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Patrimonio

Crónica de la reconstrucción del 'Juguete del Viento': así ha sido el paso a paso

Cada una de las 52 aspas de la réplica ha sido elaborada con un trabajo detallista para recuperar uno de los símbolos más reconocibles de Las Canteras

Las Palmas de Gran Canaria

La Puntilla lleva una década desnuda desde que fue retirada la escultura del Juguete del Viento, una pieza que aportaba color y movimiento a la plaza. Ahora, la capital está a un paso de recuperar uno de los símbolos del barrio portuario de La Isleta. Después de un largo proceso burocrático para reproducir íntegramente el conjunto, las piezas afrontan ya la última fase antes de su ensamblaje definitivo.

La obra fue retirada en noviembre de 2016 debido a su mal estado de conservación, provocado por la maresía y la falta de mantenimiento. Desde entonces, la creación del artista lanzaroteño quedó arrinconada en las dependencias municipales de La Favorita, a la espera de un proyecto de renovación que no terminaba de materializarse. Y es que el 60% de sus 52 piezas presentaba daños, por lo que resultó necesario plantear una réplica desde cero. Para ello hacía falta un acuerdo con la Fundación César Manrique, que no llegó hasta 2022. Finalmente, en noviembre de 2025, la Concejalía de Mobiliario Urbano, dirigida por Gemma Martínez, adjudicó el proyecto por 290.009 euros y en enero comenzaron los trabajos.

Primeros trabajos en la base del 'Juguete del Viento', en La Puntilla.

Primeros trabajos en la base del 'Juguete del Viento', en La Puntilla. / LPR

En un momento en el que casi todo se fabrica con maquinaria, la reconstrucción de la escultura ha obligado a volver a un trabajo más manual, minucioso y paciente, casi artesanal. "Es un trabajo laborioso porque hay que ir pieza por pieza", explica Diego Hernández, administrador de la empresa adjudicataria, Isidro Hernández e Hijos. Las labores comenzaron con una cata de los cuatro testigos de la base de hormigón, que confirmó que esta se encontraba en buen estado para soportar el peso de la nueva estructura. Después arrancó el proceso de fabricación, casi como si se tratara de un ejercicio de papiroflexia a gran escala. Todo parte de una chapa plana de tres milímetros que, como si fuera papel, se pliega para dar forma a cada uno de los elementos de la escultura. Ese es el punto de partida de las 52 aspas que componen el conjunto. Mediante una máquina se realizan los pliegues de las chapas y, posteriormente, las piezas se sueldan para unir todas sus partes.

Más duradero

El material elegido es acero inoxidable 316, especialmente resistente a la corrosión provocada por la maresía y utilizado también, por ejemplo, en la barandilla de Las Canteras. De hecho, durante la redacción del proyecto, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria solicitó a especialistas en tratamientos navales que revisaran la durabilidad del acabado. "Es una de las mejoras que se han introducido con respecto a la pieza original", destaca Hernández.

El ‘Juguete del Viento’, en la plaza de La Puntilla en julio de 2012.

El ‘Juguete del Viento’, en la plaza de La Puntilla en julio de 2012. / LP/DLP

El objetivo es que la nueva escultura pueda durar entre "80 y 100 años" con un mantenimiento rutinario. Para lograrlo, cada pieza recibe un tratamiento por capas, como si fuera una milhoja, con el fin de reforzarla frente a los agentes externos. "Se le aplica un tratamiento C5, que consiste en diferentes capas: primero una imprimación, después varias intermedias y, por último, otras de acabado, color y barniz", detalla Hernández.

Colores originales

Los colores fueron consensuados con la Fundación César Manrique, que rechazó la primera propuesta porque se presentó las muestras con la que el Ayuntamiento había repintado la escultura en una restauración anterior. El gobierno municipal no respetó entonces los colores originales durante la intervención realizada en 2013, por lo que ahora ha sido necesario recuperar los tonos auténticos. Se trata, además, de una gama ya descatalogada, por lo que hubo que buscarla en la Península. Por ello, para aquellos que solo recuerden la última etapa del Juguete del Viento, puede resultar chocante una vez esté instalado.

El próximo lunes está prevista la colocación de una pieza triangular en el suelo, a modo de encofrado, sobre la que se verterá hormigón. En paralelo, una vez concluyan los trabajos de esmaltado, se montarán los ejes con los cojinetes para comprobar que la escultura gira, uno de los efectos esenciales para que la obra pueda volver a ocupar su lugar en la calle. La intención de César Manrique era que el viento interactuara con la pieza y, precisamente de ahí, procede su nombre.

Una vez realizadas esas comprobaciones, las piezas se trasladarán a La Puntilla para su colocación final, prevista antes de junio, según estima la empresa adjudicataria. Será entonces cuando la plaza, hoy gris y sin grandes elementos decorativos, pueda recuperar el color y el dinamismo de una escultura firmada por uno de los artistas más importantes de Canarias. Y, de esta forma, cerrar uno de los capítulos más tristes del patrimonio palmense.

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