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Seguridad

La graduación de Apolo y Cujo, los dos nuevos perros policía de Las Palmas de Gran Canaria

Los canes han superado su formación, sumando ocho agentes en la lucha contra el menudeo de drogas de la Policía Local

Graduación de Apolo y Cujo, los perros policía de Las Palmas de Gran Canaria

La Provincia

Las Palmas de Gran Canaria

Dos perros policía se han graduado de su etapa de prácticas en el Grupo de Guías Caninos (Ucapol) de la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria. Apolo y Cujo han superado su formación y como obsequio les han entregado dos chapas con el nombre y la fecha de nacimiento de cada uno. De esta forma, han conseguido entrar al cuerpo, que ya suma ocho agentes caninos destinados a la lucha contra el menudeo de droga.

Apolo ha sido el alumno aventajado y se ha graduado con honores después de conseguir, en dos días, 60 aprehensiones de droga durante la celebración de los Carnavales capitalinos. "Estamos hablando de un potencial enorme que tienen estas mascotas y de una gran profesionalidad de nuestros policías locales de la Unidad Canina", aseguró durante la presentación la alcaldesa, Carolina Darias.

La alcaldesa, Carolina Darias, hace entrega a Apolo de la 'placa' de Policía Local.

La alcaldesa, Carolina Darias, hace entrega a Apolo de la 'placa' de Policía Local. / LPR

Tras la incorporación de estos dos integrantes caninos, la unidad ha solicitado la adhesión de otros tres instructores para atender las necesidades de un equipo en expansión. La alcaldesa respondió a la petición asegurando que están en "continuo proceso de mejora" y, por ello, atenderán la solicitud "en la medida de lo posible" dentro del marco de las negociaciones de la mesa de seguimiento que lidera el concejal de Seguridad, Josué Íñiguez.

Entrenamiento

Los policías caninos son dos pastores belga malinois de tan solo un año, que entraron cuando eran unos cachorros y han pasado por un período de formación de seis meses. Primero, fueron sometidos a un período de socialización esencial para adaptarse a todas las situaciones que viven durante su jornada laboral. Los animales son adoptados, ya que la unidad de la policía tiene como norma no comprar perros, sino que acepta donaciones de los propietarios o las perreras. Junto a Cujo y Apolo también entró Ada, pero al final la perra no cumplió con las exigencias de los ejercicios. Para que un perro entre en el cuerpo, los agentes buscan que el can tenga una fuerte motivación por el juego o la comida, que es primordial para que el animal quiera trabajar.

La Unidad Canina lideró unas 900 intervenciones en 2025, y en lo que va de año, han llevado a cabo 400 aprehensiones

De forma paulatina comienza su adiestramiento para que reconozcan los estupefacientes. Pueden detectar hasta diez tipos de drogas; reconocen primero el hachís y la marihuana -al ser las drogas con un olor más identificativo-, y luego pasan a otras más flojas como la heroína, la cocaína, y más tarde, el resto. Para adiestrarlos utilizan el método de recompensas con chuches o un mordedor, para que el perro asocie el trabajo con una respuesta positiva.

900 intervenciones

Durante 2025, la Unidad Canina lideró unas 900 intervenciones, y en lo que va de año, unas 400. "Vamos a superar con creces las intervenciones del año pasado", recalcó Darias. Además, el grupo desarrolla una labor educativa y de proximidad a través de su participación en centros educativos, ferias y eventos municipales, contribuyendo a fomentar la concienciación ciudadana y el respeto hacia los animales.

Los perros consiguen facilitar el trabajo de los agentes, porque consiguen captar la droga en tan solo segundos. Por el momento, ninguna máquina ha logrado mejorar los resultados de los canes que registran cada olor por capas, por lo que pueden captar hasta el más pequeño microgramo de droga cuando, por ejemplo, está cortada con otras sustancias para maximizar su rentabilidad.

Además, la regidora destacó que las instalaciones del Centro Municipal de Seguridad y Emergencias (Cemelpa), reformadas en junio del año pasado, han mejorado el "bienestar de los animales". Los trabajos consistieron en la construcción de ocho casetas individuales, bebedores automáticos y paneles térmicos. Unas instalaciones que provocaron las quejas de algunos vecinos cercanos por los ladridos durante la noche. Darias aseguró que los problemas surgieron cuando los canes eran cachorros, pero las molestias se han suavizado en la actualidad.

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