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Religión

"El encuentro es un recorrido por lo más profundo del corazón": la procesión del Santo Encuentro recorre Las Palmas de Gran Canaria

La cita contó con la participación de todas las imágenes, incluyendo el cirineo del Cristo con la Cruz a Cuestas, restaurado por el mal estado de la obra

Procesión del Santo Encuentro, Vegueta 2026

Gretel Morales Lavandero

Las Palmas de Gran Canaria

Los creyentes vivieron ayer uno de los momentos más importantes de la Semana Santa de Las Palmas de Gran Canaria. La procesión del Santo Encuentro recorrió las calles de la ciudad con cinco imágenes: el Cristo con la Cruz a Cuestas, San Juan, la Magdalena, la Verónica y Los Dolores de Vegueta. Esta cita representa uno de los pasajes bíblicos más tradicionales, en el que Jesús se encuentra con su madre -la Virgen de los Dolores de Vegueta- en un momento cargado de emoción. Asimismo, la peregrinación por las calles simboliza el calvario previo a la crucifixión.

La procesión cobró especial importancia tras los problemas que empañaron la cita el año anterior. En 2025, la imagen de Los Dolores no pudo salir por un problema en el sistema de frenos del paso, por tanto, el encuentro en Santa Ana tuvo que realizarse con La Verónica. En esta ocasión desfilaron todas las imágenes y el encuentro se produjo de la forma tradicional. Además, el Cristo con la Cruz a Cuestas salió esta vez con el cirineo, una figura que el año pasado faltó por su mal estado de conservación.

Restauración

La figura es una obra del artista Luján Pérez y su restauración fue financiada por el Cabildo de Gran Canaria. La actuación fue ejecutada por la restauradora Amparo Caballero Casassa y contó con un coste de 14.100 euros. El conjunto representa el momento en el que Jesús, caído y apoyado sobre una rodilla, sostiene la cruz mientras es ayudado por Simón de Cirene, en un episodio recogido en los Evangelios y recreado en el Vía Crucis.

La intervención se centró en recuperar la estabilidad estructural y la lectura estética mediante procesos de desinsectación, consolidación, readhesión de elementos, limpieza físico-química con eliminación de repintes, estucado de lagunas, reintegración cromática y aplicación de una capa de protección final, en unos trabajos que se prolongaron durante seis meses. Según la restauradora, estos problemas estaban relacionados principalmente con la manipulación de las piezas y los movimientos durante las salidas procesionales, lo que afectó a la estabilidad del conjunto y motivó su retirada de la Semana Santa de 2025, ya que presentaban un estado de conservación calificado como grave con daños estructurales en los puntos de anclaje al trono procesional, así como alteraciones derivadas de intervenciones anteriores.

«Estamos llamados a profesar la fe en comunidad», apuntó el párroco Juan Carlos Arencibia

Las tallas están adornadas con el colorido de las flores. Algunas de las que acompañaron a las figuras fueron margaritas, hortensias y lirios. Los adornos realzan los tronos de los que muchos consideran obras de arte andantes. Además del fervor religioso, muchos asistentes acuden por la belleza iconográfica de estos pasos. En su caso, Alicia acudió «arrastrada» por su amiga, ya que asegura que no es creyente. «Lo vengo a ver al ser una cosa típica y de tradición», detalla, aunque reconoce que cada cual puede tener sus creencias. A su lado, su amiga Virtudes aclara: «La hago venir porque somos amigas desde hace más de 50 años».

Vivir la Semana Santa

Por su parte, Pepa Monzón acude desde Tenteniguada todos los años para asistir a los actos de Semana Santa. «El fervor que tú tienes todo el año porque le estás rezando a Jesús, esta semana lo vives en la calle», explica. «Es vivir la Semana Santa como la vivió él, y el cristiano lo tiene que vivir con pasión; todo se va viviendo con el fervor que yo tengo», añade. Monzón apunta que, además de vivir la religión en la calle, también acude a la capilla de la adoración de San Blas, donde un «ebullidero» de personas reza en comunión.

Marta Alonso y Mency Navarro se encontraban en la plaza de Santo Domingo a la espera de la salida de las figuras. Ambas son creyentes, pero Navarro confiesa que no es practicante, aunque por costumbre acude a esta cita. En cambio, Alonso afirma que su educación ha influido en que siga asistiendo a los actos religiosos. «Cuando te crías y te mandan todos los domingos a misa, te quedas con eso y te gusta, a mí me gusta escuchar las misas porque es con lo que me he criado», apunta. Para ella, cuando tiene algún problema acude a la Iglesia porque considera que el mejor psicólogo es «hablar con Dios» y, por ello, cuando afronta algún problema médico o personal, se aferra a la religión como a un salvavidas.

Después de que cada figura procesionara por las calles del casco antiguo, la primera en llegar a la plaza de Santa Ana fue el Cristo, que esperó la llegada del resto para el encuentro. En la plaza, el antiguo párroco de la parroquia de Santo Domingo, Juan Carlos Arencibia, ofició la misa. El primer encuentro fue con San Juan, el discípulo que representa a quienes «deciden acompañar». «Ojalá aprender a mirar como él, y que este encuentro no sea solo un recorrido por las calles, sino también por lo más profundo del corazón», expuso Arencibia.

El párroco recordó que Juan fue quien salió en busca de María cuando Jesús fue sentenciado. Arencibia dibujó a una persona con miedo e impotencia al ver sufrir a Jesús, ya que no podía hacer nada para aliviar su dolor, aunque sí acompañarle y compadecerse de él. La talla fue llevada de vuelta al exterior de la plaza para representar la búsqueda de San Juan a la Virgen.

Virtudes del cristianismo

Le siguió la Magdalena, que para Arencibia fue una mujer habitada por siete demonios, pero a la que Jesús miró con reconocimiento. «María nos ofrece virtudes que son columnas para todos los cristianos, como la gratitud, porque vive en estado de agradecimiento. Es la patrona de los que saben estar y ofrecen su presencia silenciosa al pie de las cruces», apunta.

El encuentro continuó con la Verónica, que limpió la cara de Cristo con un velo en el que quedó impreso su rostro. Por ello, entre sus manos guarda esa tela enrollada que, a través de un hilo, queda desenrollada mostrando una imagen de Jesús. «Esto tiene un significado profundo, porque quien se acerca a Cristo con amor queda impregnado de él en nosotros», manifestó Arencibia.

Profesar la fe en comunión

Por último, llegó la figura de Los Dolores de Vegueta, el momento más emotivo para los fieles, ya que representa el encuentro entre Cristo y su madre en el camino hacia la crucifixión. «La mirada de María no puede ser de miedo, sino de fe, aceptación y unión profunda con la voluntad de Dios, porque María no juzga a nadie», aseguró durante la misa. De esta forma, Arencibia se dirigió a los presentes para instarles a mirar con profundidad y compasión. «Estamos cansados de mirar con tanta indiferencia y rencor; aprendamos a escuchar con la mirada», expresó.

Asimismo, Arencibia destacó que la fe debe vivirse en compañía: «No estamos llamados a profesar la fe en soledad, sino a buscar la comunidad que se encuentre en el camino de la cruz».

La Semana Santa continúa hoy con la visita a los monumentos, un recorrido por las siete iglesias para hacer una oración en cada una de ellas. Durante la noche, a partir de la medianoche, saldrá la imagen del Santísimo Cristo del Buen Fin en la conocida como ‘procesión del Silencio’, antesala del Viernes Santo.

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