Gastronomía
El puchero canario que sienta cátedra: los estudiantes de cocina y restauración que despachan más de 100 menús en un día
Más de un centenar de comensales disfrutaron este miércoles de un surtido de platos tradicionales en el comedor pedagógico del CIFP Felo Monzón Grau-Bassas, donde los estudiantes de cocina y restauración celebraron una nueva edición de las Jornadas del Puchero Canario

La Provincia

El sabor distintivo de los platos tradicionales y el regusto dulce de la pera guisada son el pretexto idóneo para enseñar el arte de la gastronomía. Esa es la visión del CIFP Felo Monzón Grau-Bassas, que este miércoles ha celebrado una nueva edición de las Jornadas del Puchero Canario en su comedor pedagógico, el salón Laurel. Con un servicio a cargo de estudiantes de cocina y de restauración, más de un centenar de comensales pudieron disfrutar de un menú completo por 25 euros que incluyó entrantes, bebida, postre y café.
La comida arrancó con un surtido de panes recién horneados y una degustación de tres quesos canarios acompañados por gelatina de frambuesa y coulis de mango. Seguidamente, un par de cucharadas de caldo y una buena ración de gofio escaldado con ajos fritos se encargaron de abrir el paladar a un generoso puchero con cuatro tipos de carne, verduras y pera. Antes de dar por terminado el festín, los asistentes se endulzaron con dos postres típicos: un quesillo con helado de gofio y mermelada de maracuyá o huevos moles con gofio.
Además de una deliciosa experiencia para los comensales, las jornadas fueron una "actividad muy motivadora" para los estudiantes, ya que pudieron adentrarse de forma realista en el mundo laboral. Así lo explica Aram Marrero, uno de los profesores de cocina y pastelería: "Cuando el alumnado ve el salón lleno de clientes, se va emocionando. Además, algunos incluso pasan por aquí y los felicitan".
El comedor pedagógico contribuye a motivar al alumnado, otorgándoles sus primeras experiencias laborales
Los preparativos comenzaron a partir de las 8:00 horas con 15 estudiantes en cocina y 12 en pastelería, a los que se sumaron otros 17 atendiendo las mesas. La actividad se planteó para distintos ciclos formativos, incluyendo el Grado Medio de Servicio de Restauración y el de Cocina, además de un grupo de formación profesional básica. De esta manera, la mezcla entre disciplinas y niveles permitió un enriquecimiento mutuo.
Así lo concibe Claudia Pallarés, estudiante de primer año de Cocina: "Vamos a entrar en prácticas el 27 de abril y esto es una oportunidad increíble para tener una base de la presión que podemos tener en una cocina. Eso es lo que nos intentan enseñar para salir bien formados y que no tengamos problemas en la vida real. Al final siempre se saca adelante gracias al compañerismo y al equipo".
El centro organiza servicios de comidas todas las semanas, incluyendo pedidos para llevar
Todas las semanas, el comedor pedagógico del CIFP Felo Monzón Grau-Bassas prepara servicios abiertos al público, abarcando también la opción de hacer pedidos para llevar. Cuando celebran eventos gastronómicos especiales como las Jornadas del Puchero Canario, en los que atienden un importante volumen de comandas, se organizan por secciones para optimizar el tiempo y agilizar la salida de platos, operando como si fuesen una especie de cadena.
También la atención a las mesas tiene su propia idiosincrasia, tal y como explica la profesora de servicios en restaurantes, Rosa Alemán González. Para estas jornadas, cada estudiante tenía asignados entre 10 y 15 comensales que debieron atender desde su llegada hasta la despedida. "Lo más importante es seguir un ritmo. No puede haber un tiempo muy prolongado entre plato y plato. No podemos retrasar los pases porque si no la cocina se entierra y el cliente tiene que esperar", relata.
Ofrecer un buen servicio
En ese sentido, desgrana que el trabajo de los camareros juega un papel fundamental para hacer justicia a los platos que se elaboran en cocina: "Hay una mesa caliente que tiene unas dimensiones. Si todos los platos se acumulan, se van enfriando y la cocina no es capaz de sacar el servicio. Cuando los platos se retrasan, pierden temperatura y forma y no le damos el valor al trabajo del cocinero que se ha pegado un curro para hacer un plato precioso".
Su alumna Paula de Castro Fernández de la Puebla asegura que estas prácticas la han ayudado en muchos sentidos, desde superar la timidez hasta sentirse más preparada para adentrarse en el mercado laboral. "Aprendes muchísimo más porque te relaciones con los clientes y sabes la forma en la que tienes que tratarlos. Puede dar muchísimas salidas", remata.
Suscríbete para seguir leyendo
- Jaleo en Las Alcaravaneras: 'Ha tenido que venir un Borbón para que arreglen la playa
- Todos los barrios de Las Palmas de Gran Canaria por donde pasará el punto limpio móvil en febrero
- Una canaria tras superar las oposiciones al Registro de la Propiedad: 'Cuando vi que tenía la plaza, sentí que respiraba otra vez
- Desalojo en el campus de Tafira de la ULPGC tras el envío de un correo con amenazas terroristas
- El 70048 llega a Las Palmas de Gran Canaria: cuatro trabajadoras de una firma de moda pellizcan el segundo premio de la Lotería de Navidad en Mesa y López
- Asombro en el Muelle Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria por la inesperada aparición de un pulpo manta
- “Nunca pensé tener un local tan rápido”: la joven repostera que endulza Las Palmas de Gran Canaria abre su segundo establecimiento
- Captado en video: un hombre paseando a su perro en la arena de Las Canteras
