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Las Canteras: un paraíso de biodiversidad que sufre la presencia de carabelas portuguesas y palomas

La playa capitalina exhibe su enorme valor ecológico, pero también deja al descubierto amenazas como las especies invasoras

Una carabela portuguesa en la arena.

Una carabela portuguesa en la arena. / Andrés Cruz

Las Palmas de Gran Canaria

Las Canteras es un paraíso de biodiversidad y, para los barrios de Guanarteme a La Isleta, representa prácticamente su único pulmón natural ante la escasez de espacios verdes. En los días soleados y calurosos que predominan en Las Palmas de Gran Canaria, la playa se convierte en un hervidero de bañistas y turistas que disfrutan de una de las mejores playas urbanas de España. Sin embargo, cuando el sol se esconde y el frío ahuyenta a los usuarios, el arenal muestra una cara bien distinta, más serena y silenciosa. Es precisamente en esa calma donde se hacen más visibles algunos de los principales problemas de esta joya de la capital grancanaria.

Ayer, la costa de Las Canteras parecía un cementerio de carabelas portuguesas, un organismo marino emparentado con las medusas cuya presencia se ha vuelto recurrente en las costas canarias, especialmente entre enero y junio. Su picadura puede ser muy dolorosa y, en algunos casos, provocar fiebre, dolor de cabeza, inflamación local, náuseas, vómitos o nerviosismo. Por ello, en el mástil no solo ondeaba la bandera roja, sino también la violeta, que advierte de la presencia de estos animales marinos. La mayor abundancia de ejemplares está relacionada con las consecuencias del cambio climático, ya que habitan preferentemente en aguas cálidas y su presencia ha aumentado con la subida de la temperatura del mar. A ello se suma el descenso del número de tortugas, uno de sus depredadores naturales. Por ahora no existe una solución para erradicarlas, aunque la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) ha iniciado un estudio para mejorar la predicción de su llegada a las costas grancanarias. La investigación busca arrojar luz sobre la biología, la distribución espacial y los mecanismos que determinan la estacionalidad de este organismo.

Palomas

Si se habla de fauna invasora, tampoco pueden faltar las palomas. Esta ave se ha convertido en una plaga en todos los distritos de la ciudad, pero en Las Canteras su presencia cobra una especial relevancia. Por ello, desde diciembre el Ayuntamiento capitalino puso en marcha un plan de cetrería para reducir su población. El sistema consiste en el uso de águilas de Harris, que sobrevuelan la zona y actúan como elemento disuasorio: al detectar la presencia de un depredador, las palomas dejan de frecuentar esos espacios. Este método de control natural ha comenzado a dar resultados y, según informó el Consistorio, se ha «registrado un descenso en áreas como Triana, Pérez Galdós, Plaza de La Victoria, Santa Catalina y Las Canteras». Pese a ello, estos animales siguen paseándose por la avenida e incluso descansan sobre la arena cuando no están ocupados buscando comida. Aunque puedan parecer inofensivas, las palomas se adaptan con enorme facilidad a cualquier entorno y su rápida reproducción termina convirtiéndose en un problema. Además, las palomas callejeras pueden transmitir más de 40 enfermedades y portar más de 50 especies de parásitos.

Varias palomas descansan sobre la arena.

Varias palomas descansan sobre la arena. / Andrés Cruz / LPR

Basura

Por otra parte, los incumplimientos de la ordenanza municipal forman parte de la rutina en el arenal capitalino. El uso de bicicletas y patinetas está prohibido en el paseo por razones de seguridad, pese a que cada día es habitual ver a usuarios de estos vehículos desplazándose por la avenida.

Tampoco está permitido pasear a los perros, y esta es, seguramente, una de las normas más controvertidas de Las Canteras, ya que muchos dueños han mostrado su descontento con una medida que consideran ilógica. Fumar también está prohibido en la playa, aunque sí se permite en la avenida, donde en algunas zonas pueden verse restos de cigarrillos dejados por los fumadores más incívicos. Basta fijarse en un pequeño espacio del suelo frente a un banco para contar hasta 13 colillas, mientras la papelera se encuentra a escasos metros. Son residuos que pueden acabar en la arena y dañar el ecosistema marino, en el que habita una gran biodiversidad. No en vano, Las Canteras alberga hasta 13 hábitats marinos en los que viven cientos de especies en sus fondos.

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