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Carreras ilegales en Las Palmas de Gran Canaria: el Ayuntamiento estudia medidas tras las quejas por ruido e inseguridad

La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, analiza nuevas medidas para frenar las carreras ilegales en el polígono Díaz Casanova, tras las quejas por inseguridad y ruido de vecinos y empresarios.

Así son las carreras ilegales que sucede en el Polígono Díaz Casanova

La Provincia

Jacobo Corujeira

Jacobo Corujeira

Las Palmas de Gran Canaria

La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, ha señalado que el Ayuntamiento estudia nuevas medidas para hacer frente a las carreras ilegales detectadas en el polígono Díaz Casanova, poniendo el foco en la forma en que se organizan estas concentraciones.

Las declaraciones de la regidora se producen tras la investigación abierta por la Policía Local por una multitudinaria concentración de vehículos la madrugada del pasado domingo en la zona industrial de Las Torres, un episodio que ha reavivado las quejas por inseguridad y ruido en el entorno.

Actuar sobre el origen del problema

Darias explicó que el Consistorio analiza distintas líneas de actuación para abordar este fenómeno, más allá de las intervenciones puntuales.

“Vamos a estudiar todas las medidas, pero también lo que tiene que ver con la parte de cómo se organiza, de cómo se gesta”, afirmó, en referencia a la necesidad de intervenir en la raíz de este tipo de encuentros.

La alcaldesa subrayó que resulta clave anticiparse a estas convocatorias, que en ocasiones se difunden a través de redes sociales, y actuar tanto en la prevención como en la intervención.

“Es importante actuar y también prevenir e intervenir”, añadió.

Un fenómeno que gana frecuencia

Las palabras de la alcaldesa llegan en un contexto de creciente preocupación en el polígono Díaz Casanova, donde residentes y empresarios aseguran que estas carreras ilegales han pasado de ser episodios puntuales a repetirse casi cada fin de semana.

Mapa con la ubicación del Polígono Díaz Casanova

Según relatan, las concentraciones implican maniobras de riesgo, exceso de velocidad y ruidos intensos durante la madrugada, con impacto tanto en la seguridad como en el descanso de la zona.

Además, las investigaciones apuntan a una organización previa de estos encuentros, con cambios de ubicación en tiempo real para eludir la vigilancia, como ocurrió el pasado domingo, cuando la concentración se desplazó desde El Goro hasta Las Torres.

Medidas en estudio y demandas vecinales

Tanto vecinos como empresarios han reclamado al Ayuntamiento la adopción de medidas disuasorias que dificulten estas prácticas, como la instalación de reductores de velocidad en rotondas y viales del polígono.

Por ahora, el Consistorio mantiene en estudio nuevas actuaciones en función de la evolución del problema, que continúa generando inquietud en la zona industrial.

¿Qué hacen los municipios de España contra las carreras ilegales?

Las carreras de coches no son un problema único de Las Palmas de Gran Canaria. En municipios como Vitoria-Gasteiz o distintos puntos de Mallorca también lo sufren y han buscado soluciones. En estos lugares realizan una combinación de despliegue de tecnología, refuerzo policial y resultados inmediatos, pero de alcance limitado en el tiempo.

La instalación de sistemas de lectura de matrículas y control acústico permite identificar vehículos reincidentes y sostener expedientes sancionadores con base probatoria, mientras que los operativos coordinados —como los desarrollados en Ávila, La Rioja o Pontevedra— facilitan la identificación masiva de conductores mediante controles y cierres de accesos.

Urbanismo táctico contra las carreras ilegales

Estas actuaciones “reducen la actividad en el punto intervenido”, de acuerdo con los análisis realizados en esas ciudades, pero no eliminan el problema: la práctica se desplaza hacia otras zonas con menor presión, por lo que el problema se reproduce en nuevos enclaves, tal y como ocurre en Las Palmas de Gran Canaria.

Frente a ese efecto desplazamiento, varios ayuntamientos han optado por intervenir sobre la propia configuración de las vías. Ciudades como Burgos o Pontevedra han introducido elementos de calmado —badenes, pasos elevados o estrechamientos de calzada— que limitan de forma estructural la posibilidad de alcanzar altas velocidades, independientemente de la presencia policial.

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