Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Barrios

Un artista canario devuelve la vida a una fachada abandonada de Las Alcaravaneras con un mural artístico

El pintor Cayetano Martínez transforma una casa tapiada en un oasis de naturaleza con la ayuda de los recuerdos de los vecinos

Las Palmas de Gran Canaria

En todos los barrios de Las Palmas de Gran Canaria hay alguna vivienda que padece el pasar de los años. Los síntomas del abandono se muestran poco a poco en las paredes despintadas, los colores apagados y el gris del cemento usado para tapiar las ventanas y puertas. No es una imagen bonita, es una estampa que refleja un abandono en el barrio, la falta de vida y dinamismo. Esto era lo que sucedía en el número 39 de la calle Blasco Ibáñez, en Las Alcaravaneras, que lleva abandonada algo más de un año. Sin embargo, ahora luce con el color y la vida de antaño después de que Cayetano Martínez, tomó sus pinceles para devolver a la vida la fachada del inmueble de la mano de los vecinos en un proyecto artístico participativo.

En la fachada, el artista se inspiró en los recuerdos de los residentes más mayores que recordaban cómo era el interior de la casa cuando estaba habitada. Una vecina recordaba que en el interior había una bonita balaustrada que daba a un jardín canario lleno de vida y vegetación. Otro vecino rememoró que las ventanas estaban llenas de macetas con plantas que aportaban alegría a la calle.

El artista Cayetano Martínez pinta la fachada de una casa abandonada en Las Alcaravaneras.

El artista Cayetano Martínez pinta la fachada de una casa abandonada en Las Alcaravaneras. / Andrés Cruz / LPR

Con estas aportaciones, Martínez dibujó dos ventanas cargadas de flores; los cactus, hortensias y strelitzias colman ahora cada rincón. La puerta, que está entreabierta, deja paso a un patio lleno de luz en el que un gato da la bienvenida a los viandantes, aunque el felino está mirando hacia arriba, en concreto, a un pajarito que atrapa su atención. Un canario posado en la parte superior de la puerta es testigo silencioso del ajetreo de esta concurrida calle del barrio capitalino, mientras un frondoso helecho cuelga del techo. Al fondo, las plantas, esta vez, de gran porte siguen siendo protagonistas del mural y dejan una escena curiosa: un oasis en mitad de un barrio que cuenta con un solo parque, el del Estadio Insular, que funciona como único pulmón verde para esta zona.

Más actuaciones

«Mientras estaba pintando todo el mundo tenía algo que decir y ahora que está terminado los extranjeros cuando pasan hacen fotos», cuenta el artista. Después de culminar la pintura, otra vecina de la zona le pidió que hiciera lo mismo en su vivienda en la calle Valencia. «Me dijo que le gustaba la naturaleza, entonces voy a incluir plantas, árboles, una buganvilla...», adelanta sobre su próximo trabajo. Y no es la única, otros también han ofrecido las paredes de sus hogares para la creación de murales a raíz de esta iniciativa. «Por ejemplo en ese edificio creo que tendremos que llamar a una grúa», señala Martínez una gran pared blanca que podría ser su próximo proyecto.

El artista Cayetano Martínez ha pintado la fachada de una casa abandonada en Las Alcaravaneras.

El artista Cayetano Martínez ha pintado la fachada de una casa abandonada en Las Alcaravaneras. / Andrés Cruz / LPR

Con la ayuda de una vecina que se dedica al mundo del cine, Martínez grabó el proceso de la creación del mural para publicarlo en redes sociales, donde tuvo una gran acogida. «No me lo esperaba para nada», dice. «A mí estas cosas no se me dan bien, lo mío es la pintura», añade. El pintor lleva desde 2009 viviendo y dibujando en Las Alcaravaneras, aunque nació en La Isleta y se crió en Zárate. A Martínez la pasión por la pintura le viene en la sangre, ya que su padre también tenía una gran sensibilidad por esta disciplina: «Lo veía pintando y yo lo imitaba al lado». Aunque al crecer dejó apartada su faceta más creativa para centrarse en los estudios, la recuperó cuando falleció su padre y se unió a la Escuela Luján Pérez, donde obtuvo su formación artística, en 1992. «Desde ahí empecé a formarme más conciencia de lo que es la pintura, el arte, y tener más conocimiento sobre ello», cuenta. Tres años después pasó de ser un alumno más a convertirse en profesor y monitor por varios municipios de la Isla.

Trayectoria

Durante esa época, la reconexión con la pintura fue clave para el artista, pero el momento más importante para recuperar su pasión fue durante su jubilación. Martínez se retiró de una empresa de logística de medicamentos y fue entonces cuando consiguió el tiempo suficiente para dedicarse a lo que realmente le interesaba. Abrió su primer taller para impartir clases a niños y adultos, además de pintar sus propios cuadros, en los que se inspira en su barrio y alrededores.

El artista Cayetano Manríquez pinta un mural en una fachada abandonada de Las Alcaravaneras.

El artista Cayetano Manríquez pinta un mural en una fachada abandonada de Las Alcaravaneras. / ANDRES CRUZ

En los últimos años, forma parte de la Asociación Art Alcaravaneras, que ha localizado el barrio como referente en arte. Así han llevado a cabo varios proyectos en los que los pintores exponen sus obras en un circuito artístico donde abren los talleres a todo el público para presentar sus principales creaciones.

Del estudio en el que trabaja diariamente Martínez a la fachada de la casa abandonada son tan solo unos cuantos pasos. Desde su puerta, el artista observa la fachada renovada de la vivienda y los viandantes a pesar del trajín de la rutina, aguardan un momento para sacar una foto u observar la obra, que no es más que un espejo de un pasado no tan lejano.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents