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Las Palmas de Gran Canaria entre las ciudades señaladas por la mala ubicación de medidores de contaminación

Un informe de Ecologistas en Acción sostiene que tres de cada cuatro estaciones de tráfico analizadas en España no están colocadas en puntos adecuados para medir el aire que respira la ciudadanía

Imagen de una tubería vertiendo en un río

Imagen de una tubería vertiendo en un río / AdobeStock

Las Palmas de Gran Canaria

La ubicación de las estaciones que miden la contaminación del aire en las ciudades vuelve a estar en el punto de mira. Un análisis de Ecologistas en Acción concluye que tres de cada cuatro medidores de tráfico estudiados en España presentan deficiencias en su emplazamiento, una situación que, según la organización, puede distorsionar la medición real de la calidad del aire en entornos urbanos.

Entre las ciudades analizadas figura Las Palmas de Gran Canaria, donde el informe detecta una de las anomalías más llamativas: la estación examinada estaría situada a más de 15 metros de altura, muy por encima de los cuatro metros que establece la normativa como límite para este tipo de puntos de medición.

La organización ecologista sostiene que muchas administraciones locales y autonómicas han trasladado en las últimas décadas las estaciones más conflictivas, habitualmente ubicadas en calles con gran intensidad de tráfico, hacia zonas menos expuestas, lo que reduce la capacidad de detectar los niveles más altos de contaminación.

El estudio revisa la localización de estaciones orientadas al tráfico en 25 ciudades españolas, entre ellas una canaria, y analiza criterios como la cercanía a focos de emisión, el tipo de vía, la morfología urbana, la presencia de obstáculos o la distancia respecto a la calzada.

La principal conclusión es que 19 de las 25 estaciones revisadas presentan algún grado de incumplimiento de los criterios establecidos y, por tanto, no serían plenamente representativas del aire que respiran los ciudadanos en los puntos de mayor exposición.

A más de cuatro metros de altura

Según el informe, una de las deficiencias más frecuentes es la llamada microimplantación, es decir, la colocación de los medidores a alturas o distancias inadecuadas respecto al tráfico. En el caso de Las Palmas de Gran Canaria, el problema detectado se refiere precisamente a la altura del dispositivo.

Ecologistas en Acción recuerda que la nueva Directiva europea sobre calidad del aire obliga a situar estos puntos de control en lugares críticos de contaminación atmosférica y, preferentemente, en zonas sensibles como áreas residenciales, centros educativos, hospitales o espacios de oficinas. Cuando el objetivo es medir el impacto del tráfico, añade, los medidores deben instalarse en las calles donde se registran las concentraciones más elevadas.

La organización ha reclamado al Ministerio para la Transición Ecológica que, durante la transposición de la directiva europea al ordenamiento español, se establezca un plazo de un año para revisar la ubicación de las estaciones urbanas orientadas al tráfico.

El objetivo, según sus autores, es garantizar que al menos exista una estación bien situada en cada punto crítico de contaminación y evitar así que posibles superaciones de los valores límite pasen desapercibidas.

Actualmente, España cuenta con unas 800 estaciones de medición repartidas en 135 zonas, aunque su distribución es muy desigual. El informe insiste en que revisar su ubicación resulta clave para conocer con mayor precisión la calidad del aire en las ciudades y, en consecuencia, proteger mejor la salud pública.

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