Gastronomía
Torrijas de Oreo, pistacho y lemon pie: así innova esta pastelería de Las Palmas de Gran Canaria el postre de Semana Santa
Con el objetivo de adaptarse a los nuevos tiempos, la pastelería San Martín ofrece nueve sabores diferentes que han sido "un éxito"

José Carlos Guerra
Las torrijas son uno de los dulces más tradicionales de Semana Santa, esta receta se hacía para aprovechar el pan viejo, pero ahora los fans de este postre lo consumen por la costumbre, y algunos, lo hacen incluso fuera de la fecha religiosa. Puede parecer que hay poco margen para reversionar este postre, pero la pastelería San Martín se ha convertido en un laboratorio de I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación) en el que han jugado con la receta original para transportarla a los gustos actuales. La cafetería propone nueve sabores elaborados en cremas, que se incorporan en forma de capa superior a la rodaja de pan. Una elección que se aleja de la clásica y que está consiguiendo notoriedad entre aquellos clientes que buscan sorprender al paladar.
De esta forma han ideado torrijas de Oreo, pistacho, Kinder, Ferrero Roche, crema catalana, lotus, lemon pie, cubanitos y dulce de leche con coco. "Hemos decidido adaptarnos a las novedades y no quedarnos solo en lo clásico, que al final siempre vende, pero también hay que adaptarse a los nuevos tiempos", afirma la propietaria de la pastelería, Azuleida Santana.
Las tradicionales comenzaron a venderlas desde hace un mes, sin embargo, las de sabores están disponibles desde el Lunes Santo, al ser una novedad que estaban a la expectativa de comprobar si funcionaba. Asimismo, para evitar el desperdicio alimentario los nuevos sabores son bajo pedido, y Santana confirma que han sido "un éxito", ya que la gente se ha animado a probarlas. Los jóvenes y los niños han sido los que más han respondido a las torrijas de sabores, ya que los mayores han preferido mantenerse en lo clásico, observa la propietaria. Las que más han triunfado han sido las de crema catalana, lemon pie y pistacho, aunque todas han conseguido llegar a su público objetivo. "Sabemos que funcionan esos sabores porque ya los probamos con las milhojas", detalla.

Torrijas modernas en la pastelería San Martín / José Carlos Guerra
Preparar 1.000 torrijas
Durante la campaña de Semana Santa, Santana estima que prepararán más de un millar de torrijas de todos los sabores, incluyendo las tradicionales. "Desde que empezamos cada año las ventas aumentan, porque tenemos más popularidad, nos conoce más gente y vamos llegando a más público", apunta Santana. En los seis años que llevan preparando este dulce, en esta ocasión es la primera vez que se han atrevido a innovar con los sabores, después de las buenas sensaciones en los años anteriores. Tras el respaldo que han conseguido con las torrijas modernas, Santana asegura que el próximo año repetirán e incluso tienen pensado alargar la campaña si la gente las sigue pidiendo.
En la carta no es el único postre de Semana Santa que ofertan, ya que siempre han preparado por estas fechas los buñuelos de cuaresma, que también elaboran con crema pastelera, nata o chocolate con avellana.
Elaboración artesanal
Cada vez más personas compran las torrijas ya preparadas por el largo proceso que requiere, lo que ha repercutido en el obrador, que trabaja a destajo para satisfacer la demanda. Y es que todo lo elaboran de forma artesanal, por lo que requiere tiempo y dedicación. "Es laborioso porque primero tienes que cortar el pan, luego empaparlo en un preparado de leche con cáscara de naranja, limón, y nosotros le ponemos un toquito de licor. Luego tienes que pasarlas por huevo, freírlas y preparar los toppings (cobertura) y ponérselo si lo lleva", detalla Santana.
En San Martín la modernidad y la tradición se encuentran para convivir en armonía. Es reseñable que una de las pastelerías decanas de la capital es precisamente la que ha decidido reinventar este postre clásico. El negocio abrió en 1984 como un pequeño quiosco en Alcaravaneras, que hacía las funciones más bien de una tienda de abastos. Después de que uno de los fundadores trabajara en Colomar decidió que quería aprender todos los secretos de la pastelería y viajó a Francia como aprendiz. A su vuelta, la pastelería se volvió famosa por ser la primera en la capital en incorporar las milhojas. El dulce francés les dio la fama, y ahora, sigue siendo su seña de identidad. La pastelería nació como un negocio familiar y así se ha mantenido en la actualidad, ya que la actual propietaria es la sobrina nieta de los fundadores. Aunque no descuidan la receta que les ha ayudado a labrarse una clientela fiel durante más de cuatro décadas, también han decido no estancarse y adaptarse a los gustos que inundan las redes sociales y las combinaciones que el público más joven busca.
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