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Más mascotas y menos bebés: la población canina se afianza en Las Palmas de Gran Canaria con un perro cada seis habitantes

El coste económico y social de tener hijos o la evolución del concepto de familia acentúan este cambio demográfico, con la presencia de 60.798 perros en la ciudad

Un joven de Las Palmas de Gran Canaria, con su mascota, junto al auditorio Alfredo Kraus

Un joven de Las Palmas de Gran Canaria, con su mascota, junto al auditorio Alfredo Kraus / José Pérez Curbelo

Nayra Bajo de Vera

Nayra Bajo de Vera

Las Palmas de Gran Canaria

Los perros siempre han sido unos fieles acompañantes de las personas, pero su rol dentro las familias ha cambiado en las últimas décadas. De ser los encargados de la vigilancia a recibir meticulosos cuidados, se han convertido en una especie de hijos peludos que rebajan los costes económicos y sociales que suponen la maternidad o la paternidad. Las Palmas de Gran Canaria cuenta con una población canina de 60.798 perros, según el censo de Bienestar Social, lo que se traduce en la presencia de un can por cada seis personas. Esta cifra supera por mucho a los 23.267 niños y niñas entre los cero y nueve años que viven en la ciudad.

Marta Hernández es una de las personas que se balancea entre las dos opciones. Cuenta que muchas veces ha pensado positivamente en la idea de ser madre, aunque también es consciente del "gran sacrificio" que supone, "no solo económico, sino tambien de cara a desarrollar una carrera profesional". Es por ello que no se plantea, al menos hasta dentro de unos años, el hecho de tener hijos. Eso sí: hace poco adoptó un cachorro junto a su pareja. Desde entonces, conversa mucho más con algunas de sus vecinas cuando salen de paseo con sus mascotas.

Los barrios con más perros

La densidad canina varía en función de las áreas de la ciudad. El pico está situado en el barrio de Siete Palmas, donde se concentran 11.764 perros registrados. Muy de lejos le siguen otras zonas como La Paterna, Las Torres y Miller, con 5.330 canes, situándose por delante de Jinámar y Hoya de la Plata, cuyo número asciende a 4.542. Se manejan cifras muy similares en Pedro Hidalgo y San Cristóbal, con 4.536 perros, o en Tafira, con 4.358.

En Siete Palmas hay 11.764 perros registrados frente a 639 en Vegueta y Triana

La cosa cambia en Guanarteme, el barrio con menor número de canes: apenas llegan a los 558. Asimismo, Tafira Alta (594) o Vegueta y Triana (639) destacan por esa tendencia a la baja. De este modo, y de acuerdo con el censo municipal, los barrios donde se produce una mayor convivencia con los perros corresponden a las zonas residenciales de nueva expansión.

Entornos estresantes para los animales

Miranda Pérez es una vecina de Ciudad Alta que reside con dos perros, lo cual le ha permitido constatar que la zona baja de Las Palmas de Gran Canaria tiene un tráfico y una falta de árboles o espacios de tránsito que la hacen "hostil" para los animales. En esa línea, también califica algunos de los parques caninos como "unos lugares muy estresantes", en parte porque no están centrados en "las necesidades reales de los animales", y también porque muchos de ellos se encuentran "abandonadísimos y sucios".

Los planes de actuación de 2026 de la Concejalía de Desarrollo Estratégico, Parques y Jardines y Sostenibilidad contemplan el incremento de las áreas caninas en los alrededores de la Onda Atlántica, así como en los barrios de Zárate y Casablanca III. Del mismo modo, se proyecta el embellecimiento y mejora de distintos parques y zonas verdes de la ciudad.

Las dificultades para alquilar con mascotas

No obstante, Miranda considera que la solución está en hacer "una ciudad más habitable" en sus distintos entornos y "generar más espacios de convivencia" donde pueda haber tanto personas como perros. Si bien apunta que hay lugares donde no es adecuado llevar mascotas, en su opinión existe una "sobreprohibición" generalizada respecto a la presencia de animales.

En ese argumentario incluye las dificultades que se plantean a la hora de conseguir una vivienda cuando se tienen mascotas, agravando una situación que ya es complicada por sí misma. "Se puede fomentar la adopción, pero si no te dejan alquilar ningún piso, la gente se plantea dos veces adoptar un perro", detalla.

Los gastos de un perro frente a un bebé

Por otro lado, desgrana que esta precarización también está relacionada con el abandono de la maternidad y la paternidad: "Tiene que ver con las condiciones estructurales y materiales. Los perros tienen gastos veterinarios y tienes que atender su salud física y emocional, pero para un bebé necesitas una serie de infraestructuras. Si no tengo una estabilidad laboral, a lo mejor lo que puedo permitirme es cuidar un perro".

Un estudio de GfK revela que la ciudadanía española dedica una media de 1.500 euros anuales a sus mascotas

El coste que acarrea un animal no es mínimamente comparable al de un bebé, ni siquiera con el incremento de cuidados que han ido incorporando las familias. Un estudio de GfK revela que la ciudadanía española dedica una media de 1.500 euros anuales a sus mascotas, desde las comidas y los gastos médicos hasta los juguetes, pasando por las guarderías e incluso hoteles caninos.

Este último servicio, que ha experimentado un notorio crecimiento en los últimos años, es un reflejo más de que muchas mascotas han pasado a percibirse como miembros de la familia. Pero la humanización de los animales de compañía –que también puede ser una respuesta a la soledad no deseada– todavía convive con una realidad paradójica: cada año se abandonan entre 4.000 y 6.000 mascotas en el Archipiélago.

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