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Gastronomía

Los huevos de Pascua que endulzan la Semana Santa desde hace más de 50 años en Las Palmas de Gran Canaria

Con más de medio siglo de tradición, la dulcería Guirlache ofrece huevos y monas de Pascua elaboradas artesanalmente, además de torrijas clásicas e innovadoras

Nayra Bajo de Vera

Nayra Bajo de Vera

Las Palmas de Gran Canaria

La Semana Santa llega cargada de comidas tradicionales que deleitan los paladares de creyentes y no creyentes. Con platos como el sancocho, las torrijas o los buñuelos de bacalao, esta festividad religiosa aúna multitud de sabores que también tienen en cuenta los gustos de las personas más golosas. Los huevos y las monas de Pascua son un imprescindible para estas fechas, por lo que la dulcería Guirlache, ubicada en el corazón de Las Palmas de Gran Canaria, se toma muy en serio la elaboración de este arte dulce.

Su local, en el número 68 de Triana, luce multitud de piezas de distintos tamaños y colores. Todas ellas han seguido un proceso artesanal, sin la intervención de maquinarias, tal y como explica Pedro Octavio Rodríguez Medina, administrador de la sociedad.

Un meticuloso proceso artesanal

Guirlache lleva más de 50 años trabajando la Pascua con influencias catalanas, una de las regiones donde más se consumen las monas, así como de la repostería belga, famosa por la calidad de sus chocolates. De hecho, Rodríguez destaca que suelen utilizar productos importados de Bélgica para conseguir unos resultados óptimos. Pero más allá de las materias primas, el método de elaboración también marca una gran diferencia, permitiendo conseguir los sabores, las texturas y los aspectos deseados.

"El chocolate tiene un proceso que es muy repetitivo, ya sea para las tabletas, los bombones o las figuras", desgrana Rodríguez. Primero, para moldear el chocolate, se debe fundir y templar con movimientos constantes, lo cual contribuye a que adquiera un tono brillante. Acto seguido se rellenan los moldes y vacían los excesos de forma manual, para después decorarlos y envolverlos con papeles de colores.

Pequeñas y grandes figuras

En la línea de los huevos de Pascua, trabajan desde el formato clásico hasta las piezas decoradas con formas de animales, como cerdos, osos o koalas. Dentro de su gran diversidad de tamaños se pueden adquirir huevos pequeños por cuatro euros o figuras por encima de los 50, en función de cuánto se quiera gastar y cuántas personas vayan a compartir el chocolate.

Por otro lado, en lo que respecta a las monas, disponen de figuras con forma de pollitos, gallos, gallinas o vacas que, en algunos casos, pueden alcanzar los 35 centímetros de altura. Aunque no están especialmente arraigadas en Canarias, algunos de sus clientes sí son conocedores de la tradición: los padrinos y las madrinas compran las piezas para sus ahijados e ahijadas como símbolo del fin de la cuaresma.

El éxito del chocolate en Semana Santa

La preparación de esta época, que es "muy importante para la venta de chocolate", comienza con bastante antelación a las fechas señaladas, de modo que todo pueda estar listo a tiempo. "Prácticamente un mes antes estamos ya preparando las figuras para llegar al viernes anterior de la Semana Santa con todas disponibles", asegura Rodríguez. Y es que no solo se venden huevos y monas en grandes cantidades; también el resto de sus productos "se ven arrastrados por el ímpetu de comer chocolate".

Desde los clientes más fieles que cada año hacen la misma compra, hasta los rezagados que se animan a última hora, la dulcería acumula cientos de historias de familias que hacen del chocolate su tradición. En esa línea Rodríguez destaca que mucha gente "vuelve a los sabores clásicos porque le trae recuerdos".

El placer estacionario de las torrijas

Entre sus productos también se encuentran las torrijas, en las que han ido introduciendo algunas innovaciones, si bien su producción tradicional continúa liderando entre los paladares: pan bañado en leche con vainilla, azúcar y algún que otro toque de sabor, posteriormente remojado en huevo y, por último, rebozado.

El pequeño "plus" que han dado estos últimos años a la torrija clásica consiste en un acompañamiento de crema pastelera y frutas bañadas en chocolate. Además, este año han sumado torrijas sin gluten a su producción para que también las personas celíacas puedan disfrutar de uno de los dulces favoritos de Semana Santa. En palabras de Rodríguez, se trata de llegar a un público "que quiere probar sabores y experiencias nuevas", si bien "no deja de ser clarísimo que la mayor demanda son las torrijas clásicas".

Suelen comenzar con la elaboración de torrijas dos o tres semanas antes de la fecha de Pascua, alargándose hasta una semana después de que finalice la festividad. Los días pueden flexibilizarse ligeramente pero, en cualquier caso, Rodríguez destaca la importancia de seguir los días indicados: "En Guirlache respetamos las fechas que tiene cada producto. Por ejemplo, ocurre con el panetón. Podríamos estar produciéndolos durante todo el año, pero lo limitado a la época de Navidad, como el roscón de Reyes o los turrones".

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