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La prevención es clave cuando hay fenómenos adversos

Canaragua analiza el paso de la borrasca Therese y reflexiona sobre l impacto de los fenómenos meteorológicos en la isla

Imagen de la borrasca Therese.

Imagen de la borrasca Therese. / La Provincia

lLas Palmas de Gran Canaria

La llegada de la borrasca Therese a Canarias ha vuelto a poner a prueba la resiliencia de unas infraestructuras hidráulicas que, en muchos casos, operan bajo condiciones extremas. Lluvias intensas, escorrentías súbitas y sobrecarga en redes de saneamiento son solo algunas de las consecuencias de este tipo de fenómenos meteorológicos, cada vez más frecuentes e intensos. En este contexto, el papel de Canaragua cobra especial relevancia.

Lejos de ser una respuesta improvisada, la actuación ante episodios como el vivido estos días es el resultado de una planificación constante, y un conocimiento profundo del territorio. “Cuando llegan estas situaciones, no empezamos de cero. Hay un trabajo previo muy importante que es el que realmente marca la diferencia”, explican fuentes de la compañía.

Anticiparse al impacto

Desde días antes de la llegada de la borrasca, los equipos técnicos de Canaragua, ya estaban activados. La monitorización de infraestructuras es clave, la revisión de estaciones de bombeo y la limpieza preventiva de redes de alcantarillado forman parte de un protocolo que busca minimizar riesgos.En territorios insulares como Canarias, donde la orografía puede intensificar los efectos de las lluvias, la anticipación es clave. ”Un sistema bien mantenido responde mejor. La inversión en mantenimiento no siempre es visible, pero es lo que evita incidencias mayores”, señalan.

Un servicio esencial 24/7

Durante estos episodios meteorológicos, los equipos de Canaragua han estado operativos las 24 horas, coordinados con las administraciones públicas para actuar con rapidez ante cualquier incidencia. Desde posibles obstrucciones en al red hasta puntos sensibles en zonas urbanas, la vigilancia ha sido constante.

“Gestionar el agua no es solo abrir un grifo. Es garantizar que incluso en situaciones adversas, el sistema siga funcionando con seguridad”, subrayan.

Cambio climático y adaptación

El paso de la borrasca Therese no es un episodio aislado, sino parte de una tendencia que obliga a repensar la gestión del agua. El incremento de fenómenos meteorológicos extremos plantea nuevos retos para operadores y administraciones.

La adaptación pasa, según coinciden los expertos, por reforzar inversión en infraestructuras, apostar por la innovación tecnológica y seguir avanzando en modelos de gestión más resilientes.

En Canarias, donde el agua es un recurso estratégico, esta reflexión adquiere una dimensión aún mayor. Lo ocurrido estos días deja una conclusión clara: detrás de la normalidad que perciben los ciudadanos, hay un trabajo constante, y muchas veces invisible, que resulta esencial para garantizar el bienestar y la seguridad de la población.

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