Una multitud conmemora en Las Palmas de Gran Canaria la entrada de Jesús en Jerusalén
El obispo auxiliar destacó en su homilía la importancia de la paz y la esperanza, animando a dejar que la luz de Cristo ilumine las sombras y guíe a los feligreses

Esther Medina Álvarez

Josefa Del Valle abrazaba el ramo de olivo con fuerza mientras esperaba la salida de la imagen, pero ese abrazo escondía mucho más, era un abrazo a su hija, que acaba de fallecer. Con lágrimas en los ojos y estremecida confesaba que estaba allí por ella y por eso hizo un esfuerzo para esperar y acompañar la procesión al «Señor en la burrita y recordar todo lo que sufrió». La salud le ha impedido acudir en años anteriores y había tenido que seguir esta procesión a través de la televisión, pero sacó fuerzas del amor por su hija y su fe.
Junto a ella, cerca 2.000 personas conmemoraron este domingo la entrada de Jesús en Jerusalén y acompañaron la imagen de La burrita en la procesión por las calles de Triana blandiendo las ramas de olivo para dar comienzo, de forma oficial, a la Semana Santa.
La descarga de las ramas en los parterres de los árboles más cercanos al templo era incesante y en un rincón había dos personas que trenzaban hojas de palma para quienes quisieran portarlas durante el desfile religioso.
La bendición de las palmas y la salida desde San Telmo
El obispo auxiliar de la Diócesis de Canarias, Cristóbal Déniz, fue el encargado de bendecir las palmas y las ramas de olivo, afirmando que durante todo el recorrido y la posterior homilía que presidió en el parque de San Telmo se pedía «paz y alegría para todos los pueblos de la Tierra, para nuestro pueblo, para nuestras familias y para cada uno de nosotros».

Procesión La Burrita | 29/03/2026 | / Andrés Cruz
Poco después de las 11.15 horas, el trono con la venerada imagen salió de la ermita de San Telmo y, con más de una veintena de niños que se preparan para tomar su Primera Comunión, inició su recorrido por la calle mayor de Triana para luego girar por Perdomo y volver hasta San Telmo más de una hora después.
Promesas, tradición y público llegado de otros lugares
Entre las personas que acompañaban la comitiva o disfrutaban a su paso se encontraban varios creyentes que aprovechaban para hacer alguna promesa, como era el caso de José Juan Bethencourt, un vecino de Santa Lucía de Tirajana de 64 años, que se compromete a acudir con su nieto cada año a todas las procesiones de Semana Santa «mientras viva si el niño se cura de una cosita que le han encontrado». Asegura que siempre le han gustado, aunque no suele ir a verlas, y que ya ha ido a Teror «para pedir a Pinito un poco de ayuda».

La imagen del Señor en la Burrita entre ramas de olivo llegando a San Telmo / Andrés Cruz
Mientras José Juan afronta el inicio de una tradición, para otros acompañar al Señor de La Burrita es una cita ineludible cada año. Ese es el caso de Alicia Álvarez, una argentina que reside en Tenerife. Este año disfrutará de la Semana Santa en Gran Canaria y como tiene por costumbre, no se perderá ninguno de los actos programados por las cofradías.
Pero también hubo quien se acercó a la zona de Triana y San Telmo para observar esta manifestación religiosa a pesar de no ser feligreses. Felipe, Daida y el pequeño Gonzalo, de solo un año, no tenían planes para este domingo y pensaron que podría ser una buena opción observar la procesión «como un acto cultural y de tradición». Él explica que es vallisoletano y que no está entre sus costumbres estos actos, pero que la familia de su mujer sí suele acudir a las procesiones y otros encuentros católicos.
Mientras, el pequeño, sobre los hombros de su padre, movía una pequeña ramita de olivo imitando a quienes le rodeaban totalmente inconsciente de qué estaba presenciando.
Presencia institucional y gran afluencia en la misa
Cerca de donde estaba esta familia, se hallaba también un espectador especial: el obispo de la Diócesis de Canarias, una presencia que emocionó a muchos de los feligreses que caminaban detrás del trono.
También se encontraba cerca la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, que observaba la comitiva de forma discreta entre el público.

