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Patrimonio

Una reliquia en restauración: la historia de la fuente más antigua de Las Palmas de Gran Canaria

El Ayuntamiento capitalino ha retirado la infraestructura de Santo Domingo, un monumento histórico de 1792, para iniciar su reforma que durará dos meses

La fuente de la plaza Santo Domingo en la década de los 20 o 30.

La fuente de la plaza Santo Domingo en la década de los 20 o 30. / LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

La fuente más antigua de Las Palmas de Gran Canaria se encuentra en la plaza de Santo Domingo. Es una reliquia patrimonial de 1792, que ha contemplado el paso del tiempo en la ciudad desde su posición privilegiada en pleno casco histórico. El Ayuntamiento capitalino la ha retirado para proceder a su delicada restauración, que durará dos meses. Con la zona vallada y la fuente desnuda es inevitable no pensar en el pasado de esta infraestructura hidráulica, que está estrechamente relacionada con la historia del agua en la capital, un recurso que ha moldeado, como un río, los principales acontecimientos de la urbe. "Esa fuente la considero un auténtico monumento a la historia del abastecimiento de agua de Las Palmas de Gran Canaria", opina el cronista oficial de la ciudad, Juan José Laforet.

Está vinculada a la red de agua de la Fuente Morales, que consistía en un tejido de chorros repartidos por la ciudad para uso público. El objetivo era que todos los vecinos pudieran acceder a este recurso imprescindible, ya que no existía el agua de abastos en el interior de las casas. En aquel momento era impensable que cada familia tuviera un pozo o un acuífero personal, por lo que las fuentes eran esenciales para la vida diaria. Laforet enumera algunas de las más importantes como son la fuente ‘del perro’, junto al Guiniguada; otra pequeña en Santa Ana; una en la plaza del Pilar Nuevo y otra en el Parque San Telmo.

Hasta el siglo XVIII el agua se recogía del Guiniguada, pero la contaminación comenzó a afectar a su calidad, ya que por el camino servía de abrevadero para los animales, de lavadero para la ropa y se convertía en una ciénaga cuando las lluvias arrastraban el fango. Además, con el paso de los años el barranco tenía épocas secas y cada vez traía menos agua. La alternativa fue la Fuente Morales.

Trabajadores retiran la fuente de la plaza Santo Domingo para su restauración.

Trabajadores retiran la fuente de la plaza Santo Domingo para su restauración. / LP/DLP

Una población en expansión

Esta red pretendía suplir las necesidades de una población cada vez más creciente, ya que la ciudad se expandía y el censo poblacional no hacía más que aumentar. Las nuevas instalaciones fueron propuestas por el corregidor de Gran Canaria de la época, Vicente Cano, que se encargó de impulsar el emparedado de calles, el alcantarillado y el abastecimiento de agua. Eran proyectos de gran complejidad para la época, pero el alcantarillado era una empresa de ingeniería titánica. Tenían que ejecutar la conducción del agua desde la Fuente Morales, situada en el lecho del Guiniguada, cerca de Almatriche, para suplir a todas las fuentes de la ciudad.

Pero esta empresa de ingeniería finalmente se consiguió y fue el 25 de agosto cuando el agua corrió por todos los pilares. Una fecha que coincidió con la conmemoración del día de la Reina de España, por lo que se recibió con especial celebración. La construcción del acueducto consistió en una cañería de barro cocido de baja calidad y que solo contaba con un respiradero, lo que provocaba su rotura por la alta presión. Fue una solución que era más bien un parche porque pronto descubrirían que, durante los temporales, en los que el agua corría con gran fuerza, la infraestructura quedaba destrozada.

Retirada de las fuentes

Los habitantes de la capital se vieron obligados a hacer uso del agua de baja salubridad que corría por las acequias. Con el objetivo de evitar más destrozos, en el XIX se construyeron unos canales esta vez no en el suelo sino por lo alto, que evitaban los desperfectos cuando las lluvias azotaban la ciudad. "Todavía se pueden ver algunos trozos con sus casetas", afirma Laforet sobre el legado de estas instalaciones.

La fuente de Santo Domingo entre 1900-1910.

La fuente de Santo Domingo entre 1900-1910. / FEDAC

Una vez que la Fuente Morales deja de ser útil para abastecer de agua a la capital, las fuentes van desapareciendo del entramado urbano. Sin embargo, en 1890 la Municipalidad acuerda restaurar la fuente de Santo Domingo por su "valor artístico". Mientras otras fuentes desaparecían, los vecinos de la plaza tenían claro que la de Santo Domingo debía permanecer en su lugar. De hecho, incluso llegaron a solicitar la colocación de una verja que evitara su deterioro.

Red viaria

La Fuente Morales estuvo en funcionamiento hasta 1913, cuando el Ayuntamiento adjudicó a la empresa inglesa, City, el abastecimiento en la ciudad. El agua la traían desde la cumbre del Gamonal y otras localizaciones al ‘estanque de los ingleses’, en Tafira. No fue hasta los años 20 del siglo XX cuando el agua comenzó a llegar a algunas casas de la ciudad. "Fue poco a poco, muy lentamente, en los años 60 todavía había zonas de la ciudad que no tenía agua corriente en las casas", detalla el cronista.

"La historia Las Palmas de Gran Canaria no se puede concebir sin la historia de su abastecimiento de agua", valora el cronista, Juan José Laforet. En el amplio mundo de las conjeturas es fácil perderse, pero lo que se sabe a ciencia cierta es que la expedición de Juan Rejón, que descubrió Gran Canaria hace más de cinco siglos, escogió asentarse junto al Guiniguada por su agua. Por lo que podemos pensar que sin ella Las Palmas se podría encontrar en cualquier otro emplazamiento de la Isla. Y la plaza de Santo Domingo no sería como la conocemos hoy en día, con su plaza de adoquines de estrella y la fuente de estilo barroco que es la protagonista de esta peculiar obra del patrimonio capitalino.

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