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Un mes del ataque mortal a Vicente Reyes: "No tenemos respuestas de qué pasó"

Crístel Reyes, hija del hostelero apuñalado en Schamann, pide colaboración ciudadana para que se haga justicia y agradece el apoyo vecinal del barrio

Schamann sale a la calle para exigir justicia por el asesinato de Vicente Reyes

Laura de Pablo

Daniel Valle

Daniel Valle

Las Palmas de Gran Canaria

Treinta días. Ese es el tiempo que lleva el barrio de Schamann, en Las Palmas de Gran Canaria, sin ser el mismo. Hoy se cumple el primer mes desde que un ladrón arrebató la vida a Vicente Reyes, uno de los hosteleros de Ciudad Alta, parte de la identidad del barrio. Vicente fue apuñalado el domingo, 15 de marzo, por la noche y su familia y los vecinos siguen clamando porque se haga justicia. «Seguimos sin respuestas. Todavía no hay detención. No hay nada, ninguna actualización», cuenta su hija, Crístel Reyes, que mantiene una lucha incansable para que la Policía localice al autor de los hechos y rinda cuentas por el homicidio.

No está sola: el amor del barrio que sembró su padre se tradujo en el fruto del arropo de unos vecinos que siguen prestándole todo su apoyo. «Necesitamos colaboración ciudadana y que siga el apoyo vecinal para que se haga justicia. Todo el mundo sigue conmocionado», añade.

Todavía no me lo creo. Es como si estuviera viviendo una pesadilla y voy avanzando un poco por inercia

Crístel Reyes

— Hija de Vicente Reyes

Vicente, de 70 años, salía de Zumilandia, su conocido establecimiento en el pasillo de Pedro Infinito para volver a casa después de un día de trabajo, como hacía desde hace más de una década. Alrededor de las 23.30 horas, al menos un individuo lo apuñaló presuntamente con la intención de robarle. Esa es la principal hipótesis policial de lo que ocurrió. Los servicios sanitarios y la Policía Local localizaron a Vicente en parada cardiorrespiratoria, pero lograron revertirla y lo trasladaron al hospital. Al día siguiente, el 16 de marzo, falleció. Un mes más tarde, la investigación sigue abierta.

«Todavía no me lo creo. Es como si estuviera viviendo una pesadilla y voy avanzando un poco por inercia», cuenta Crístel, que recuerda la «gran vitalidad» que, a pesar del paso del tiempo, siempre caracterizó a su padre. «Coexisten dos partes en mí: la que está centrada en solucionar todo esto y la del duelo, que todavía sigue en shock».

El amor por Vicente

El pequeño resplandor que ilumina el oscuro túnel por el que avanza su familia procede de la luz propia de la gran persona que fue Vicente en vida. «Mi padre siempre tuvo muy buenos valores y fue muy discreto, nunca alardeaba de nada. He descubierto muchas cosas de él a partir de lo que me ha contado la gente estos días», explica. Las anécdotas se suceden. «Me dicen que no tenían dinero y mi padre les ponía igualmente el plato de comida. Y me cuadra, porque sé cómo era él», revela con orgullo su hija.

El futuro de Zumilandia sigue siendo un misterio. «Todavía es todo muy reciente, todo el tema del papeleo lleva unos plazos establecidos. Ya iremos viendo qué se va a hacer». Sin embargo, todo apunta a que, sin Vicente, el local tenga que cambiar de manos. «Mi hermana y yo tenemos nuestras profesiones, así que no veo muy probable que lo mantengamos en la familia», cuenta Crístel.

Inseguridad y violencia

El respeto que el barrio profesaba por uno de sus hosteleros más reconocidos salió a relucir en la manifestación del 30 de marzo, en la que los comerciantes, vecinos y familiares del asesinado se echaron a la calle al grito de «Justicia para Vicente». Desde el pasaje comercial, denunciaron la inseguridad, «con atracos continuados con arma blanca» en la zona.

El del propietario de Zumilandia no ha sido el único incidente violento que ha sufrido Schamann. Durante la marcha, Rafael Padrón, expropietario de una joyería en la calle Zaragoza, contó que adelantó su jubilación y traspasó su establecimiento a raíz de un asalto «en el que le amenazaron con un cuchillo». Conchi, propietaria de Muebles Lacy, relató que hace dos años la intentaron asaltar portando también un arma blanca: «Venía drogado y yo estaba sola en la tienda, pero me pude defender».

Es la máscara de Las Palmas de Gran Canaria, todo de cara a la galería

Crístel Reyes

— Hija de Vicente Reyes

«Agradezco enormemente a todos los que vinieron a la manifestación, en su mayoría personas mayores que eran las que más tiempo llevan en el barrio y más conocían a mi padre. Me sentí muy arropada y la gente estuvo gritando hasta el último momento», recuerda su hija. Sin embargo, ese apoyo no estuvo acompañado de las administraciones. «Todo fueron excusas del estilo: ‘Sí, ya estamos viendo qué se puede hacer’. Ni siquiera una muerte ha producido ningún tipo de respuesta», critica Crístel.

«Estamos totalmente desamparados. Somos los vecinos del barrio los que estamos luchando por nuestra propia seguridad», añade, a la par que considera que «parece que sólo las zonas con una mayor capacidad adquisitiva y que están de cara al turismo les preocupan. Es la máscara de Las Palmas de Gran Canaria, todo de cara a la galería». Durante la manifestación, ya alegó que la presencia policial sólo estuvo presente en los días posteriores al crimen, pero que el paso del tiempo ha derivado en una menor vigilancia.

Recogida de firmas

Mañana se cumple un mes desde que Vicente falleció en el hospital al no poder superar las lesiones del ataque. Por ello, se realizará una recogida de firmas por Schamann y otras zonas concurridas, como Triana, para reclamar mayor presencia policial, instalar cámaras de videovigilancia y «contar con mayor seguridad». La asociación vecinal del barrio colocará un puesto frente al que fue el negocio de Vicente durante todo el día a disposición de los que quieran colaborar.

Treinta días. Ese es el tiempo que Schamann lleva sin Vicente. Un tiempo en el que los vecinos alzan la voz para reclamar que se haga justicia mientras la Policía trata de atrapar al homicida.

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