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El Puerto de Las Palmas refuerza la seguridad alimentaria con su primer Túnel de Frío

La llegada de esta infraestructura de Grupo Itevelesa marca un hito en la logística canaria, permitiendo la certificación de vehículos de transporte perecedero bajo los más estrictos estándares internacionales (ATP) sin salir de las islas

El Puerto de Las Palmas refuerza la seguridad alimentaria con su primer Túnel de Frío

El Puerto de Las Palmas refuerza la seguridad alimentaria con su primer Túnel de Frío / LP/DLP

La puesta en marcha del primer túnel de frío en el Puerto de Las Palmas, impulsado por el Grupo Itevelesa, supone un antes y un después para la logística del archipiélago canario. Esta nueva infraestructura permite, por primera vez en las islas, realizar ensayos de certificación de vehículos de transporte de mercancías perecederas bajo los exigentes estándares del Acuerdo ATP, sin necesidad de trasladarlos a la península.

El transporte de productos perecederos por carretera va mucho más allá de una cuestión logística: es una pieza clave en la protección de la salud pública. Garantizar que alimentos frescos —que deben conservarse entre 4°C y 8°C— o congelados —a -18°C— lleguen en perfectas condiciones al consumidor exige una cadena de frío ininterrumpida. En este proceso, cada eslabón cuenta, desde el almacenamiento hasta la denominada “última milla”, y los vehículos desempeñan un papel determinante.

Para asegurar este control, el Acuerdo internacional ATP establece las condiciones técnicas que deben cumplir los vehículos destinados al transporte a temperatura controlada, ya sean camiones, remolques o furgonetas.

La normativa distingue tres grandes categorías en función de su capacidad para mantener la temperatura:

  • Isotermos (IN o IR): vehículos con carrocerías aisladas que conservan la temperatura sin generar frío, adecuados para trayectos cortos.
  • Frigoríficos (FNA, FRA, FRC...): equipados con sistemas activos de producción de frío que permiten mantener temperaturas constantes durante largos periodos.
  • Refrigerantes (RNA, RRA, RRC...): utilizan soluciones como placas eutécticas para conservar el frío durante un tiempo limitado.

Con el paso del tiempo, el uso y el desgaste reducen la capacidad aislante de las carrocerías. Por ello, el certificado ATP debe renovarse a los seis años de su primera matriculación y, posteriormente, cada tres años mediante inspecciones realizadas por un Organismo de Control Autorizado (OCA).

El Puerto de Las Palmas refuerza la seguridad alimentaria con su primer Túnel de Frío

El Puerto de Las Palmas refuerza la seguridad alimentaria con su primer Túnel de Frío / LP/DLP

Sin embargo, el momento clave llega a los 15 años de vida útil del vehículo. En ese punto, la normativa exige la realización de un ensayo de isotermia en un túnel de frío. Esta prueba permite medir el coeficiente K, indicador del nivel de aislamiento térmico, y determinar si la unidad sigue siendo apta para el transporte de mercancías perecederas.

Además, existe un periodo transitorio vigente hasta 2027: aquellos vehículos que no superaron este ensayo al cumplir 15 años deberán realizarlo obligatoriamente al alcanzar los 21 años.

Superar el ensayo en el túnel de frío no es solo un requisito técnico, sino una garantía en tres ámbitos fundamentales. En primer lugar, refuerza la seguridad alimentaria al evitar la ruptura de la cadena de frío y el deterioro de los productos. En segundo lugar, contribuye a la sostenibilidad, ya que una carrocería eficiente reduce significativamente el consumo energético de los equipos de refrigeración y, por tanto, las emisiones de CO₂. Y, por último, aporta seguridad jurídica a las empresas transportistas, asegurando el cumplimiento de la normativa y evitando posibles sanciones.

Hasta ahora, la ausencia de este tipo de instalaciones en Canarias suponía un importante desafío logístico para el sector, obligando a trasladar los vehículos a la península para realizar estos ensayos. Con la entrada en funcionamiento del túnel de frío de Itevelesa en el Puerto de Las Palmas, esta limitación desaparece.

Desde 2012, estas pruebas son habituales en el territorio peninsular. Hoy, Canarias se sitúa al mismo nivel técnico, ofreciendo a sus operadores una solución local que mejora la eficiencia, reduce costes y refuerza la competitividad del transporte a temperatura controlada en las islas.

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