Vivienda
Una veintena de personas permanecen incomunicadas más de tres semanas por los efectos de la borrasca Therese
La Matanza se encuentra en un lindero entre Las Palmas de Gran Canaria, Santa Brígida y Telde
El desacuerdo institucional sobre las competencias para despejar la vía mantiene incomunicadas a unas veinte personas, algunas con problemas de salud

José Pérez Curbelo

La borrasca Therese parecía haber llegado a su fin, pero sus efectos todavía perduran en distintos puntos de las Islas. Los desprendimientos y la presencia de rocas en la carretera de La Matanza, en Las Palmas de Gran Canaria, han dejado alrededor de una veintena de personas incomunicadas –incluyendo mayores y enfermas– durante más de tres semanas. Sus viviendas se encuentran en un lindero con Telde y Santa Brígida, en las cercanías de dos barrancos, por lo que los tres ayuntamientos tienen competencias en la zona.
Desacuerdo entre instituciones
Distintos servicios de cada consistorio han acudido al área para hacer las evaluaciones pertinentes, pero existe un desacuerdo palpable entre ellos, ya que no logran decidir cuál debe emprender las próximas acciones para ofrecer una solución definitiva. Por un lado, Santa Brígida sostiene que "todas las personas que lo han solicitado" ya han sido atendidas, por lo que considera que no le corresponde realizar los trabajos restantes.
Por otro lado, Telde matiza que no ha recibido avisos vecinales y que los operarios llevan "días" trabajando en el ámbito que pertenece a su municipio. Asimismo, añade que el Consejo Insular de Aguas también tiene competencias en este aspecto, al tratarse de los cauces de dos barrancos; concretamente, los de La Matanza y Las Goteras.

Vecinos de Las Goteras incomunicados tras los efectos de la borrasca Therese / José Pérez Curbelo
Por su parte, Las Palmas de Gran Canaria asegura que esa zona no se encuentra dentro de sus competencias. No obstante, la vía tiene tapas de alcantarillado que pertenecen a la capital grancanaria.
En tierra de nadie
Las viviendas incomunicadas parecen estar en tierra de nadie. La parte de arriba permanece inaccesible desde el pasado 24 de marzo, cuando las fuertes lluvias y el viento causaron estragos en el camino, tal y como cuenta el vecino Dailo González Castellano. Él reside en la mitad baja, que también presenta desperfectos, pero sí permite el tránsito de vehículos. Se trata de una vía que tiene un tramo asfaltado y otro de tierra, aunque el vecino aclara que "el coche iba normal" antes de la borrasca, ya que "no había baches".
Dailo desgrana que la mayoría de las personas que están incomunicadas son de edad avanzada, algunas de las cuales tienen diversos problemas de salud. Entre ellas se encuentra una mujer con alzhéimer que vive sola, cuyo cuidador no ha podido subir a atenderla desde hace semanas. Algunos vecinos se han organizado para ayudarla de forma altruista y controlar sus tomas regulares de medicación, como es el caso de Siria Medina Santana.
Entre las personas incomunicadas se encuentra una mujer con alzhéimer que vive sola y otra que necesita diálisis periódicas en el hospital
"Vive sola, es alemana, sus hermanas viven fuera. El único que se ha hecho cargo es un vecino y me pidió el favor de yo subir de vez en cuando y echarle un vistazo. Pero necesita ayuda, porque si tiene alguna urgencia o cualquier cosa, no podría salir. Yo me estoy encargando de hablar con el médico para que tenga sus recetas activas", relata Siria.
Varios residentes se organizaron poco después de las lluvias para tratar de despejar el camino con sachos, quitando piedras y arreglando agujeros, aunque los trabajos necesarios para habilitar la vía son más profundos. "Es un lío porque hay una zona que es de Telde, otra de Las Palmas y otra de Santa Brígida", cuenta Siria.
Entre las personas afectadas también se encuentra la tía de la pareja de Dailo, quien necesita acudir periódicamente al Hospital Doctor Negrín para hacerse diálisis. Mientras la vía permanece inaccesible, Dailo y su pareja aparcan el coche para ir a buscarla andando. Con la ayuda de una muleta, emprenden el camino de regreso hasta la zona donde los coches sí pueden transitar. Según cuenta Dailo, se trata de un trayecto de "dos kilómetros y medio" en el que "si pasara algo, no hay manera de que suba una ambulancia".
A la espera de una solución conjunta
Distintos cuerpos y servicios municipales ya han estado presentes en la zona para evaluar sus necesidades, incluyendo Protección Civil de Las Palmas de Gran Canaria o la Policía Local de Santa Brígida. Esta última continúa proveyendo a los residentes que no pueden salir con enseres como garrafas de agua, leche, alimentos y otros productos básicos, a la espera de una solución definitiva que depende de la coordinación entre instituciones.
En este momento, tal y como cuenta Dailos, "el cauce del barranco está al mismo nivel que la carretera", por lo que pide al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria –al que apunta como titular de la vía– que arregle los destrozos generados por el arrastre del barranco. En sus palabras, necesitan que "cada ayuntamiento haga lo suyo para que todos puedan salir en condiciones. Una señora de 70 años no tiene por qué salir caminando por esas piedras para hacerse diálisis en el Negrín".
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