curbelo

Necesidad de personal cualificado

Para poder atender este volumen de trabajo, en el astillero del Puerto de Las Palmas trabajan unas 550 personas de media cada día, aunque esta cifra puede dispararse en momentos puntuales de mucha actividad. Este dato es mayor en Panamá, donde entre personal propio y de las industrias auxiliares se llega a los 931 y en Santander, 323. En algunos momentos, precisa el presidente de Astican, entre los tres astilleros se han superado los 2.500.

A pesar del número de trabajadores que operan en sus instalaciones, Suárez reconoce que su empresa no queda al margen del problema generalizado que hay en el sector portuario para encontrar personal cualificado y detalla que tienen necesidad de encontrar perfiles como caldereros, soldadores, tuberos y mecánicos, todos ellos esenciales para llevar a cabo trabajos estructurales, de montaje y de mantenimiento en los buques. «Son perfiles que cada vez escasean más, pero que siguen siendo fundamentales para el funcionamiento del astillero».

Formación y demanda de perfiles técnicos especializados

Además, también se necesitan perfiles técnicos de mayor cualificación, como ingenieros navales o industriales, así como jefes de proyecto y responsables de obra, encargados de planificar, coordinar y supervisar las intervenciones. Aunque la formación disponible —tanto universitaria como de formación profesional— es adecuada, asegura, el principal problema radica en la falta de personas que opten por este tipo de carreras. «Hay buena formación, pero no suficientes profesionales», explica Suárez, subrayando que se trata de empleos con alta demanda y buenas condiciones, aunque exigentes en dedicación y esfuerzo.

El 'Heroínas de Sálvora', a flote en el astillero

El 'Heroínas de Sálvora', a flote en el astillero / José Pérez Curbelo

Perspectivas para 2026: incertidumbre en el sector naval

De cara a 2026, el grupo prevé un año positivo, aunque marcado por la incertidumbre propia del sector naval. En ese sentido, Germán Suárez asevera que es difícil hacer previsiones a largo plazo y habitualmente trabajan con un horizonte de dos o tres meses. A pesar de todo, los datos que maneja hacen pensar que será un ejercicio favorable. «Sabemos que va a ser un año bueno, otra cosa es si será de sobresaliente o de matrícula de honor”. En ello influirán factores externos como como la situación geopolítica o el incremento de los fletes marítimos, que podrían incluso impulsar la actividad, especialmente en enclaves estratégicos como el Puerto de Las Palmas, aunque insiste en que «no hay nada seguro hasta que se cierra el año».

La ampliación con una inversión de 30 millones de euros sigue pendiente de las administraciones públicas

En cuanto al proyecto de ampliación del astillero, la iniciativa sigue en marcha aunque con retrasos administrativos que han condicionado su calendario. El grupo ya ha cumplido con todos los requisitos necesarios —proyecto, presupuestos y avales— y prevé iniciar las obras en el último trimestre del año. “Nosotros hemos hecho todo lo que dependía de nosotros, pero intervienen varias administraciones y eso retrasa el proceso”, explica Suárez.

La ampliación contempla una inversión superior a los 30 millones de euros, centrada principalmente en la extensión de muelles para mejorar la capacidad operativa, especialmente en trabajos a flote con grandes buques. Sin embargo, uno de los principales inconvenientes es el impacto de los retrasos en la concesión: “la prórroga empezó a contar antes de poder iniciar la obra”, lo que reducirá el tiempo efectivo de amortización. Aun así, el proyecto se mantiene como una apuesta estratégica para reforzar la competitividad y el crecimiento futuro del grupo.

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