Momento de la bendición de las ramas antes del inicio de la procesión / Andrés Cruz
Rosario y María Luisa estaban casi en primera fila en el momento de la salida del trono de la ermita, pero prefirieron no hacer el recorrido y esperar a la talla en una de las sillas habilitadas en el parque de San Telmo, junto al kiosco, para asegurarse un asiento para seguir la misa. Como ellas, decenas de personas ocuparon el aforo habilitado y mucho antes de la llegada de la comitiva cientos de personas se agolpaban de pie o apoyados en los muros -los que más suerte tuvieron- esperando por la homilía presidida por el obispo auxiliar.
Allí estaba Rosa Delia Infante, una vecina de Las Palmas de Gran Canaria, que acudió este domingo a la procesión junto a una de sus nueras, a la que quiere como si fuera su hija, apostilló mientras le hacía un gesto cariñoso a su familiar.
Para ella es una tradición acudir a la procesión de La Burrita y la que se celebra el martes anterior a esta, aunque en esta ocasión o pudo asistir. «Me encuentro muy a gusto, en paz, y me hace mucho bien al alma», responde cuando se le cuestiona sobre su motivación para acudir año tras año a estas muestras de devoción.

Cabecera de la procesión. / Andrés Cruz
Aunque este domingo vino solo con su nuera, en años anteriores lo ha hecho con sus nietos y su otra nuera también, ya que cree que este tipo de tradiciones son para vivirlas, en la medida que se pueda, en familia. Sentadas en un muro siguieron la misa al aire libre soportando el sol sobre sus cabezas, aunque ellas tenían más suerte que las más de cien personas que tuvieron que hacerlo de pie.
La homilía: paz, fe y esperanza
«La entrada de Jesús en Jerusalén es también una luz para el mundo, para esos conflictos que hoy asolan tanta vida inocente, pero es también luz para la tierra que a veces llevamos en nuestro propio corazón, la dureza de la vida, los conflictos, el sufrimiento, el egoísmo, la indiferencia y el rencor, demonios que nos alejan de Dios y de lo mejor de nosotros mismos», aseveró el obispo auxiliar en su homilía. Para combatir esa oscuridad, continuó, hay que dejar «que la luz de Cristo procesione en nuestras vidas, ilumine esas sombras y nos traiga la paz que solo trae él», por lo que aconsejó a los feligreses a aprovechar el Domingo de Ramos como un impulso para «abrir de par en par la paz y la puerta de nuestras vidas a Jesús».

La Provincia
Más procesiones en Vegueta y en el resto de la Semana Santa
Esta no fue la única procesión de la jornada de este domingo. Horas después, pasadas las siete de la tarde, se celebró la peregrinación del Cristo de la Salud y Esperanza de Vegueta, uno de los actos con más afluencia de público y que recorrió desde la parroquia de Santo Domingo de Guzmán hasta la calle San Agustín, donde están las hermanas que cuidan a los enfermos, para luego regresar cerca de la medianoche.
A lo largo de esta Semana Santa habrá varias oportunidades para disfrutar de procesiones. Mañana martes, a las 19.30 horas, comenzará la procesión de la virgen de Los Dolores de Triana y las imágenes de Las Angustias y de San Telmo, desde la Ermita de San Bernardo y San Telmo, tallas que pararán en el Santuario de San Antonio de Padua. Al día siguiente, la cofradía del Santo Encuentro de Cristo y Cofradía de nazarenos del Santísimo Cristo con la Cruz a Cuestas y Nuestra Señora de los Dolores de Vegueta Coronada saldrá en procesión a las 20.00 horas desde Santo Domingo de Guzmán.

Peregrinación del Cristo de la Salud y Esperanza de Vegueta / Andrés Cruz
Por su parte, el Jueves Santo se realizará la tradicional Visita a los Monumentos y el Via Crucis del Cristo del Buen Fin, con la salida a medianoche de la imagen, que es acompañada en silencio por las calles de Vegueta.
El Viernes Santo, 3 de abril, se realiza la procesión de Las Mantillas a las 11.00 horas desde la Catedral de Canarias, en la plaza de Santa Ana, y la Magna Interparroquial, que comenzará a las 18.30 horas desde Santo Domingo. Les seguirán, cada 15 minutos, la iglesia de San Agustín y la parroquia de San Francisco de Asís. La jornada terminará con la procesión del Retiro, a las 22.30 horas desde la parroquia de San Francisco de Asís.
Finalmente, el domingo de Resurrección saldrá por primera vez la talla del Cristo Resucitado desde la catedral hasta Santo Domingo.
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