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Las claves de la nueva ordenanza de higiene de Las Palmas de Gran Canaria: multas de hasta 3,5 millones de euros y nuevas obligaciones

La nueva ordenanza municipal contempla sanciones económicas que oscilan entre los 750 euros y los 3,5 millones de euros por infracciones que van desde tirar papeles hasta verter productos peligrosos

El concejal de Higiene Urbana, Héctor Alemán.

El concejal de Higiene Urbana, Héctor Alemán. / Ayuntamiento LPGC

Las Palmas de Gran Canaria

Ensuciar las calles de Las Palmas de Gran Canaria saldrá caro. El Ayuntamiento capitalino aprobó este viernes en la sesión ordinaria de abril la nueva ordenanza de Higiene Urbana. El documento recibió el visto bueno en su versión inicial, por lo que será sometido ahora a exposición pública y a un periodo de participación ciudadana. Establece multas de 750 a 3,5 millones de euros por tirar papeles o chicles a la calle o verter productos que supongan un peligro para la salud, respectivamente.

“El objetivo es que, después de 21 años, la ciudad cuente con una ordenanza de higiene urbana moderna, adaptada a las disposiciones legales y a la realidad actual”, resaltó el edil de Limpieza, Héctor Alemán, durante su defensa de la normativa. “La finalidad de esta es mejorar la calidad de vida, creando condiciones óptimas y promoviendo nuevos hábitos en relación con el cuidado de los espacios públicos y con el tratamiento de los residuos”, puntualizó.

Una "telenovela" de pleno

Carolina Darias aprovechó el debate de la ordenanza para defender que la ciudad haya conseguido la escoba de platino por la mejora en la higiene urbana. Lo hizo en un pleno cargado de discusiones broncas a cuenta de la deficitaria situación financiera en la Sociedad de Promoción o la gerencia de Turismo LPA. La portavoz del PP, Jimena Delgado, llegó a autocalificarse en representación de "la crispación que hay en la calle". Hasta la propia alcaldesa calificó la sesión nada más empezar de "telenovela".

La ordenanza tiene como objetivo adaptar la normativa municipal a la nueva legislación europea, estatal y autonómica. Busca minimizar la generación de residuos, fomentar su reutilización y separación y concienciar a la ciudadanía. Para ello, establece prohibiciones y obligaciones relativas al aseo de los animales, obras en la calle, comercio ambulante, la limpieza de solares o actividad publicitaria. Además, regula el alcance de los servicios de limpieza y establece un régimen sancionador.

Infracciones leves, graves y muy graves

Supondrá una infracción leve depositar en la vía pública papeles, chicles, colillas o cáscaras; manipular contenedores -tirarlos, arrancarlos- o darles un uso privado. La ordenanza prohíbe sacudir prendas en ventanas, puertas o balcones, acumular enseres en la calle, dar de comer a animales en la vía, escupir y hacer necesidades en la calle, lavar coches en la calle, tirar cigarrillos encendidos a papeleras o dejar que las mascotas hagan necesidades en la vía y no limpiarlas posteriormente. Las multas van de 750 a 2.000 euros.

En cuanto a fracciones graves, estas se imponen al abandono o vertido incontrolado en la vía pública sin que ello suponga un grave perjuicio a la salud de las personas o el medio ambiente; dificultar las labores de inspección del Servicio de Limpieza; la entrega, venta o cesión de residuos a terceros; o la reincidencia de infracciones leves. Las multas van de 1.500 a 600.000 euros.

Por último, se considerarán infracciones muy graves los vertidos o abandonos incontrolados de basura en la vía pública en caso de suponer un grave riesgo para la salud o el medioambiente; la entrega o cesión de residuos peligrosos a terceros; la entrega de residuos domésticos y comerciales si perturba la salud o el impedimento del uso del servicio de recogida. Además, la reincidencia de infracciones graves serán consideradas muy graves. En este caso, las infracciones ascienden de 3.000 a 3,5 millones si se trata de residuos peligrosos.

Participación ciudadana

Alemán resaltó que de las 20 alegaciones presentadas por el PP, la mitad fueron admitidas a trámite. Además, en el caso de las presentadas por Vox, seis fueron admitidas total o parcialmente y 14 rechazadas. El edil de Higiene Urbana matizó que las propuestas de estos últimos fueron tumbadas por tener “un marcado sesgo ideológico”, con un punto de vista “contrario al ecologismo y al desarrollo sostenible de las ciudades”.

El edil del PP Ignacio Guerra de la Torre afeó la escasa participación ciudadana con la que ha contado la elaboración de la normativa. Guerra invitó a promoverla en este periodo y subrayó que, por parte del equipo de gobierno, "falta mucha gestión y mucho compromiso político". El portavoz de CC, David Suárez, hizo hincapié por su parte en la lucha contra los orines de las mascotas sobre el mobiliario urbano y desde Vox reprochó "el exceso de responsabilidad ciudadana" que marca la normativa.

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