Entrevista | Jesús García Barriga Presidente de la Obra Social
Jesús García, presidente de la Obra Social: "Estamos en una situación crítica, las subvenciones no llegan a tiempo»
El responsable de la entidad sin ánimo de lucro hace balance de la situación social de Las Palmas de Gran Canaria y de las necesidades para atender a la población vulnerable

El hermano Jesús García, presidente de la Obra Social, en la sede de la entidad. / ANDRES CRUZ
La Obra Social de Acogida y Desarrollo (Osdad) lleva más de 30 años atendiendo a la población vulnerable de Las Palmas de Gran Canaria. ¿En qué estado se encuentra la ciudad en ese sentido?
La emergencia social ha empeorado muchísimo. Aunque no tenemos un estudio del último año, estimamos que hay más de 500 personas abandonadas en la calle. La imagen que se está dando es la de una administración que no se ocupa del bien común de los más pobres, y eso es grave.
La concejala de Bienestar Social, Carmen Luz Vargas, ha manifestado en varias ocasiones que la población en situación de sinhogarismo proviene, en gran parte, de otros municipios...
Pero entonces algo habrá que hacer con esos otros municipios. Me quedé muy soprendido cuando nos llamaron de San Bartolomé de Tirajana pidiéndonos ayuda y vimos la cantidad de personas que están en infraviviendas. Aquí, en los Riscos y en el barranco Guiniguada hay gente durmiendo como lo están haciendo en el Sur.
¿Y qué sensación le deja?
La sensación que tengo es que en el Sur nos quieren y nos financian para que hagamos una intervención y aquí no; pero yo sí quiero tanto a los pobres del Sur como de la capital.
¿Pero siendo una administración socialista no ha tenido más apoyo?
Que sea una administración socialista me frustra más, pero no había pasado nunca con las anteriores administraciones. Además, creo que les da igual hasta que cerremos. Cuando Carolina Darias me ve, me saluda y me da palmaditas, pero a la hora de la verdad, la situación que tenemos es esta, las subvenciones no llegan en tiempo y forma. A mí me duele mucho que no podamos brindar el servicio como deberíamos porque no tenemos los medios.
Y la Fábrica de Hielo y los diferentes centros de acogida, ¿son suficientes?
Llevo tres años escuchando que reforman la Fábrica de Hielo. Se cerró Gánigo y no hubo alternativa porque en El Lasso no había capacidad suficiente para atender a toda su población. Había cerrado el centro Jesús Abandonado, la mitad de Cáritas y las residencias de Cruz Roja quedaron al mínimo. Desde entonces nosotros hemos asumido casi el doble de la población, de un promedio de 100 personas pasamos a 200.
¿Cuál es el perfil de la persona en situación de calle en Las Palmas de Gran Canaria?
Es diferente al del Sur. Los que están allí llevan dos y tres décadas en la misma situación y además es población extranjera, principalmente del resto de Europa. En Las Palmas de Gran Canaria vemos más canarios, fruto de las tres últimas crisis económicas: la del periodo 2007 al 2013, en la que muchos negocios cerraron y esas familias se quedaron fuera; la ocasionada por el Covid y la guerra de Ucrania. Ahora, con lo que está pasando en Irán y el alza de precios ni le cuento lo que vamos a ver.
¿Es pesimista con la situación que vive la ciudad?
Por naturaleza soy muy optimista, pero ante estos casos uno tiene que pedir auxilio en nombre de la población vulnerable que está en la calle, y en la que puede llegar a estar.
Hablaba de que las subvenciones no llegan en tiempo y forma, ¿a qué se refiere exactamente?
Actualmente la situación de la Obra Social es crítica en cuanto a sus gastos. Las subvenciones no llegan a tiempo, tenemos que pedir préstamos, los intereses de esos préstamos merman la cantidad total. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria no ha subido la cuantía desde 2007, no lo ha subido respecto al IPC. La subvención del 2025 ha sido de 242.090 anual; la del Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias 200.000 euros al año y 139.000 euros, respectivamente, pero ellos sí las suben conforme al IPC, religiosamente, además de que son más rápidos a la hora de pagar.
Del Ayuntamiento todavía no hemos cobrado el 20% de la subvención del año pasado, y el 80% restante se cobró en diciembre. Además, no tenemos todavía firmado el convenio de este año, y ya llevamos cuatro meses. Al final es la administración más cercana a la que le estamos resolviendo el problema. Las entidades del tercer sector somos el dique de contención para que la situación no se desparrame más. Y parece que si protestamos, las cosas se ponen peor, pero tampoco podemos estar callados.
¿Cuánta población atienden actualmente?
La que pernocta ahora mismo es de 150 personas; pero con atención de comida y alimentación la población asciende a 200.
¿Y cuál es el costo para la entidad?
El presupuesto por usuario al día es de 73,84 euros; al mes, 2.215 euros. El presupuesto general para este año es de algo más de tres millones de euros que tenemos que destinar para los servicios de la Casa Hogar, comedor, lavandería, el centro de Los Hoyos, los talleres de formación, entre otros. Las donaciones privadas ahora mismo suponen los ingresos más importantes.
Desde las fundaciones que tienen las cadenas de alimentación, al Banco de Alimentos -que para nosotros supone casi la despensa de la casa-; pero también las parroquias y las asociaciones de vecinos; los convenios con los mercados, como el de Vegueta o el Central. Incluso, con el Puerto de Las Palmas, hay acuerdos con las cocinas de los cruceros para que nos prevean de productos que no usan. También obtenemos ingresos de las tiendas de segunda mano, que tenemos ocho, y las dos librerías.
¿Qué le llevó a usted a formar parte de la Obra Social?
Yo era de San Juan de Dios, entonces y ahora. Llegué a Canarias para adaptar la ciudad de San Juan de Dios, que se hizo para niños con secuelas de la polio. En 1985, esos niños ya eran mayores y empezaban a salir del centro y había que organizarlo para otras necesidades. Yo estaba en Ciempozuelos, Madrid, en el área de Psiquiatría, y me mandaron para ver a qué podíamos dedicarlo.
No quería venir porque me parecía que Canarias era el jardín de las Hespérides. Si tenía que salir de la Península quería irme a África o Latinoamérica, pero vine y lo que me impresionó muchísimo fue ver que el 70% de los niños procedían de familias desestructuradas. Cuando bajaba por el scalextric de Vegueta o iba por el antiguo Palacio del Hielo en Escaleritas, veía a grupos de 30 o 40 indigentes a las 8 de la mañana bebiendo alcohol. Así surgió la idea de esta Obra Social, para atender a chicos que salían de San Juan de Dios y que necesitaban aprender un oficio.
¿Sigue creyendo que Canarias es ese jardín de las Hespérides?
Sí, lo sigue siendo porque la gente es estupenda; pero hay muchas más necesidades. Hay unos que son muy pobres y otros demasiado ricos. Esa desigualdad daña mucho a la persona.
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