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El restaurante más barato de Las Palmas de Gran Canaria: tienen un menú a ocho euros que alivia los bolsillos en

La cafetería La Esquina, regentada por los hermanos Yeray y David Suárez desde 2018, ofrece menús completos por ocho euros, adaptándose a las circunstancias y a las necesidades de sus clientes

Los hermanos Suárez, junto a otro trabajador, sostienen uno de los platos del menú del día.

Los hermanos Suárez, junto a otro trabajador, sostienen uno de los platos del menú del día. / José Pérez Curbelo

Las Palmas de Gran Canaria

Cuando los hermanos Yeray y David Suárez abrieron en 2018 su cafetería La Esquina, en la calle Cirilo Moreno con Presidente Alvear, tenían claro una cosa: ofrecer comida casera a un precio más que razonable: ocho euros un menú completo. Y así lo han mantenido desde entonces.

Ubicada frente a un centro hospitalario, cerca de la zona comercial de Mesa y López y en medio de una zona residencial con muchas personas mayores que viven solas, este pequeño establecimiento «se ha adaptado a las circunstancias», como indican sus propietarios. «No se gana lo que se debería, pero sí se puede conseguir algo y al menos mantenerlo», comenta Yeray.

En la pizarra se lee el menú del día, que incluye un primer plato, segundo, pan, bebida y postre. A la pregunta de cómo se elabora un menú así en los tiempos que corren la respuesta no es fácil. «Es complicado, todos los días hay que llamar al Mercado, preguntar qué tienen de oferta para en función de eso elaborar el menú».

Un cliente disfruta del menú del día en la cafetería La Esquina.

Un cliente disfruta del menú del día en la cafetería La Esquina. / José Pérez Curbelo

Esa dinámica empieza a las 6:00 horas antes de dirigirse a Mercalaspalmas. «Siempre pensamos en un plato de cuchara y otro de ensalada. Tenemos tres primeros y cinco segundos a elegir. Y mucha elaboración en plancha», enumeran los hermanos.

Rancho, ropa vieja, estofado y potajes son algunos de los platos tradicionales que ofrecen en su carta

«Empanados pocos, pero los hay, como croquetas y pescados». La carne, a pesar de que su precio haya crecido también, no sale de la carta. Y para rizar el rizo, oferta de menú con plato único por seis euros, bebida y postre incluido.

«Aquí hay muchos vecinos que viven solos y les resulta más barato venir a comer que hacérselos ellos mismos», destaca David. «Y si alguno no se come el menú completo se lo lleva para cenar. Rancho, ropa vieja, estofado, potajes son algunos de los platos de la cocina tradicional que sale de su cocina.

Clientela diversa

Los almuerzos no es lo único, los desayunos también son los protagonistas. Una pulguita y el café con leche cuesta 3 euros; la combinación con un cortado, 2,60 euros. De sus máquinas salen a diario más de 300 cafés. «Sale humo de ahí», apuntan con ironía.

Una clienta habitual llega a media mañana. Ellos, sin mediar palabra más que el saludo inicial, comandan el café conocedores de su gusto. La mujer, agradecida, asiente con la cabeza. Si con los almuerzos, cuadrar números y gastos es lo que le quita el sueño; algo similar sucede con los desayunos. «El proveedor de café que tenemos facilita las cosas, nos hace precio y eso influye».

Hay muchos vecinos que viven solos y les resulta más barato venir a comer aquí

Yeray y David Suárez

— Propietarios de la cafetería La Esquina

Para los dueños de esta cafetería, el cliente ha dejado de ser cliente y muchos son amigos. «Aunque el menú cueste ocho euros, la mayoría nunca te deja el dinero justo, siempre te da algo para el bote». Aseguran que ese gesto ayuda a llevar las cuentas. «Se cubre gasto, ganas algo y mantienes al cliente, que es lo que importa».

Dedicados a la hostelería desde niños, los hermanos Suárez se han movido entre cocinas, barras y mesas. Una profesión sacrificada que, pese a los horarios, disfrutan. «Por aquí pasa desde personal de oficina, funcionarios del Ayuntamiento a familiares de personas que están ingresadas en el hospital. El bolsillo le duele a todo el mundo».

La satisfacción del trabajo bien hecho se ve en las caras de quienes se sientan a disfrutar del plato al final del día.

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